NOVELA Los Tiempos de Hidas

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NOVELA Los Tiempos de Hidas

Mensaje por kardo el Lun Jun 02, 2008 10:52 pm

... pues algún día se podrá leer una historia de principio a fin pero parece que se demorará mucho
en realidad que me da mucho aburrimiento volver a poner todo desde el principio
:--: así que si me dejan lo empezaré a postear desde odnde iba
si tienen alguna queja por esta decsición me lo haces llegar

ahora :?: cual era el capitulo donde iba :=O: no me acuerdo jiji pondré desde el 20 y si alguien [ese alguien serás tu black XD] se da cuenta que me salté algún capitulo me lo informa







20
Buscando el Gris




El pasillo se extendió varios metros antes de que Galo pudiese llegar al cuarto donde estaba Aurelius, según Mojica, era mejor no entrar, pero él era la única persona que podía decirle algo de sus hermanos, la realidad era aterradoramente diferente, al abrir la puerta se encontró con un Aurelius Weber casi irreconocible, estaba muy pálido, una gran cantidad de vendas y gasas le recubrían de la cintura hacia arriba, acostado en una camilla, grandes monstruos mecánicos se le unían para permitirle vivir con sus heridas, como si la muerte esperara paciente encima de él, una fúnebre oscuridad acompañada de un silencio, solo interrumpido por algunos de los aparatos médicos, se apoderaba del lugar. Al entrar sintió que su cuerpo pesaba más ¿qué diablos pasaba? Se acercó aunque su cuerpo le gritaba que se alejara, ahora que estaba más cerca, sus ojos azulados fueron eclipsados por un impulso de sus párpados, el humano tenía más de dos jeringas clavadas en la muñeca de uno de sus brazos, dos pequeños tubos salían de su nariz en dirección a un contenedor muy extraño al igual que otros cuantos tubos que le perforaban el vendado pecho y abdomen, una especie de máscara le cubría la nariz y la boca, con unos pequeños orificios especialmente diseñados para los tubos que salían de las fosas nasales, estaba conectada a un tanque gigantesco a un lado de la camilla, como un amplificador, hacía muy ruidosas la acciones de exhalar e inhalar, parecía que solo hacer esto le costaba un gran trabajo. El hafo abrió lentamente los ojos, seguro de que ya podría soportar esa horrible escena.
-Aurelius, le llamó esperando recibir una respuesta, el constante “pip” de esa horrible máquina junto con la entrecortada respiración del humanos actuaron como estas.
-Vamos Aurelius, ¿no puedes estar tan mal? Le dijo los ojos vidriosos, si no recibía una respuesta moriría, no volvería a ver a sus hermanos.
-Yo creo que deberías estar sorprendido, Aurelius debería estar muerto, dijo una voz detrás de él, de alguna forma otro ente había entrado sin que se diera cuenta.
-¿Sue? Esa voz era igual a la de ella, se dio la vuelta y la vio, parecía muy asustada, ansiosa por alguna razón, su cara no la reconocía, no le había puesto mucho interés a eso la noche de la fiesta, sin embargo, entre sus pensamientos en el viaje por las calles intransitables, su voz había hecho eco.
-Eres el hermano de Iro, me alegra que ya estés bien.
-¿Qué haces aquí? Preguntó él confundido.
-Cuando escuché los disparos me alarmé, estaba cerca de la salida pero traté de encontrarlos, la muchedumbre me empujó hacia afuera y cuando la policía y la ambulancia llegaron, no me dejaron volver a entrar, los busqué pero no los encontré, me dijeron que los habían traído aquí, hizo una pequeña pausa, fue como un murmullo, sin embargo Galo estuvo seguro de que Sue trataba de ahogar un sollozo -he venido a verlos todos los días desde entonces. El joven la escuchó atento, se preguntó que sería una ambulancia, al ser solo duda ocasional prefirió abstenerse de preguntar e ir directo al grano.
-¿Viste a mis hermanos?
-No, cuando la muchedumbre se dispersó y solo quedaron oficiales forenses, no los encontré, no se qué habrá sido de ellos, percibió que sus palabras fueron un fuerte golpe para su interlocutor, trató de remendar su error con una optimista suposición. –No te preocupes, Iro es muy inteligente, seguro están tratando de saber que fue de ti.
-Tengo que encontrarlos, manifestó Galo en un tono paranoico, trató de salir del cuarto, la mujer se interpuso en su camino, le llevó una mano sobre el hombro, llevándolo a un sillón en una esquina del cuarto donde se sentaron juntos.
-No puedes salir a la ciudad así, no sabes dónde ir ¿Cuántas posibilidades crees que tengas de encontrarlos entre más de diez millones personas?
-Maldición, sus ojos se humedecieron más –no puedo dejarlos aquí, tengo que en encontrarlos, algo podría pasarles, se golpeó con fuerza las piernas a falta de algo más contra lo cual descargar su frustración. -¿Por qué los humanos lo hacen todo tan difícil? Si fuera una aldea, no sería complicado, conocería a todos, no más de doscientas personas, diablos, se pasó un brazo por los ojos para evitar que las gotas saladas resbalaran -¿Cómo quieren ser respetados si hacen esto? Preguntó refiriéndose a los humanos.
-Son solo unos cuantos, no todos son así, le trató de aclarar Sue.
-No importa, la mayoría son unos desgraciados, tú y Aurelius son diferentes, por un segundo pensé que los demás también, pero al ser atacado, nadie vino a ayudar.
-Entiéndelo, los humanos valoramos mucho nuestras propias vidas, se nos hace muy difícil arriesgarla por un completo desconocido.
-¡Ese es su maldito problema! Exclamó tratando en vano de contener su rabia –si se dieran la oportunidad de ver a los demás como seres iguales, como amigos por descubrir, nadie sería malo, serían como las demás especies, pero no, dan por sentado que cualquier desconocido es un peligro potencial, toda la vida es preciosa, y todos tememos perderla, no es excusa para dejar como si nada que la de otro se valla solo por ser un desconocido.
-Escucha lo que dices, le sugirió Sue con pesadumbre –Tal vez sea verdad, tal vez por eso tenemos tantos problemas, pero tú, yo seré despistada pero me doy cuenta cuando veo a alguien como tú, al principio era evidente que estabas incomodo con nuestra presencia, se notaba el desprecio y tus miradas de desdén, tal vez fueron las palabras de tus hermanos o una decisión tuya, pero cambiaste, dejaste ese desprecio a los humanos, eso significa que antes de la fiesta no veías a los humanos como potenciales amigos.
-Eso es diferente, se defendió el chico, que pese a las enredadas palabras de Sue, pudo entender perfectamente.
-Deja esas tonterías, no trates de hundir a los humanos más, el fondo ya tocamos hace mucho, si te relajas te ayudaré a encontrarlos.
-Los humanos buenos son una cosa, los malos algo completamente distinto, esos son a los que me refiero, se aclaró el joven.
-No te justifiques, jamás encontrarás a nadie que sea completamente bueno o malo, ni humanos ni otra especie. Hubo un silencio fúnebre.
-Perdón, solo quiero encontrar a mis hermanos, dijo entre suspiros, una sonrisa apagada por la pesadumbre se posó sobre la cara de la humana.
-Vamos, te llevaré al hotel, seguro que allí saben algo.
-Gracias, agradeció Galo con una última esperanza reflejada como brillo en sus ojos, miró hacia el suelo pensando en todo lo que había vivido con sus hermanos, la mayoría de las penas que él había sufrido las había compartido junto con ellos, sus momentos felices, sus grandes hazañas y tiempos de tristeza.
-Ven, te llevaré hasta el parqueadero.
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Re: NOVELA Los Tiempos de Hidas

Mensaje por kardo el Lun Jun 02, 2008 10:55 pm

esa era la primera parte del capitulo, aquí viene la segunda


Nunca se hubiera imaginado que su búsqueda acabaría antes de empezar, antes de si quiera pararse, la puerta del cuarto se abrió, dos figuras entraron por ella.
-Señor Lus, ¿se acuerda de mí? Soy el agente Alprado, sería imposible olvidar la cara del hombre que lo había acusado de ser criminal, su piel era muy oscura, casi negra, en su cara había posadas una infinidad de arrugas que combinaban perfectamente con su calvicie, seguramente natural.
-No me molesten, les expresó con una mirada despectiva.
-Lamento informarle que el hombre que apuñaló murió ayer por la noche por la herida.
-¿Qué? Ese asunto no lo había pensado antes, igualmente era una pérdida de tiempo, haberle quitado la vida a una persona era doloroso pero el remordimiento no lo llegó a tocar, lo había hecho en defensa propia. La segunda figura se acercó, era el opuesto a su compañero oficial, pequeño, blanco como la leche, tenía las facciones típicas de un joven de no más de treinta años, su pelo blancuzco parecía no haberse enfrentado nunca ante una peinilla.
-Queda arrestado por el homicidio de Jorge Borques, en un fugaz movimiento sacó de su abrigo una especie de billetera que abrió con un simple meneo de la mano, Galo miró confundido la placa plateada, en un instante el joven alvino lo tomó de un brazo, lo hizo darse la vuelta, aprisionándole las manos con un instrumento helado.
-¿Cómo esposarlo? Preguntó Sue indignada.
-Confesó haber apuñalado al sujeto, ya está en condiciones para afrontar su castigo.
Era un infierno, la mismísima puerta al averno, siempre que encontraba una forma de seguir un nuevo obstáculo llegaba y lo alejaba, ya era suficiente, empezaba a pensar que Iv no existía, si así fuese, sería explicable todo lo que lo había atormentado en la vida siendo él una persona que se esforzaba por ser bueno, la impotencia, ese sentimiento despreciable, forcejear no le sirvió de nada, las frenéticas súplicas de Sue tampoco, tal vez el destino le tenía algo preparado y no quería que se lo perdiera, si se dejaba llevar y empezaba a seguir el camino que se trazaba frente a él, tal vez llegaría a algún lugar.
Al salir del hospital se vio en una oscuridad rota por miles de luces, subió a la parte trasera del carro de los oficiales, no opuso resistencia aunque aprovechaba toda oportunidad para mirarlos con desdén o con furia. Recostó su cabeza contra el asiento, en ese momento sería mejor pensar bien en qué hacer, sabía que en su interior había una gran lucha de sentimientos, todos querían ganar el control, no lo dejarían en paz nunca, había sido una buena elección pensar bien todas las posibilidades antes de irse de Dilmy, ahora tenía que pensar bien todo lo que acontecía, así podría escoger un camino del cual no se arrepentiría. Cerró los ojos, lentamente fue calmando la preocupación, la furia, la impotencia, toda la confusión dejando solo espacio para su sentido común, ni siquiera las luces de los faroles del carro de Sue, que seguía muy de cerca a los oficiales, lo distrajeron, ahora solo debía concentrarse en pensar.

La situación se tornó muy confusa por la rapidez con la que se desarrolló, la llegada a un parqueadero, una corta estancia en un ascensor con problemas de iluminación, el paso por un pasillo cuyo fin no se alcanzaba a divisar, de pronto, la oscuridad, caras sucias y con miradas perdidas, gritos, quejidos, escalofriantes ruidos, finalmente sintió que el contacto entre sus brazos y las rígidas manos de los oficiales se rompía, perdió el equilibrio cayendo de cara en el suelo, se levantó temeroso, sudaba frío y sus piernas temblaban impidiéndole incorporarse ágilmente, lo único que lo aliviaba era que podía ver, gracias a sus dotes de felino, su vista era mucho mejor que la de un humano en la oscuridad, pronto esta ventaja se volvería contra él al detectar dos brillantes ojos que lo miraban con una maléfica expresión.
-Pensé que pasaría la noche solo, dijo con una voz aterradora.
-¿Quién eres?
-Pareces confundido, te diré lo que pasa, el sujeto parecía estar acostado en una litera, estaba demasiado oscuro para detallar sus características físicas. –Te han enviado a la cárcel, o por lo menos estarás encerrado hasta que te lleven a juicio, con suerte saldrás en menos de una semana, dejó escapar una risa desagradable –si no, puede que pases aquí toda tu vida, ¿por qué te trajeron aquí?
-Una confusión, respondió con sequedad dudando de si mismo, el miedo lo tenía paralizado.
-Ya veo, yo estoy aquí por violar a una pequeña, pero no hay evidencias, dejó escapar otra risa desagradable –saldré dentro de poco.
-¿Violación?
-Así es, no lo podrán probar así que los únicos que lo sabremos seremos tú, la niña y yo, lo que significa que podría divertirme un poco. El solo escuchar esto hizo que a Galo se le revolviera el estómago, se percató aterrado de que la oscura silueta se movía. –Quiero verte, se acercó con lentitud, de pronto el joven sintió como una mano le pasaba por la cara, le acariciaba las mejillas y las orejas, el miedo no lo dejaba moverse, escuchó una exclamación de sorpresa. –Jeje… jamás pensé que fueras un furrier, tienes cabeza de gato, un jadeo espantoso sobresalto al hafo.
-Que bien, esta vez podré experimentar no solo con una niña.
-Yo… yo soy un… un chico, pudo salir de su parálisis por unos segundos para articular las palabras que consideraba su salvación, sin embargo estas parecieron rebotar en ese oscuro ser que solo profirió una carcajada.
-Veamos, Galo sintió como una fugaz mano le apretaba los testículos, soltándolos de inmediato –parece que es verdad, bueno, también yo me podré divertir, apenas el hafo sintió la respiración de la silueta en su cara, recuperó la movilidad, se llevó las manos a la funda del cuchillo, fue cuando se percató de que llevaba una bata de hospital, en un intento desesperado, uso sus garras, sintió como rasgaban la cara del violador, escuchó un fuerte alarido que lo hizo caer de espaldas.
-Hijo de puta, ahora no te quejes si soy violento, exclamó con falta de rabia por la herida. –Vamos chico, dime cómo te llamas, Galo no respondió, solo trató de alejarse pero unos gruesos barrotes lo bloquearon. –Puedes llamarme Jean, me gusta que griten mi nombre mientras lo hago, su amenazadora figura se acercó lentamente, unos resonantes pasos lo hicieron detenerse y retroceder. En un parpadear, una infinidad de luces alumbraron todo, tanto la celda como el pasillo, el joven quedó encandelillado por unos segundos antes de distinguir a unos cuantos humanos que lo tomaron por la espalda, esposándolo con agilidad.
-Eres afortunado, le dijo una voz muy grave mientras lo sacaban de la celda y lo conducían por un pasillo atestado de cámaras embarrotadas a cada lado. Después de un corto recorrido, entró junto con el extraño oficial, al que por cierto no había visto bien, a un baño pequeño, había una bolsa plástica de color blanco en una esquina que el humano le señaló con la mirada, otra vez sintió las manos libres.
-Tienes dos minutos para cambiarte, le advirtió saliendo del baño. ¿Qué diablos estaba pasando? El mundo se volvía una locura, apenas hacia unos minutos había estado hablando con Sue en el hospital, ahora casi había sido violado y parecía que a nadie le importaba, le resultaba difícil creer que eso un fuera solo una pesadilla, miró dentro de la bolsa, su ropa, arrugada y sin doblar lo esperaba dentro, siguiendo las instrucciones que recibió, o que por lo menos creyó recibir al ver la mirada del oficial, se cambió, con desilusión revisó su pantalón sin encontrar el cuchillo, ya eso no le sorprendía después de todo lo pasado, ¿Qué sería de Iro y Ázila? La calma que había tratado de tomar para poder responder esta pregunta se había desvanecido, ya no la podría recuperar por un buen tiempo.
-¡Maldición! Lágrimas de furia recorrieron su cara antes de que la puerta tras él se abriera, tan rápido como había llegado allí, salió, otra vez esposado, fue conducido por una puerta a una gran estancia, un lugar amplio donde había sillas ordenadas en filas donde esperaban hombres y mujeres desechos, aun peores que los zombis de las calles, por todas partes se escuchaba timbres, seguramente de teléfonos.
-Seguramente quieres hablar con alguien que no sea un humano, le comentó el oficial, mirándolo de soslayo, Galo lo volteó a mirar ¿sería esa una indirecta, al fin hablaría con sus hermanos? Una pequeña llama de esperanzas se encendió en su corazón, sin embargo, el pesimismo amenazaba con apagarla.
-¿Qué pasa? Se atrevió a preguntar después de pensarlo un poco, el camino aun no terminaba pero por la conglomeración de personas no debía faltar mucho.
-Queremos hacerle unas preguntas, pero creo que el mejor capacitado para eso es otro hafo como usted, hubo una breve pausa –no es un tague, es un lido, pero felinos son felinos, creo que se entenderán muy bien, como el joven lo sospechaba, doblaron por un corredor pequeño hasta una puerta, al otro lado había un cuarto mediano con una mesa y dos sillas en medio. –Espere un segundo, el humano se retiró cerrando la puerta tras él, un sonido furtivo le indicó al esposado que había puesto seguro para que no pudiese salir.
Otra vez su torturador, el infinito, llegó, esta vez no sería un problema sino un alivio, esos interminables minutos le ayudaron para calmarse, las altas y las bajas se presentaban a cada momento, debía agradecer en ese momento que no estuviese ni en la una ni en la otra pues estar en una alta era proseguido por una baja y una baja, solo con pensar en lo ocurrido hacia unos minutos en la celda lo hicieron desear proseguir en ese punto intermedio, trataría de no salirse de ese camino, buscar algo que simplemente le permitiera seguir con la vida que hacía dos semanas se había desquebrajado intempestivamente.
Valtás For entró al cuarto de interrogatorios, era un lido, su apariencia de león antropomorfo le daba una posición intimidante en la mayoría de situaciones aunque fuera uno de los oficiales más cultos en Nuevo Mundo, sus dos metros de altura no eran algo raro entre los de su raza, llevaba un traje kaki con corbata, no tenía melena aunque el pelo de su cabeza era de color rojizo, raro si se le comparaba al de la cara o el resto de su cuerpo de color canela, sus ojos de color marrón tenían un aire pasivo al igual que el resto de su ser, pese a esto, Galo no pudo evitar sentir cierto temor al verlo entrar, pasar frente a él, sentándose en una de las sillas.
-Vamos amigo, tenemos toda la noche pero creo que tienes cosas que hacer, apresurémonos. El joven asintió mudo, con paso indeciso se sentó frente al lido si saber que le esperaba.
-Acércate un poco, le pidió Valtás inclinándose hacia él, otra vez obedeció mudo -Es muy raro que algo así pase, tranquilo, se como debes sentirte, confío en ti, le dijo en voz baja mirándolo con complicidad, por fin el hafo blanco sentía como las cosas se relajaban, dejó que la tranquilidad se apoderara de su ser, disfrutaría eso, tal vez lo ayudaría a salir finalmente de esa situación.
-Ahora dime, prosiguió el oficial -¿Qué pasó esa noche? Así, Galo comenzó a relatar lo ocurrido, no pudo evitar comentarle sobre todo lo que sintió y no solo por los hechos concretos, agregó lo vivido en el hospital con los dos oficiales, la furia que sentía y lo preocupado que estaba por sus hermanos, Valtás escuchaba con atención asintiendo de vez en cuando o pidiendo que se detuviera en ciertos puntos para aclararle más preguntas que surgían con la narración, las piezas de su rompecabezas se iban armando, verificaba sus sospechas preguntándole cosas al joven, tratando de verificar si estas concordaban con otras que le había dado una mujer hacia poco.
-Sobre toda cosa, has sido muy afortunado, le comentó el lido al hafo blanco, hace unas horas varios testigos finalmente declararon lo acontecido, hubo una pausa en la que sonrió –concuerdan con tu versión de los hechos, dado que no hay suficientes pruebas, podrás pasear por la calle hoy mismo, te lo digo, no todos son encerrador solo durante cinco minutos.
-¡Podré salir! Exclamó de la felicidad.
-No, lo siento pero como todavía no hay un culpable no podemos dejarte en paz.
-Pero si acabas de decir que ya saben que fueron los hombres armados los que iniciaron todo, proclamó tratando de proteger el entusiasmo que se le había imputado.
-Uno de esos hombres ha muerto, el otro parece que escapó, mientras esto no se resuelva no podrás salir de la ciudad, estarás siendo vigilado en todo momento. Galo sintió que el estómago le daba un vuelco aun más violento que cuando escuchó las escalofriantes palabras de Jean, ahora no solo estaba solo sin sus hermanos, no podría regresar a Dilmy, si eso no se resolvía rápido no podría llegar para el cumpleaños de Rin, toda su vida se desbarataría.
-De haber sabido que esto pasaría me hubiese quedado de Dilmy, pensó en voz alta mirando con desgano hacia el centro de la mesa, su mirada permanecía pedida, expresaba un dolor increíble, Valtás, enternecido por esa mirada, pensó en una forma de solucionarlo todo, finalmente, recordando una página del código de la jefatura, en la que decía que en los casos de investigación la ayuda directa de civiles era permitida.
-Tengo una idea, Galo no levantó la mirada, parecía haber perdido la razón, haberse desmayado con los ojos abiertos –Si me ayudas a encontrar al presunto sospechoso podrías salir aun más rápido.
-Hace poco supe que en esta ciudad hay muchos millones de habitantes, le contó con voz apagada.
-Pero en este lugar podemos encontrar a cualquier persona si sabemos su nombre.
-Eso da igual, no se cómo se llama ese sujeto.
-El sospechoso muerto, su información dio buenas pistas, creemos que el objetivo principal de estos sujetos era el doctor Aurelius Weber, podemos encontrar a alguno de sus familiares, verás que si me ayudas podrás salir de aquí en un parpadeo. Galo lo pensó muy bien, ya antes se había emocionado pensando que lograría encontrar a sus hermanos, por su cabeza pasó el divino recuerdo de su noche con Rin en las afueras de Dilmy, no se permitiría a si mismo llegar tarde, esto no solo era por ella, era por sus hermanos y por el pobre de Aurelius.
-Está bien, lo ayudaré.
-Genial, entonces mucho gusto, lo saludo, algo tardíamente, extendiéndole una mano para un apretón –Valtás For.
-Galo Lus, se presentó el hafo dejando salir una sonrisa, algo que pensaba imposible en ese momento.
-Te tengo una mala noticia, le advirtió el lido de un momento a otro después del apretón.
-¿Cuál? Preguntó asustado por la incertidumbre.
-Hoy tendrás que dormir en una celda, ya es muy tarde y los otros oficiales no dejaran que salgas a esta hora.
-Por favor, no deje que me envíen de regreso a ese lugar, prefiero dormir en una jaula para animales, le suplicó recordando al violador.
-Tranquilo, me cercioraré de que tengas un buen compañero de celda, por el momento solo podrás hacer una cosa antes de que te lleve allí.
-¿Qué?
-¿Hay alguna persona a la que puedas llamar por teléfono?
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Re: NOVELA Los Tiempos de Hidas

Mensaje por black fox el Jue Jun 05, 2008 10:53 am

aaaaaa te diste cuenta que la lei todo este tiempo XDDD

no te preocupes, vere si t saltaste en una ^^
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Re: NOVELA Los Tiempos de Hidas

Mensaje por kardo el Sáb Jun 07, 2008 3:11 pm

Obviamente no podré seguir con esto por mucho... -_- el cole golpea más fuerte de lo que yo pensaba por lo que el tiempo que no este estudiando y haciendo tareas lo tendré que invertir aquí jajaja, por suerte no soy una persona que salga mucho de su casa... :wow: en realidad mi vida social fuera del colegio no existe n.n por eso tengo tanto tiempo para escribir y sin más demoras pongo el siguiente capitulo.

21
El Buen Libro de Iro
N°4


Spoiler:
Las clases parecen aburrir cada vez más a la pobre de Ázila, no la culpo, entre ellas y el trabajo de cuidarme no le queda tiempo para disfrutar su juventud, le he prometido que cuando cumpla los doce años dejaré de darle clases, así podrá dedicar su tiempo a hacer lo que más le gusta, hablar con otras personas.
En lo concerniente a las clases, estos días hemos hablado sobre los avances tecnológicos y teóricos, lo que nos obliga a centrarnos especialmente en los humanos, será de las primeras clases en las que no usaré puntos de comparación tan notorios sino solo hablaré de la tecnología, tal vez sea la base de muchas de las críticas pero sin ellas, el mundo carecería de mucho, desde instrumentos insignificantes hasta la mismísima forma de pensar que tienen.

Parecerá gracioso, pero uno de los más grandes avances tecnológicos fue el fuego, gracias e él se lograron grandes avances en la forma de vida, desde el comienzo del sedentarismo, la creación de armas, hasta el mismísimo hecho de cocinar los alimentos, según las investigaciones históricas, los primeros en usar el fuego en beneficio propio fuimos los hafos, durante la expansión de las civilizaciones humanas, este descubrimiento encontró muchos más usos que los de cocinar y cazar bajo sus hábiles manos, con el paso de los años lograron dominar la metalurgia, lograban manipular el fuego para fundir metal y crear armas, esto lastimosamente les daría la ventaja en los inicios de la guerra.
Fue Homero Pastos el primer humano en descubrir este uso del fuego, por esta razón sería reconocido mundialmente como el padre del acero, haciendo referencia a las filosas hojas de las armas que creó. No fue hasta varios siglos después, que Tólmac de Ilosa tuvo la idea de usar el metal como un material de construcción resistente a los ataques de naciones enemigas y a las inclemencias del tiempo, durante las batallas entre humanos y Edratas en Irovia, comenzó el proyecto de construir una muralla alrededor de la gran capital del ”nuevo imperio” la construcción duró varias décadas, como resultado, lograron construir un muro infranqueable que les aseguró su estadía permanente en las regiones Edratas que luego proclamarían como suyas, el muro sería llamado “La Luna Menguante” pues rodeaba la capital de tal forma que creaba una forma de luna en cuarto menguante.
Casi al mismo tiempo, los Antanos crearon las llamadas “Fisuras de Curotin” trampas en que usaban un sistema de poleas muy complejo en conjunto con una red, sería su mayor ventaja cuando la guerra llegara a sus tierras, sin embargo no se compararía a la creación de la pólvora, aun en sus helados entornos, les ayudaba como un refuerzo de sus trampas, no sabían cómo usarlo de forma efectiva así que se limitaban a hacerla explotar para causar grandes estruendos que causaban pánico a los enemigos, en cuanto a sus creadores, se dice que la pólvora fue inventada por un desconocido que simplemente empezó a difundir el secreto de la elaboración del explosivo entre su especie, las noticias volaron, otra vez los humanos terminaron por enterarse del secreto para su elaboración, con su gran ingenio no solo la usaron como una forma de causar pánico en las filas enemigas, también como compuesto esencial para sus armas más devastadoras, los explosivos y eventualmente las armas de fuego, una de los más grandes avances en tecnología bélica. Fue Augusto Liberano quien creó la primera, un rifle largo con la capacidad de disparar diminutas esferas metálicas a una velocidad de más de quinientos metros por segundo con un alcance de casi doscientos metros, el arma sería conocida como el rifle Liberano, es el padre de todas las armas de fuego de la actualidad.

Con el paso de los años, los inventos y descubrimientos parecían volverse más comunes, durante los últimos años de las Guerras del Olvido, varios pensadores empezaron a investigar los orígenes de los extraños poderes de algunas personas, en un lapso de seis años, un pequeño concilio de científicos y sabios de todas partes de Hidas llegaron a la conclusión de que existían dos clases de poderes, unos eran explicados por la lógica y leyes físicas, sin embargo los otros eran prácticamente inexplicables, las dudas que causaba y los misterios de su verdadero origen llevaron a que se le llamara magia a los poderes inexplicables, gracias a eso se han creado varias teorías, el misterio ha llevado a muchos a investigar aun más.
Fue en el 2009 que un edrata de apellido Post, descubrió el verdadero significado de estos poderes, los racionales eran la manifestación de un entrenamiento físico y mental extenuante, por lo tanto, cualquier persona podía desarrollarlos, claro, los hijos de padres con estos poderes tenían predisposición a desarrollarlos con facilidad, sería gracias a este descubrimiento que años después, en el 2022, el científico humano Charlie Dwek inventó tras meses de experimentación en el laboratorio de Yan, una ciudad de La Estora, los primeros ”implantes de vivencia” nombre que se les daba por el resultado que obtuvo al usarlos en humanos, además de mejorar las condiciones motoras, aumentó la expectativa de vida de la especie en casi cincuenta años, así, los humanos llegaron a tener una expectativa de vida de más de 120 años, por alguna razón estos implantes no funcionan con las demás especies.
Es curioso que durante el siglo XXI se dieran el mayor número de avances, acababa de comenzar, 2002 fue la fecha en la que Peter Gibson, un mecánico humano nacionalizado en Hafis, descubrió los beneficios del vapor, crearía varias máquinas funcionales a base de energía mecánica extraída del agua evaporada durante un proceso. En los años venideros, se inventaron una gran cantidad de artilugios, muchos de los cuales serían los padres de las grandes maquinarias de hoy día, el tren a vapor es uno de los muchos ejemplos que podría mencionar, es increíble, hoy se cree que es algo desconcertante lo de la creación de los implantes de vivencia, un invento adelantado a su época. No sería hasta casi dos décadas después que Dólcor Mi Clonch, un investigador antano, dejó de un lado al vapor usando como nuevo recurso el biocombustible, usando materiales orgánicos junto con un proceso de purificación adecuado podía lograr extraer suficiente energía para mover a mayor velocidad a los trenes, dándole también a los carros vía libre para volverse uno de los mayores logros de la humanidad, también fue gracias a este, que Milos Quilín, un inventor humano contemporáneo a Mi Clonch, inventó el primer aeroplano, años antes había logrado hacer volar a uno de sus inventos, sin embargo resulto en tragedia cuando su piloto de prueba murió en el aterrizaje, a merced del viento y sin un buen control de la nave no tuvo oportunidad de sobrevivir. En el 2039 se retomó una investigación abandonada hacia siglos por los pensadores de la antigüedad, el átomo, según las teorías antiguas era la mínima unidad funcional de la materia, indivisible como su nombre lo decía, los físicos Vilba Crof y Carlos Andes Trofil llegaron a la conclusión de que el átomo debía estar conformado por partículas aun más pequeñas, durante casi cien años se postularían seis esquemas del átomo, durante estos años, teniendo en cuenta las nuevas leyes físicas que se habían des encriptado con las investigaciones, varias empresas humanas empezaron a usar la energía eléctrica como base de todo lo funcional en su sociedad, gracias al uso de plantas eléctricas, hidroeléctricas y nucleares, pudieron abastecer de energía a una gran cantidad de habitantes, sabían que no debían desperdiciar la energía, en el transcurso de cien años, contados desde el fin del siglo XX, construyeron lo que hoy se conoce como ciudades máquina, nombre dado por la gran cantidad de fábricas, plantas y demás edificaciones hechas a base de la revolución industrial humana.

Con los avances realizados en el campo de la obtención de recursos, todos los inventos humanos sufrieron grandes metamorfosis, en poco tiempo llegaron a construir aviones gigantescos, trenes súper rápidos, vehículos aerodinámicos, todo esto gracias a los avances en la ingeniería pero con los mismos principios básicos de sus antepasados.
Durante el comienzo del siglo XXII, se inició un gran proyecto, los humanos crearon caminos que pavimentaron por todos sus territorios, facilitaron el transporte terrestre pero le arrebataron sus tierras a bosques y animales indefensos, la construcción de los caminos duró casi diez años, dando como resultado gigantescas autopistas, para ojos desacostumbrados, tienen un gran sentido estético, pero cuando se piensa en todo los daños que causaron a algunos ecosistemas se empieza a ver todo por el lado malo, ninguna otra especie quiso seguir con el proyecto para crear una gran autopista por todo el Gran Continente.
En cuanto al transporte marino, los humanos no se pueden jactar de ser los primeros en usarla, las investigaciones y registros históricos confirman que fueron edratas los primeros en crear inmensos puertos y factorías a lo largo de los ríos y las orillas de los mares, a través de la historia los caminos comerciales se fueron trazando y reteñido, los barcos cambiaron, dejaron de ser troncos atados, se convirtieron en grandes gigantes de acero impulsados por poderosos motores, respaldados por computadores de la más alta tecnología, como si fuera algo raro, fueron los humanos quienes hicieron todas estas mejoras.

Como una de las creaciones más recientes de la humanidad, se puede exponer la gran red o “estancia azul” como le llamaron varios de los primeros afortunados en usarla, sería uno de los más grandes proyectos de los humanos impulsado por una guerra tecnológica entre Derene y La Estora, en el 2148, Jenny Liberano (curioso apellido) una edrata ágara (parecida a los zorros) adoptada desde pequeña por una familia de Derene, comenzó una investigación sobre el espacio, tres años después, junto a con un grupo de astrónomos, físicos y mecánicos, pudo poner en órbita el primer satélite artificial, el “Liberano” solo fue cuestión de tiempo para que sembrara el pánico entre la población de La Estora. El presidente tuvo una charla privada con Liberano dos meses después, preocupado por que el intruso espacial le sirviera a la nación de la edrata para espiar a la suya, recibió como respuesta a sus preguntas que el Liberano solo servía para recibir y retransmitir señales de radio con un curioso sonido que sería un maligno eco para los habitantes de La Estora “bip, bip” la afirmación de Jenny no fue suficiente, menos de un año después, lanzaron al espacio, financiados por el presidente Binz, un satélite, en el mundo sería conocido como la “sombra del Liberano” ya que hacía lo mismo.
Dos años después, ambas naciones comenzarían un nuevo proyecto, querían enviar a un hombre al espacio, en Derene se alcanzó esta meta, curiosamente no enviaron a un humano a la oscuridad del espacio sino a un antano, Uber Welom, solo una semana después, Mágo Platino, un humano, llegó a la estratósfera dentro de un transbordador de La Estora.
La carrera espacial se detuvo, ninguna de las dos naciones llegó más lejos de llevar de forma más segura a más gente, los intentos de llegar a alguna de las lunas fueron fracasos que acabaron con la vida de varios astronautas, la batalla persistió, Jéjuno Tambis, un empresario de La Estora comenzó en el 2172 su más grande sueño, financiado por el gobierno, a quien prometió la victoria en la guerra tecnológica, sería junto a varios hombres dedicados a su trabajo, el padre de la estancia azul, una interconexión entre los computadores del mundo (una invención de Fanain Bolosi que había dado grandes avances durante sus treinta años de existencia) Tambis comenzó conectando dos computadores y en un pequeño lapso de tiempo logró hacer lo mismo con cientos y cientos, número que sigue en aumento, de igual forma logró incluir en la estancia azul una gran cantidad de información, es una lástima para las antiguas bibliotecas, pero hoy día la mejor fuente de información y comunicación es la gran red, que también crece en el ámbito del entretenimiento, la información aumenta cada minuto, sin embargo, la gran posibilidad que da la estancia azul hoy día, le permite a cualquiera con un computador, poner información en ella, aun cuando esta sea errónea.

Con todo lo que se habló del espacio, falta aclarar muchos puntos, en la antigüedad, Politarmo de Baftoki, un filósofo hafo, usando las matemáticas, dedujo la distancia del sol a Hidas, de igual forma, con bases igualmente matemáticas y teorías secundadas por la lógica, descubrió que el planeta era redondo, durante varios siglos, varios de sus seguidores, lo apoyarían difundiendo sus conocimientos por todo el mundo, la religión fue su mayor obstáculo, varias de las creencias de otros pueblos reputaban la idea de que el planeta fuera una esfera en el espacio. Un siglo después, en el 230, Leutodo de Cerhes, otro filósofo, esta vez humano, dedujo que Hidas no podía ser el centro del universo como muchos pensaban, aunque en el mundo, otros filósofos lo apoyaran, los demás parecían creer que estaba loco, es curioso, casi un sincronismo cultural, pero según el 85% de las religiones en Hidas, el planeta era el centro del universo, las lunas, las estrellas y el sol giraban a su alrededor, nada de esto se pudo comprobar hasta casi dos milenios después, durante la carrera espacial entre La Estora y Derene donde se comprobaría que el planeta era redondo como un balón, gracias a los satélites de investigación se comprobó la teoría de que Hidas giraba alrededor del sol y no al revés, sería uno de los mayores descubrimientos en la historia universal, cambiaría la forma de ver el mundo de muchos, los humanos culpan a los escondidos de la demora que tuvieron antes de poder comprobar esto, según ellos, si los escondidos no impidieran recorrer el resto del mundo, habrían descubierto que el planeta era redondo por lo menos un milenio antes
.

Son muchos los inventos y descubrimientos que se han logrado realizar en toda la historia, omitidos, eso es inminente a menos de que quisiera hacer un libro especificado en solo esto, lo hablado es lo más importante, lo que más trascendencia tuvo en el mundo, suelo pensar que debe ser muy exasperante para Ázila recordar tantos nombres y fechas, no me quiero imaginar cuando comience las lecciones de historia, por lo menos la dejaré con la tranquilidad de que no tomaré notas específicas sobre las matemáticas, con que sepa los conceptos básicos sabré que podrá desenvolverse bien en cualquier situación.

Fin de la cuarta lección
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Re: NOVELA Los Tiempos de Hidas

Mensaje por kardo el Sáb Jun 07, 2008 3:22 pm

De verdad que no se si con los spoilers se vea mejor, diganme si lo hago así o lo hago como lo he hecho desde el principio.



22
La Jungla de Concreto

Spoiler:


Ya casi habían pasado dos semanas desde la gran confusión en la fiesta de Aurelius Weber, Iro se preguntaba si había hecho lo correcto al alejarse de allí con Ázila al escuchar los disparos, pensaba que Galo sabía defenderse solo, ahora temía que estuviese muerto, que fuera uno de esos cuerpos que los policías trataban de encubrir mientras los paramédicos los montaban dentro de las ambulancias, esos días habían sido los peores de su vida desde la muerte de su madre, durante las eternas noches había tratado de conciliar el sueño en el hotel asegurándole a su hermana que todo se resolvería y que en cualquier momento llegaría Galo con una sonrisa de pena en la cara y una mala excusa para su ausencia, trató de ir al hospital, preguntó donde quedaba pero dado que su ubicación era lejana con respecto al hotel no podía aventurarse a ir a pie, ir en un taxi le podría costar caro, desde la última vez, se decía que subir a uno era un juego de azar peligroso que era mejor no probar, su hermano estaba perdido, no pondría en riesgo a su hermana para encontrarlo.
El día después del suceso, vagó junto a Ázila por las calles aledañas al hotel, habló con más de cien extraños recibiendo por lo general miradas despectivas y silencios de cemento que lo dejaban como una pelota rojiza que revotaba mucho, ignoró con pesadumbre varios eventos curiosos que se desataron a su alrededor, así, al llegar lo noche regresaba a su habitación junto a su hermana, el ruido del televisor ya no era solo un arrullo para ayudarlo a dormir, teniendo en cuenta que los humanos solían pasar por algunos canales noticias importantes de los últimos días, se desvelaba viendo noticieros, sus nervios llegaban al máximo cuando encontraba uno donde comentaran lo sucedido en la fiesta de Aurelius, escuchaba sobre heridos y avances de la investigación, no le importaba saber que un extraño grupo estaba involucrado, solo quería saber dónde estaba su hermano.
Sus nervios llegaron al máximo dos días después cuando en las noticias escuchó sobre un joven hafo de pelaje blanco que correspondía a la descripción de su hermano, sentía que el aire se le iba cada vez que había otra coincidencia, finalmente, sintió que el corazón le daría un vuelco cuando confirmaban la identidad de la víctima.
-Señores espectadores, si saben algo sobre Jut Holv llamar a este número… dejó escapar un suspiro de alivio extremo, por unos segundos pensó que su familia acabaría en ese momento, ya había sido mucho por una noche, activo el apagador automático, cosa que lo cautivo la primera noche en el hotel, cerró los ojos tratando de conciliar el sueño.
Tres días después del siniestro, los dos hermanos fueron a un parque cercano, empezaban a preguntarse si lo que pasaba era realmente grave, no habían vuelto a escuchar sobre Aurelius ni Sue, un extraño presentimiento los empezó a asediar, tratando de borrar los horribles montajes que se armaban en sus mentes, buscaron por todo el parque, incluso visitaron la caseta de información que vieron la primera noche en Nuevo Mundo, todo sin resultado.
-Tal vez regresó a Dilmy, supuso Ázila con un inusual tono apagado, miraba todo el tiempo a su alrededor con claras muestras de ansia, por primera vez su hermano la veía así, a ella que todo lo veía por el lado positivo, claro, en comparación a él estaba muy bien, Iro por su parte apenas podía proferir dos palabras, una pesadumbre y seriedad extrema se habían apoderado de su ser.
-Tenemos que continuar, se limitó a decir, en su cabeza solo rondaba el momento en el que escapó del salón de baile con su hermana ¿había sido la decisión correcta? La lógica no le ayudaría en circunstancias así, mejor dicho, la lógica se había vuelto su peor enemigo, por el lado que lo viese, la única razón por la que no sabía nada de Galo era porque estaba muerto, herido o perdido, cualquiera de las opciones era aterradora, obviamente, rezaba porque fuera la última la verdadera situación.
Debía de ser medio día, los dos hermanos estaban sentados en una banca en frente de una cancha de juego donde jugaban humanos, la mayoría mongoloides, con camisetas y pantalonetas, se divertían maniobrando entre ellos con un balón, Iro los miró frustrado, a su lado estaba Ázila, en una ocasión normal estaría viendo fascinada ese juego, en ese momento estaba inmersa en sus pensamientos, algo muy extraño en ella, si no encontraban a Galo, sus vidas volverían a una gran sombra, se empezó a preguntar cómo había hecho para superar las muertes de sus padres, eso le parecía tan distante pero por más que intentaba no podía imaginarse una vida sin los caprichos y altanerías de su hermano.
-Debo ser sincero, comenzó de un momento a otro tomando desprevenida a su hermana –con el tiempo que ha pasado y dado lo que pasó, las posibilidades de encontrarlo son muy pocas.
-No te preocupes hermano grande, presiento que sigue bien, recuerda la vez que estuvo al borde de un precipicio por todo un día, o cuando casi lo muerde la una serpiente, la noche en que Docca lo golpeó, estoy segura de que está bien, fue un cambio repentino, le sonrió consoladoramente a su hermano. –Si nos concentramos en buscarlo todo el día nos cansaremos, todo se volverá tedioso, disfrutemos un poco de la ciudad, si no nos relajamos podría pasar algo malo. Iro la miraba asombrado, en tan solo unos días había logrado tranquilizarse, tan solo eso le había bastado para organizar sus ideas, tal vez la lógica era el don de su hermano, el de ella era diferente, lograr ver un pequeño destello entre las sombras y abrazarlo como si fuera el mismísimo sol, el hafo castaño sintió un gran orgullo, ahora estaba seguro de que Ázila sería una gran persona cuando creciera.
Las palabras de la joven fueron ley, los dos salieron del parque a un pequeño local de comida rápida, Iro tuvo que tomar su medicamento antes de comenzar con el plato que le ponía en frente una camarera que le lanzaba miradas coquetas.
-¿Qué les pasa a las mujeres humanas? Por todo lo que había vivido empezaba a preguntarse que veían en él, sería una simple atracción afectuosa o algo aun más lujurioso, las relaciones entre especies eran un pecado en toda religión, entonces que sería, ninfomanía…
-A esto le llaman hamburguesa, afirmó Ázila tomando entre sus manos un pedazo circular de carne entre dos panes -¿Cómo se come? Preguntó mirando con curiosidad el alimento. La pregunta sacó a Iro de sus pensamientos, aun más que sus propias preguntas sobre las mujeres humanas, las dudas sobre Galo aun lo atormentaban, o su hermana lo disimulaba muy bien o simplemente era verdad que había logrado superar con facilidad toda esa situación.
-La coges con tus manos y la comes, aseguró.
-¿Por qué llaman a esto comida rápida?
-¿No has notado lo rápido que lo sirvieron?
-¿Solo por eso? Preguntó desilusionada.
-Por qué otra cosa se le diría comida rápida, le hizo caer en cuenta, la joven sonrió entresacando la lengua en señal de vergüenza, su pregunta había sido muy tonta.
-Supongo que tienes razón.
La semana fue pasando con relativa lentitud, poniéndose de acuerdo, los dos hermanos buscaban a Galo durante la mañana, hacia un receso de dos horas durante el medio día y luego seguían buscando hasta el anochecer, entre los miles de carteles luminosos y faros en la calle paseaban para conocer un poco más de la cultura humana. Iro, víctima de su aspecto, padecería dos situaciones parecidas a las vividas con Sue cuando se conocieron, adicionalmente sería el centro de dos eventos que para él serían vergonzosos y muy dolorosos, en un primer momento Ázila se rió, luego lo ayudaría para después seguir riéndose, el primero sucedió el cuarto día, mientras caminaban por una calle aledaña al hotel (lugar que ya conocían muy bien) pasaron frente a un niño pequeño, seguramente en la transición entre infante y pre adolecente, estaba junto a una mujer morena igual que él, seguramente su madre, al ver a los dos hafos se detuvo abruptamente, escudriñó a Iro como si tratara de encontrar algo perdido, pocos segundos después diría las palabras que helarían al hafo por unos segundos.
-Mami, ¿eso es hombre o mujer? Preguntó con inocencia infinita, la apenada señora le lanzó un rápido vistazo a los dos furriers que alternó varias veces con su hijo, a esa distancia seguramente habían escuchado al pequeño, era seguro a juzgar por la reacción del hafo de pelaje castaño, no dijo nada, solamente le susurró algo a su hijo alejándose a paso ligero. Cuando estuvieron lo suficientemente lejos, Ázila miró con una expresión satírica en el rostro a su hermano, sin miedo a que los humanos cercanos la escucharan empezó a carcajearse.
-No es divertido, le dijo Iro mirándola penetrantemente.
-Lo siento, se excusó aun entre risas, el estómago le empezaba doler por las carcajadas. –Esto no pasa todos los días. Las horas pasaron, además de un vendedor ambulante de gafas que les lanzó miradas furibundas nada más pasó hasta el día siguiente, al medio día en el parque, los dos caminaban hablando de las posibilidades de encontrar a Galo, Ázila bromeaba de eso para animar la charla que por si sola era motivo de depresión, repentinamente un balón salido de la nada impactó contra la espalda de Iro, no fue lo suficientemente fuerte para sacarle el aire pero si para hacerlo tropezar y caer de rodillas al suelo, seguramente había sido un accidente, unos gritos de guerra le hicieron pensar algo diferente pocos segundos después, se dio la vuelta rápidamente, asombrado localizó a tres niños pequeños que gritaban mientras corrían hacia él ¿qué pasaría? Fue el tiempo que tardaron en llegar hasta él lo que se demoró su respuesta.
-¡Toma esto monstruo! Le gritó uno de los niños con voz chillona, entre los tres se le tiraron encima, empezaron a golpearlo, jalarle el pelo y otras cuantas cosas, la joven hafa estalló en carcajadas, si lo que había pasado el día anterior era algo raro, eso debía ser único en la vida, tres niños pequeños luchando y ganando contra un adulto que seguramente les doblaba la edad, aunque en estatura no estuviese muy lejos, el episodio duró menos de un minuto, tiempo suficiente para que lo dejaran convertido en un despojo de nervios.
-Ya puedes levantarte, le avisó a su hermano que había permanecido en posición fetal durante el ataque para protegerse de sus agresores.
-¿Por qué no me ayudaste? Le preguntó indignado, mientras recibía la respuesta tuvo que sacar el frasco de su medicamento, sentía como el aire se le empezaba a ir.
-Eran pequeños, con suerte tenían tres años, se justificó.
-Acaso no usas lo que te enseño, son humanos no hafos, seguramente tenían siete u ocho años, le dijo con tono estricto, en realidad eso poco le importaba, solo buscaba una excusa para regañarla por no haberlo ayudado.
-Tres años, siete años, sabes a que me refiero. La discusión no había acabado cuando el joven se percató de lo que pasaba, su hermana lo estaba ayudando a no pensar tanto en Galo, estaba funcionado, la preocupación que había sentido se había desvanecido, pese a esto, justamente cuando lo recordó las incógnitas sobre su hermano regresaron, con buen eso de la prosa logró disimular muy bien las dudas que lo atormentaban.
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Re: NOVELA Los Tiempos de Hidas

Mensaje por kardo el Sáb Jun 07, 2008 3:26 pm

Bueno, aquí la continuación y el siguiente capítulo

Spoiler:

Esa noche pasarían un buen rato en el hotel, Iro aprovechó un libro que había traído en el equipaje, Ázila se quedaría viendo televisión, a diferencia de su hermano las noches anteriores, buscó entre los canales hasta hallar uno de películas que la intrigó pues pasaban una de acción en el que el malo era un antano tuerto y una hafa tague muy sexy, cosa que se realzaba con su vestimenta escotada, aun cuando su especie no poseyera atributos naturales tan sobresalientes como el de algunas humanas. Fue muy interesante, la historia trataba sobre un humano criado de pequeño por el antano, sin embargo un día decidió ir a una ciudad máquina, allí se enamora, pero por un suceso de eventos la joven a la que amaba se muere, descubre que los relacionados son una pequeña organización de no humanos, en la película les decían furriers, resentida con la humanidad y que a diferencia del común, estaba actuando para asustar a los humanos. Al final Ázila se enteró finalmente de que el padrastro antano era un miembro de esa organización y la hafa sexy la líder de la misma, después de un clímax impactante en el que el padre le dispara a su hijo, la líder del grupo se acerca para dar un golpe mortal, en una especie de flashback, el antano recuerda los buenos momentos pasados con su hijo cuando pequeño.
-Vamos, sálvalo, le pedía Ázila angustiada por el desenlace de la historia, en un segundo detiene a la mala antes del golpe mortal, empiezan a forcejear por el control de una daga, vale aclarar que estaban en el techo de un edificio, cuando parecía que la malvada iba a ganar el control del arma, el mal herido humano se lanza contra ella, los dos caen siete pisos hasta el sólido concreto de una calle, después de un conmovedor momento, el humano se muere y su padrastro disuelve el grupo indulgente.
-¿Se acabó? Le preguntó a la nada sorprendida por el final, en todos los cuentos que su padre e Iro le habían contado sobre héroes y aventureros jamás había pasado algo así, esperó hasta que los créditos pasaran para cerciorarse de que no pasaran una escena en la que el hijo revivía, nunca pasó.
Iro escuchó a su hermana balbucear unas cuantas cosas que no comprendió en lo más mínimo, minutos más tarde sintió sus pasos acercándose.
-Hermano grande, ¿qué es la calificación G? preguntó con curiosidad, el hafo la miró confundido, le repitieron la pregunta sin embargo no logró llegar a una respuesta segura.
-Si lo escuchaste en la televisión debe ser alguna clase de categorización que le hacen a los programas, la observó, seguía insatisfecha por la respuesta –la calificarán por lo divertida que es, o por su duración, solo si la miras y comparas con otras lo podrás saber. La joven hizo una rápida mueca como diciendo “no hay de otra” se retiró dando saltos hasta el cuarto.
-Galo, Iv quiera que estés bien, Iro suspiró continuando con la lectura, apenas alcanzó a avanzar dos páginas cuando escuchó un grito ahogado de su hermana, supuso que algo había pasado en la película que estaba viendo, no le dio importancia y retomó las filas de letras.
-Nunca pensé que la palabra “placer” se usara así en las películas, el hafo levantó la mirada, Ázila estaba frente a él, tenía una expresión algo traumada.
-¿Qué pasa?
-Esas clases sobre reproducción de las especies que me diste el año pasado…
-¿Qué? Preguntó con curiosidad.
-En la televisión están dando como un hombre y una mujer… dudo un segundo buscando la expresión correcta –copulan, lo muestran muy de cerca, lo que pasó a continuación, la joven solo lo podría haber visto en una serie de comedia, a Iro se le resbaló el libro de las manos, estaba pasmado con los ojos desorbitados y la boca bien abierta.
-¿Qué dijiste? Preguntó entrecortadamente con un hilo de voz.
-Si no entiendes tus propios términos entonces lo diré normal, están haciendo el amor, reafirmó Ázila un poco molesta por la reacción de su hermano, instantáneamente, lo vio pasar a su lado a toda carrera hacia el cuarto, antes de que siquiera pudiese voltearse lo escuchó exclamar un “¡Por Iv!”
Los días pasaron, los dos hermanos quedaron con una buena lección, de ahora en adelante evitarían los canales del “63”hasta el”67” poco a poco esto perdió importancia, nuevamente Galo empezó a ser su punto de preocupación, ni siquiera Ázila podía disimular sus bajas de ánimo al ver aproximarse la segunda semana desde el atentado en el baile.
Eran las dos de la madrugada, el cielo permanecía en silencio, las calles por fin se sentían despejadas de tráfico aunque los carros siguieran siendo bastantes, en los andenes había poco peatón, la mayoría de humanos sabía que a esa hora era mejor no caminar solo por la calle sin estar bien acompañado, en la habitación del hotel donde los hafos estaban, el televisor seguía prendido, su luz azulada y titilante protegía a los dos hafos de la oscuridad aunque ellos ya estuvieran sumergidos en un profundo sueño, estaba presentando las noticias más recientes, se presumía que un cartel mafioso estaba detrás del pasado ataque en una fiesta donde salieron heridas cuatro personas, se confirmaba que una de estas cuatro había muerto por sus heridas la pasada noche… en el extremo superior derecho de la pantalla apareció un número sesenta rojo que empezó una cuenta regresiva, las noticias seguían informando de lo pasado, uno de los heridos, un hafo tague, había admitido apuñalar al hombre que murió pero alegaba que había sido en defensa personal, por falta de pruebas se dejaría en libertad al sospechoso, se le pedía a toda la audiencia que si tenía información de los hechos contactara a la policía, los nombres de los heridos aparecieron en una lista que el presentador empezó a leer en voz alta, primero un tal Aurelius Weber, luego una Natalia Talmosni y un joven hafo llamado Ga… el contador llegó a cero y el televisor se apagó, las tinieblas reinaron en la habitación durante unos segundos hasta que un timbre escandaloso despertó abruptamente a los dos hafos.
-¿Qué es ese ruido? Preguntó Ázila confundida.
-No se, le respondió su hermano, se rascó la cabeza al sentir una ligera comezón, fue entonces que se acordó -¡El celular! En una carrera contra el ruidoso timbre, empezó a buscar su teléfono móvil, entre la oscuridad pudo localizar un pequeño resplandor verdoso, seguramente era la pantalla, en pocos segundos sería demasiado tarde, sintió que debía contestar, algo importante pasaba, saltó hacia el resplandor, en menos de un segundo sintió el pequeño aparato entre sus manos, presionó el botón de contestado y con lentitud se acercó el auricular al oído.
-¿Halo?


23
Los Primeros Preparativos



Spoiler:

Faltaba un mes para el cumpleaños de Rin, Kardo quería que fuera memorable, no solo quitaría la venda de su cola, también conocería la verdad, tal vez así podría comprender finalmente la razón por la que la cuidaba con tanto recelo, no dejaría que nada peligroso se ciñera sobre ella, ni un peligro, ni una mala compañía, todo la podría llevar a tomar un rumbo muy diferente a la que Iv había trazado para ella, en esos momentos era difícil pensar si era malo o bueno, simplemente estaba allí, esperando a comenzar, por alguna razón fue a Rin la afortunada o desafortunada que encontró su gran dios, lo mejor sería hacerla pasar un buen momento, con el regreso de Galo cada vez más próximo, Kardo tenía que aprovechar esos días libres, solo así estaría seguro de que lo que hacía estaba bien.
Apenas estaba amaneciendo, sin dudarlo se dirigió al baño de su cuarto, alistó una gran jarra con agua, tomó un jabón en espray diseñado especialmente para hafos por hafos, miró con ojos perezosos una pequeña toalla de color crema colgada en un pequeño gancho en la pared, la tomó con avidez, se miró en el espejo encima del lavamanos, estaba despeinado y un poco sucio, no pudo evitar estirarse un poco mientras profería un fuerte bostezo, como de rutina, se quitó el pijama que llevaba puesto, lo dobló con extraña delicadeza y guardó en una pequeña canasta al pie del lavamanos, nuevamente se concentró en su reflejo, tomó la toalla y la empapó en agua, la sostuvo por unos segundos con una mano mientras usaba la otra para coger el jabón en espray, lo roció sobre la toalla y empezó el trabajo de pasársela por todo el cuerpo, para su fortuna esa mañana el agua estaba caliente, con cuidado se fue limpiando el cuerpo, así, al cabo de cinco minutos había acabado por completo, salió del baño, sobre su cama había ropa limpia que había preparado meticulosamente la noche anterior, sin demora se vistió, un pantalón azul y una camiseta roja, ambos de una tela especial, ligera y refrescante, por el uso de la toalla, su cuerpo estaba húmedo pero no empapado por lo que no le incomodó en lo más mínimo vestirse, con pasos decididos retornó al baño, buscó en un pequeño estante al lado del espejo una peinilla con dientes gruesos, lo pasó unas cuantas veces sobre el pelaje de su cabeza para darle forma al pelo más largo y conseguir un buen peinado.
Al salir de la mansión sintió una brisa mañanera muy refrescante, miró inexpresivo el paisaje que lo rodeaba, por la hora que era no encontraría a nadie despierto, eso no importaba, quería cerciorarse de algo importante, aun faltando un mes para el cumpleaños de Rin quería que todo saliera bien desde el comienzo. Fue cuestión de minutos, un corto camino hasta una pequeña casa en la aldea, todo estaba muy silencioso pero él sabía que lo esperaban dentro, abrió la puerta entrando en un salón de estar circular con dos sofás grandes, una mecedora de madera y una chimenea, a lo lejos se escuchaba un sonido peculiar, ese que hace un cubierto metálico al chocar contra la porcelana de un plato.
-Buenos días, saludó Kardo aparentemente a la nada.
-Llegas temprano, no he terminado de desayunar, de un pequeño arco, conexión entre el salón de estar y una cocina comedor, apareció un hafo muy alto, tal vez 1,77m que pasaban por mucho el metro sesenta y cinco de Kardo y de la mayoría de hafos tagues en el mundo.
-Es mejor tenerlo todo preparado lo antes posible, se justificó el hafo Torn.
-No hay de qué preocuparse, sonríe un poco, no querrás tener esa cara larga durante el cumpleaños de tu hermana, le sugirió el recién desayunado con un tono amigable.
-Sonreiré cuando esté feliz, seguramente en la fiesta de mi hermana pero no aquí, respondió con un tono en extremo seco.
-Te estresas mucho por el trabajo, deberías estar más relajado.
-Es difícil con todo lo que pasa, hubo un pequeño silencio que el dueño de la casa adornó con un animado tarareo –la vida me ha dado golpes fuertes, ya me acostumbre a eso, seré el escudo de los golpes que le quiera dar a Rin.
-La harás sufrir más, eres su hermano, como crees que la haga sentir verte así.
-La he cuidado de las cosas malas del mundo, es hora de que se vea cara a cara con algunas, la vida es así, no estaré siempre junto a ella, quiero estar seguro de que podrá soportar la vida si yo me fuera.
-Vas a hacer que me deprima, le advirtió a Kardo quien hablaba muy serio –por lo menos aparta esa seriedad, ya tengo la música y a los cocineros, ese guardia… Docca se ofreció junto a un compañero para hacerle una pequeña presentación a Rin, he vagado un poco por la aldea, al parecer la festejada solo invitó a una persona, se percató en seguida de que estas palabras afectaron a Kardo -No te preocupes, lo tranquilizó –aun falta un mes, seguramente no empezará a invitar a sus amigos hasta la última semana.

La mañana avanzaba rápidamente, Rin había pasado la última semana recogiendo flores de los campos aledaños a la mansión, suspiraba a cada minuto, alternaba sus ojos sobre las nubes y las flores viendo en todo a Galo, por las noches soñaba con la noche que se besaron y el día que escuchó a esa majestuosa ave rojiza de metal y madera, alejándose entre el cielo con su amado montado en ella, esperaba con ansias que regresara, desde su partida había crecido en ella un gran hueco, ni las consoladoras palabras de Docca, ni las tiernas palabras de su hermano o la presencia del pájaro que hacía años había seguido hasta el rio, nada lograba llenar ese hueco que de manera paulatina iba creciendo, aumentando las ansias y desesperación. Además de este trabajo rutinario de recoger flores, hacía unos días se había encontrado un viejo amigo de su amado, una bola de pelo gris con una cola esponjada y unos incisivos gigantescos, junto con el pequeño pájaro, pasaba las tardes junto con ella, recorriendo la aldea y sus cercanías, dirigiéndose a lugares que reavivaban sus recuerdos, el rio, el precipicio, la cima de la montaña donde había dado su mayor paso con Galo, de vez en cuando los miraba con curiosidad y les preguntaba una infinidad de dudas, todas relacionadas con el hafo blanco, para su sorpresa observaba como los dos animalitos trataban de explicarse corporalmente, haciendo divertidos gestos y movimientos que asemejaban a una imitación. Por alguna razón, esos dos animales, esos que los científicos calificaban como irracionales, parecían tan racionales como cualquier hafo, sus ojos expresaban mucho de lo que sentían, se notaba cuando estaban tristes o felices, al igual que cualquier ser racional pasaban por depresiones, acompañaban a la joven en sus penas y alegrías, casi como dos guardianes que le enseñaban a su manera particular, que era lo que pasaba en torno a Galo y ella, a su amor y todos los eventos relacionados con estos, ni siquiera Dol que podía hablar el mismo idioma se daba a entender de la misma forma que el conejo y el pájaro, sus palabras bien articuladas no eran competencia para el canto del plumífero, sus relatos no igualaban las graciosas representaciones que la bola de pelos gris hacia como si fuera un pequeño títere en medio de una presentación.
La joven sentía que algo pasaba en ese mismo momento, temía por su amado aunque una voz dentro de ella le repetía una y otra vez que no se preocupara, él moriría antes de llegar tarde a su fiesta de cumpleaños, los mismos relatos de los dos animales le decían que se presentaría y por fin comenzaría una vida perfecta, una especie de reflejo de lo que fueron los tiempos antes de que la discordia entre Kardo y Galo creciera, solo que en ese momento los tres estarían juntos, Galo como su amado, la persona por la que moriría y Kardo como su guía, como un protector que los ayudaría a resguardar su amor. No pudo evitar suspirar, eso sería el ideal pero jamás se podría dar, si algo sabía que podía ser cierto era el amor que sentía por Galo, y el amor que Kardo sentía hacia ella, sería este amor que antes había sido el motivo para que desaprobara el amorío, el que en un mes lo obligaría a aceptar que entre su hermana menor y el joven Lus había un lazo irrompible.
Durante esos días pasaría su tiempo pensando en el día de su cumpleaños, sería ese día el momento del desenlace, tenía que estar preparada, nadie sabía con exactitud lo que podría pasar, miró al cielo y le pidió a Iv, madre de todo y todos que la ayudara a concluir esa cruenta historia de amor.
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Re: NOVELA Los Tiempos de Hidas

Mensaje por kardo el Jue Jun 19, 2008 1:58 pm

:wow: hace mucho no me paso por aquí pero llegaron las vacaciones lo que significa que estaré más tiempo, y como han tenido que esperar mucho pues postearé más capítulos en la próxima semana.

Por cierto
:rena: ahora si que empezaran a pasar cosas emocionantes... el climax se acerca lentamente XDDD.


24
Comienza la Cacería



Spoiler:
Aunque no le había visto la cara, Galo sabía que a Iro le habían brillado los ojos al escuchar su voz, pese al regaño que recibió por ser tan descuidado, tuvo un grato momento en charla con su hermano, quedaron en que se verían al amanecer en el lugar, Galo tartamudeó cuando Iro le preguntó dónde estaba, sin embargo con solo mirar anonadado a Valtás recibió una respuesta que le transmitiría a su hermano, según el oficial, estaban en los cuarteles del G.C.C. “grupo contra crímenes” de Nuevo Mundo, la charla no pudo durar demasiado pues estaba limitado por el estricto sistema judicial humano, solo se le permitían tres llamadas ninguna de más de cinco minutos, pasó una gran tensión cuando tuvo que marcar, no se acordaba del número, el primer intento fue un fracaso, le contestó una mujer que parecía fatigada por el sobresalto de su voz, la segunda vez pensó haberlo hecho bien pero no recibió respuesta, al tercer intento si le contestaron, Iv y sus padres lo debieron ayudar a recordar ese complicado número telefónico.
-Te llevaré a tu celda, le avisó Valtás, el joven ya se había resignado a pasar esa noche tras las rejas, miró con desgane a su nuevo compañero que levantó los hombros en señal de que no había más que hacer, por suerte, lo envió a un cuarto embarrotado fuera de ese oscuro pasillo, uno frente a teléfonos fijos de donde llamaban criminales y personas en problemas, con suerte solo tendrían que hacer uso de una de sus llamadas. En la celda ya había una persona, un viejo con un bigote muy espeso, arrugas marcadas por su cara, grandes entradas en su peinado negro canoso, su cara era completamente simétrica, lo que le daba un sentido estético favorable a pesar de las cicatrices del tiempo, tenía ojos pequeños, verde oscuro pasando a café, una nariz grande, llevaba una camisa de mangas largas desabotonada, una corbata mal puesta, unos pantalones negros igual que sus zapatos, parecía haber salido de una pelea, seguramente perdiendo, no solo por ser bajo, tal vez menos de un metro sesenta y cinco, o viejo sino por la gran cantidad de sangre que había manchada en su barbilla, su labio inferior y camisa.
-Tuvo una riña en un bar, un oficial me dijo que es muy buena persona, no tienes nada que temer, le aseguró el oficial de la G.C.C.
-Buenas noches, se despidió Galo.
-Que duermas bien, con un movimiento lento se dio la vuelta, dando pasos cortos se alejó hasta perderse tras una puerta, el joven lo vio hasta donde pudo, suspiró y se dio la vuelta para verificar con más cuidado el lugar donde dormiría, habían dos literas, una ya estaba ocupada por el viejo, estaba sentado en una de sus esquinas, recostaba su cabeza sobre las palmas de sus manos como si estuviese aburrido, aparte de esto, había un inodoro de porcelana roto y muy sucio, no había ventanas, todas excepto una de las paredes eran de concreto sólido, la restante eran los barrotes que delimitaban el interior de la celda.
-Que raro es ver a un no humano, comentó el viejo mirando minuciosamente al joven hafo. –Perdona mi falta de respeto, se excusó repentinamente –soy Nicolay Integro, tengo el placer de conocer a…
-Galo Lus, se presentó el hafo escudriñando con la mirada al humano, quería cerciorarse de que fuera alguien de fiar.
-Si no es mucha molestia, ¿me podrías decir por qué estás aquí?
-Primero dímelo tu, le atacó Galo tratando de evitar un tono altanero, en un primer instante parecía que la respuesta agresiva sorprendió a Nicolay pero enseguida lo miró con astucia.
-Escuché que ese oficial no humano te decía que me peleé en un bar.
-Tal vez era mentira, se defendió Galo, se dio cuenta que atacar intempestivamente no había sido un buen plan. –Perdón, me han pasado muchas cosas, los humanos…
-No quiero explicaciones, solo respóndeme la pregunta, le atajó el viejo con una sonrisa astuta en la cara, por alguna razón le causaba un extraño malestar a Galo.
-Una pelea durante una fiesta.
-Estas muy bien para haber sido una pelea, aun los ganadores suelen salir machados por la sangre del que perdió, le increpó con agilidad Nicolay.
-Perdí, me dieron un golpe que me dejó inconsciente, cuando desperté estaba en el hospital, me dejaron cambiarme de ropa y luego me enviaron aquí, estaba seguro de que lo mejor era no dar especificaciones, eso lo podría meter en otro aprieto.
-Comprendo, espero que no sea grave, un golpe que te haga desvaneces puede causar más daño a largo plazo, le advirtió levantando la vista, fijando sus ojos un una lámpara en medio del techo.
-No se preocupe, ya me trataron en el hospital, estoy mejor que nunca, repentinamente sintió que los párpados le pesaban, dejó salir un fuerte bostezo.
-Jejeje, duerme, ya es muy tarde, le sugirió Nicolay.
La noche pasó con rapidez, algo raro dadas las circunstancias, antes de dormirse platicó un poco más con su compañero de celda, finalmente el sueño lo atrapó, por primera vez en días no soñaría más que con la nada absoluta, ni un ruido, ni una luz, nada. La falta gráfica en su sueño fue compensada de inmediato cuando despertó, frente a él, a menos de treinta centímetros de distancia estaba la cara de su hermana, parecía examinarlo con expresión curiosa y pícara.
-Ázila, dijo somnoliento sin creer lo que veía, no podía ser de otra, era imposible que fuera un sueño, lentamente se incorporó mientras su hermana se iba retirando para darle espacio.
-¡Hermana! No había duda, se abalanzó contra la joven atrapándola con fuerza entre sus brazos mientras los de ella pasaban y se entrecruzaban tras su cabeza para completar el mutuo abrazo.
-Eres un tonto, Iro casi se muere, le dijo su hermana abrazándolo con fuerza, en un instante sintió que acercaba su boca a una de sus orejas para susurrarle algo. –No creerás todo lo que le pasó en la ciudad, dejó escapar una risita pícara –cuando salgamos de aquí te lo contaré. Galo miró la litera donde había dormido Nicolay, estaba vacía, seguramente salió antes, era imposible que lo arrestaran por entrar en una pelea en la que perdió, o por lo menos así lo pensaba el joven, se olvidó con rapidez del asunto, solo quería contarle a sus hermanos todo lo que había pasado, el hospital, sus presentimientos, esa celda oscura donde esperaba el violador de niños, el lido Valtás, serían grandes anécdotas cuando regresaran a Dilmy, un día en el futuro se acordarían de esos momentos y solo podrían reírse.
-¿Dónde está Iro? Preguntó al percatarse de que su hermano mayor no estaba por ningún lado.
-Está hablando con un gran hafo, al parecer para sacarte de aquí es necesario hacer un pequeño papeleo.
-Cuál será el problema que tienen los humanos, para todo se necesita papeleo, se quejó con un brote fugaz de mal humor, después de todo le tenía que agradecer a su hermano, si no fuera por su ayuda seguramente a él le hubiese tocado hacer el papeleo.
Pasaron algunos minutos antes de que por un concurrido pasillo apareciera la figura de Valtás sobre las personas corrientes, Iro no se hizo notar hasta que no se dispersaron un poco los humanos que por ahí transitaban, el oficial buscó en uno de los bolsillos de su traje unas llaves con las que abrió la celda, Galo lo observó un segundo, ahora dudaba de la razón por la que Ázila estaba dentro de la celda, ¿cómo había logrado entrar? Había muchas posibles respuestas, de paso era Iro quien hacia los cálculos de ese tipo, Galo solo se conformó con darle los buenos días al oficial y saludar con un fuerte abrazo a su hermano.
-Lograste salir en una pieza de esta, pero quiero ver cuando regresemos a Dilmy, ahora si sabrás porqué soy el hermano mayor, le advirtió con una sonrisa maléfica, en parte como una broma pero en otra parte para darle a entender lo preocupado que había estado.
-Después de lo que me pasó anoche podré soportar todos tus sermones, en especial porque Ázila me contará algunas cosas vergonzosas que te pasaron, le dijo mirándolo de soslayo, sonriendo con una expresión entre picardía y malicia, Iro no pudo evitar ruborizarse un poco, carraspeó un poco para llamar su atención.
-Nada de lo que digas me hará nada, de igual forma, viviste escenas que tampoco olvidaré.
-Por eso es que ser niña es mejor, no nos pasan tantas cosas porque somos más astutas, se jactó Ázila, sus dos hermanos le lanzaron miradas fulminantes, no tuvieron que decirle nada para recordarle que hasta a ella le había pasado algo vergonzoso.
-Bien, les interrumpió Valtás –por lo que se están apresurados, entre más rápido hagamos esto, más podrán disfrutar de sus vacaciones y tendrán más posibilidades de regresar a tiempo a donde quiera que vivan. Iro miró a su hermano, tenía una expresión decidida, no solo podría regresar a tiempo, también ayudaría a capturar a quien causo todo el problema, suspiró, en un segundo adoptó una expresión seria pero decidida, miró a Valtás y asintió determinado.
-Será una gran aventura, comentó Ázila muy entusiasmada, fantaseaba con todo lo que podría pasar usando como referencia los cuentos de fantasía que conocía gracias a los relatos de su hermano mayor y su padre.
-Entonces es hora de salir, proclamó el oficial.
La salida del cuartel del G.C.C. fue rápida, solo hubo un pequeño retraso, otro oficial humano de tez negra le preguntó al lido algo sobre un compañero, Galo no puso mucha atención a la charla, solo se fijó en la puerta de salida que tenía a menos de cinco metros de distancia. La charla acabó en cuestión de minutos, los cuatro continuaron hasta la salida, el hafo blanco sintió como su cuerpo se llenaba de energía, hasta ese momento desde el ataque veía el sol, en el hospital no había ventanas y la noche que lo sacaron era de noche, pero ahora que el sol le brindaba calor y una brisa fría le devolvía toda la vida que las noches en el hospital y las desilusiones le habían quitado.
-Por cierto, Valtás miró a Galo por unos segundos, cuando recibió una mirada interrogante completó lo que iba a decir –esto es tuyo, tienes suerte de que no lo decomisaran, de uno de los bolsillos traseros de su pantalón sacó el cuchillo del hafo, lo tomó por la hoja y se lo entregó a su respectivo dueño.
-Gracias, fue la única palabra que pudo decir, sus ojos brillaban de emoción, todo empezaba a mejorar, ahora que Valtás estaba de su parte los días en Nuevo Mundo serían de gran provecho aun tras la pista de un criminal.
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Re: NOVELA Los Tiempos de Hidas

Mensaje por kardo el Miér Jul 02, 2008 5:37 pm

Esto está muy abandonado u.u, será mejor que postee y perdón por la demora, han surgido infinidad de cosas durante mis vacaciones.

25
El Buen Libro de Iro
N°5


Spoiler:
Las lecciones que se acercan preocupan a Ázila, no la culpo, existe una infinidad de nombres y eventos de los cuales es difícil hablar, aun para mí. Las costumbres de las especies es un tema extenso del que tal vez no pueda hablar con claridad en una sola lección, tomé precauciones así que lo dividiré en dos lecciones, primero los humanos, luego los hafos, los edratas y antanos, de esta forma comenzaré con las costumbres generales, con suerte alcanzaré a incluir temas religiosos aunque estos mismos sean un tema aparte que también abarca mucho. Mi hermana me mira sorprendida después de cada día de enseñanzas “cómo puedes aprender todo eso” es gracioso, ahora pongo en duda mi propio conocimiento, tal vez solo sea un gusto natural por el conocimiento, eso no importa, la lección tiene que empezar.

Las costumbres humanas de hoy día se remontan al pasado, incluso antes de Las Guerras del Olvido, lo primero que los distinguió de las demás especies fue la ropa, con las pieles de los animales que cazaban creaban atuendos que los protegían del frío e incluso les ayudaba a camuflarse. Con el paso del tiempo la ropa fue cambiado en cierta medida su verdadero objetivo, antes solo se usaba como una ayuda necesaria para la supervivencia, al llegar las primeras civilizaciones se había vuelto una simple ornamenta que servía para diferenciar a los ricos de los pobres, para lucir mejor ante los ojos de conocidos o extraños, como base para jactarse, despreciando a los que llevaban ropas menos decoradas. Por todo Hidas cada civilización humana usó sus propios materiales para crear ropa, los primordiales eran pieles de animales grandes como los lobos, razón por la que se extinguieron, pero algunas culturas diferentes aprendieron a usar la ceda, en poco tiempo creaba hermosos ropajes con costuras que los decoraban y ayudaban a sobresalir de entre las simples pieles.
Hoy día se puede saber de donde viene un humano por solo ver su atuendo, en La Estora se volvió común el uso de ropa abrigada puesto que el clima era templado pasando a frío, había algo peculiar entre los estoranos (gentilicio) no suelen usar ropa de colores vivos, es mucho más común verlos usando ropa con tonalidades grises o de colores oscuros, me parece una exageración pero se dice que un estorano promedio tiene una camiseta sin mangas, una camiseta, una camisa o buzo y una chaqueta o abrigo, todo encima de lo anterior. La población de las grandes polis no suelen caminar por las calles con joyas valiosas, pese a esto, en fiestas, de lo que se hablará más adelante, suelen cambiar de forma drástica su patrón de vestimenta. Por su parte, las poblaciones de ciudades pequeñas, pueblos o aldeas, la mayoría sostenidos por la agricultura, suelen tener ropa típica de su región, lo más común es encontrarlos con blue jeans, botas y camisas. Un humano de Rosa por lo general usa ropa menos abrigada, aunque hay algo curioso en ellos, siempre usan un sombrero de lana que parece ser parte fundamental de sus creencias. En Derene los patrones de vestimenta son muy parecidos a de La Estora.
Hay otras costumbres además de las formas de vestirse, la alimentación por ejemplo, se dice que en la antigüedad los humanos comían varias veces al día, al crecer sus imperios creció con rapidez la costumbre de comer tres veces, el desayuno, el almuerzo y la cena, esto lo adoptaríamos la mayoría de especies después de los años bajo el imperio. Suelen comer de todo, varían las proporciones de algunas cosas dependiendo del lugar, por ejemplo, en las regiones frías no suelen alimentarse igual que en las regiones costeras.
Los menores y mayores de edad no suelen diferenciarse exceptuando por su forma de ser y su apariencia física, sin embargo en algunos pueblos hay ritos, el más común es la llamada “caza de la madurez” es practicada por otras especies y consiste en salir de caza, cuando se logra dominar a una bestia salvaje se gana la madurez, se gana el título de hombre o mujer, aunque siempre hay diferenciaciones, eso nos lleva a otra costumbre, los humanos se visten de diferente forma dependiendo el sexo, como si fuera poco las mujeres tienen rituales diferentes a los hombres, así, los hombres humanos de las grandes urbanizaciones suelen tener que ir al ejercito por un año, algo a lo que se le llama “prestar servicio” las mujeres no tienen esta obligación lo que demuestra el gran machismo de la sociedad, por otra parte, los hombres son considerados adultos a los diecisiete, las mujeres a los quince. El único lugar grande donde se ven alguna especie de ritual es en la capital de Derene donde los chicos usan tirantas hasta su adultez y las jóvenes usan pantalones, se les prohíbe usar faldas.
Otra de sus costumbres son sus celebraciones, en los cumpleaños suelen dar regalos y comer tortas, esto se generaliza en las capitales pero en la periferia, en los pequeños poblados pueden haber otras costumbres distintas, incluso se dice que existen los que no celebran su cumpleaños.
En las ciudades máquina, la actividad comienza desde muy temprano, incluso antes del amanecer y termina a horas avanzadas de la noche, si no es una obligación, es muy raro ver a un humano despertándose temprano. Por su parte, en los pueblos se acomodan más a los horarios del resto de animales diurnos, despiertan al alba y se acuestan al oscurecer, aun cuando se nota que trabajan mucho menos que los citadinos, se dice que en el campo, en los pueblos sin mucha urbanización el tiempo pareciera no avanzar, los días se hacen largos.
La música la han desarrollado a lo largo de los años, son la especie que más géneros musicales a creado, la mayoría acompañados de formas de danza diversas, la música casi representa cada región, todo grupo de humanos parece tener su propio tipo de baile o música, algunos derivados de otros o copias de las costumbres de otras especies con las que convivieron durante el gran imperio. Este aspecto es muy importante en algunas regiones, junto con el canto o el baile está un atuendo especial.
Se expresan primordialmente de forma oral, las palabras son su frente cuando tienen que comunicarse, siendo la expresión corporal algo poco común a menos de que sea sobre cosas muy explicitas, he escuchado que los humanos pueden sacar una mano y levantar únicamente el dedo corazón, se le llama “pistola” y es una ofensa, de igual forma pueden levantar el dedo pulgar de forma que apunte hacia arriba, así dicen “bien hecho”. Con respecto a las groserías, en la población más joven parece haberse vuelto parte de su jerga natural, expresiones que para otra especie serían ofensas muy graves, para ellos son pronombres inofensivos. Es común que se refieran hacia los extraños en tercera persona, de una forma particular y hacia los familiares y amigos de otro, a este último se le llama tutear.
La gran mayoría tienen principios sobre la protección de sus tierras, por el honor llegan a perder sus vidas, en las últimas décadas los más jóvenes pierden estos principios, hoy día muchos se interesan solo por si mismos y sus personas más cercanas.
Siempre se han agrupado en estratos sociales, por alguna razón tienen una necesidad patológica se sentirse mejores que otros, los más humildes resultan terminando en la parte más baja de la estratificación. En las ciudades máquina, se agrupan por profesiones y estrato social, siendo los políticos la cima de esta pirámide jerárquica, abajo están los ciudadanos de estrato cuatro (se agrupan de menos a mayor siendo uno el más bajo y cuatro el más alto) pueden costearse muchos placeres por sus grandes fuentes de ingresos, se dejan llevar por una vida de placeres aunque su alto nivel lo tengan que mantener con trabajo duro. En el estrato tres se agrupa una gran parte de la población, tienen acceso a las necesidades fundamentales y algunos placeres ocasionales, sus trabajos no les dan tanto dinero como a sus superiores, incluso aunque sean más exigentes. Los de estrato dos apenas tienen los recursos para tener las necesidades básicas, sus vidas son relativamente duras pero con grandes posibilidades de llegar más lejos. El estrato uno es un nivel de pobreza extrema, el gobierno no permite que mueran por lo que les paga alimentación y un lugar donde dormir, pero aparte de esto, sus trabajos les son suficientes para comprar un buen desayuno al día y nada más. Aunque parezca imposible, existe un eslabón más, la base de la pirámide donde está la miseria absoluta, viven en la calle, subsistiendo con las caridades del estado, por sus difíciles condiciones casi siempre se vuelven ladrones, la razón por la que dentro de las sociedades humanas existe el índice más alto de criminalidad. En las poblaciones agrícolas o menos avanzadas la estratificación se da por el empleo u otros factores aunque por la política humana siempre habrá una figura superior, un alcalde o gobernante.
En las grandes urbanizaciones las viviendas han sufrido un gran cambio con el tiempo, son únicas comparadas a la de las otras especies, se sea rico o pobre, las viviendas se distribuyen en grandes edificios como apartamentos, en las afueras de las ciudades se ven zonas residenciales donde hay conjuntos de casas más parecidas a la de las otras especies, su amplitud depende de su valor, por lo general, entre más caro sea, más grande es. Estas casas no suelen tener más de tres pisos junto con un jardín y un garaje, un cuarto donde se guardan carros, algo común en los humanos.
En las aldeas o pueblos no hay edificios, todas son casas, suelen ser grandes pues las poblaciones no están tan conglomeradas en un mismo lugar, comparado a las grandes ciudades se siente una gran sensación de libertad.
Los trabajos son muy variados, los humanos en las capitales generalmente son políticos o empresarios, hombres de negocios muy hábiles, otra gran cantidad se encarga del comercio, la venta de artículos, la importación y exportación de los mismos donde se incluye la ropa y el alimento. Otros trabajos comunes son los de transporte, choferes, conductores de taxis son los más comunes, sin comparación ante los pilotos de aviones o los navegantes de barcos. Después de la revolución industrial humana, muchas de las empresas se automatizaron por lo que los trabajadores de empresas han disminuido en gran medida. Los servicios públicos son trabajos con los que los niños sueñan, los humanos tienen la particularidad de tener una lista muy variada, los bomberos, doctores, policías entre otros son los más conocidos. En las zonas agropecuarias, los trabajos pueden variar, a diferencia de la ciudad donde todo el dinero es controlado por los bancos y el gobierno como tal, en los poblados no hay una entidad en si misma que pague trabajos, los campesinos abren sus propios negocios, venden sus productos a empresas que los necesitan o se ganan la vida trabajando en pequeños locales donde su sueldo es controlado por un “patrón” o jefe.
La mayoría de las fiestas que realizan tienen alcohol involucrado, es normal que los humanos se emborrachen durante las fiestas, no sería malo si no fuera porque la mayoría no sabe donde pasarse con la bebida, en los llamados bares estas pasadas de tragos suelen ocasionar peleas sin fundamentos.
Durante su infancia, los humanos de las ciudades y algunos pueblos cruzan por el colegio, una costumbre que adoptamos los hafos, en estos lugares, adultos calificados enseñan sobre las generalidades, todas las materias son vistas y repasadas para que al final el joven tenga claro en que quiere especializarse, un término usado para el curso que atraviesan por dos años en las llamadas universidades que les permite obtener trabajos con buena paga, en proporción, un humano bien pagado gana diez veces más que un hafo con un buen trabajo.
En algunos pueblos o aldeas, el nacimiento de una persona es un suceso importante que merece su propio ritual, en las ciudades esto se reduce a un tiempo en el hospital por parte de la madre y el momento del parto, se vuelve tan común que no importa mucho, volviendo a las aldeas, se sabe que en la mayoría, se suele llamar a un sacerdote de la religión correspondiente a la pareja, se hacen los debidos rituales, el más conocido es un cántico para alejar todo mal del bebe y un baño en lo que ellos llaman “agua del cielo” una sustancia pura que aseguran, protege a la madre y su hijo de cualquier mal que los quiera atormentar.
Por su parte, la muerte también es un acontecimiento de gran importancia en las pequeñas aldeas mientras que en la ciudad solo llega a ser doloroso para los conocidos del difunto, en este momento la religión juega un papel muy importante, por obligación tendré que mencionar las dos predominantes entre los humanos aunque en los aldeas halla muchas más. La primera es el Daguismo, es popular entre la población de La Estora, cuando alguien muere, se deja que animales salvajes devoren el cuerpo, si esto ocurre se piensa que la persona siguió todos los mandatos de la religión, si no, se piensa que en algún momento pecó y perdió su derecho a estar junto a Digui, su dios, en este caso es enterrado sin un ataúd para que se convierta en nutrientes para la tierra. En el caso del Quenismo, la segunda religión, el cuerpo se deja en un ataúd y se arroja al mar pues se cree que el dios de la muerte vive allí, los cajones están especialmente diseñados para hundirse, permitiendo así que el difunto se reúna con el dios.

Fin de la quinta lección.


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Re: NOVELA Los Tiempos de Hidas

Mensaje por kardo el Jue Ago 28, 2008 7:09 pm

Hace mucho que no pasaba por aquí u.u lo siento, he estado muy ocupado... con decir que el tiempo que no e lo he pasado aquí me lo he gastado en reir escribir, llorar y descansar mi cabecita n.n no mentiras, simplemente he estado ocupado... pero ahora que estoy de vuelta los tiempos de hidas volverá a correr... y como tengo el presentimiento de que no todos pudieron leerse los primeros capitulos y yo por apreusrado comencé desde el 20 creo... pues en otro tema pondré los que faltan n.n

26
La Vida en la Capital



Spoiler:
Los tres hermanos miraban por las ventanas de un elegante “Xen deportivo” Valtás conducía escuchando por la radio reportes actualizados de los crímenes en la ciudad, ese bonito vehículo no solo tenía buen sentido estético, dotado con un motor especial y una pequeña sirena podía iniciar una persecución a alta velocidad durante un buen tiempo, su color negro y vidrios polarizados le daban el aspecto de un carro de ejecutivo amenazado de muerte, dejando esas comparaciones atrás, simplemente era una máquina rápida y resistente.
-¿A dónde vamos? Le preguntó Ázila con curiosidad.
-A ninguna parte en especial, le respondió sin darle importancia.
-¡Que! Se sobresaltó Galo.
-Estamos en un callejón sin salida, no tenemos pistas, nuestra única fuente de información es Aurelius Weber o alguno de sus amigos, pero no está en condiciones de declarar nada…
-Habla con Sue, le sugirió Iro recordando a su amiga humana.
-¿Quién es Sue?
-Una amiga de Aurelius, seguramente sabe algo, parecían conocerse muy bien, aseguró el hafo de pelaje castaño seguro de que su información sería útil, aunque al comienzo había sido escéptico, el solo pensar que ayudaba a resolver un misterio lo hacía emocionarse, empezaba a comprender como se sentía su hermana cuando fantaseaba, claro está, tenía que mantener una actitud seria frente a sus hermanos por lo que evitaba mostrar demasiado interés. Valtás lo escuchó, no pudo evitar sonreír un poco mientras le echaba un vistazo por el retrovisor.
-Cuando las personas piensan tan rápido es bueno tener compañeros.
-¿Cómo la encontramos? Preguntó el hafo blanco pensando en lo tonto que había sido al no preguntarle a Sue donde vivía.
-Tengo mis métodos, por ahora tenemos que desayunar.
-Buena idea, lo alentó la joven pensando en una rica hamburguesa, los dos hermanos intercambiaron miradas de confusión, ¿sería normal que un oficial se tomara tan a la ligera un problema así? Galo quiso reprocharle eso, Iro preguntarle sobre sus motivos para actuar así, tal vez fue su expresión amigable o su gran robustez lo que los hizo desistir.
El carro se detuvo a una orilla de una calle muy ancha, los tres hermanos miraron a su alrededor hasta localizar un pequeño local llamado “Al punto”
-Espero que les gusten los desayunos humanos, comentó Valtás mientras se bajaba del Xen seguido por sus pasajeros.
-¿Cómo son? Preguntó la hafa menor.
-Huevos de gallina con diferentes carnes de vaca y un poco de chocolate con pan para calentarse, respondió caminando hacia el local, era verdad que a esa hora de la mañana, en Nuevo Mundo hacía mucho frío, dentro del carro no se notaba pero ahora que estaban afuera, los tres hermanos no podían evitar pequeños temblores, tiritaban en relativo silencio para que el oficial no los escuchara, por lo menos Galo e Iro que no querían causarle molestias, la joven se le acercó por atrás, con imprudencia le jaló una de las mangas de su traje.
-Hace mucho frío, se quejó, Valtás sonrió, se quitó el abrigo que llevaba, cubriendo a Ázila con él, por la diferencia de tamaños, la mitad quedó arrastrándose por el suelo.
-Con el chocolate te calentarás, le dijo con voz tierna mientras entraban al local, Galo los miraba por atrás, como llevaba una camiseta sin mangas el frío era mucho peor, balbuceó unas cosas que Iro interpreto como celos de su hermana.
Como lo había dicho el lido, el chocolate reconfortó a los hafos mientras que el huevo les llenó el estómago, como en el restaurante de comida rápida, una camarera le lanzó miradas pícaras al hermano mayor, Ázila se percató de esto, rió un poco mientras terminaba su plato, ni la mirada penetrante de su hermano era suficiente para calmar sus risitas, en el futuro cuando tuviera una pareja e hijos les contaría todas sus anécdotas, de un instante a otro empezó a imaginar cómo sería su vida cuando fuera una adulta hecha y derecha. El oficial se levantó de su silla repentinamente, se excusó, pidió que lo esperaran y se fue.
-¿Qué creen que haga? Preguntó Galo, escudriñándolo mientras se alejaba.
-Tal vez tiene que ir al baño, inquirió la joven, tomó una tajada de pan, junto con un sorbo de chocolate lo pasó.
-El baño está allí, le indicó su hermano mayor señalando justamente la dirección opuesta a la que había tomado Valtás.
-Se preocupan mucho por todo, lo que esté haciendo no puede ser malo, disfruten de la aventura, quien sabe con qué nos encontraremos en el futuro.
-Deberías empezar salir de tu mundo de fantasía, le increpó Iro con seriedad –tal vez sea peligroso.
-Lo se, pero con él de nuestra parte no nos pasará nada, vamos, tal vez podamos luchar y atrapar al que lastimó a mi hermano pequeño.
-Con suerte no tendremos que enfrentarnos a nadie, dijo el hafo de pelaje castaño -me conformo con que atrapen al culpable.
-Iro, Ázila, yo vi lo que esos hombres hicieron, siempre pensé que los humanos eran malos, de di cuenta de que muchos son mejores de lo que pensaba, hizo una pausa en la que tomó aire –pero estos son peores de lo que yo pensaba, ni en mis peores pesadillas habría podido presenciar algo así, hermana, en esta ocasión estoy de acuerdo con Iro.
-¿Estás bien? Le preguntó preocupada.
-Lo se, por lo general soy más temerario, incluso lo podría ser en este momento pero con ustedes dos en riesgo no lo puedo permitir, le prometí a mi papá que los protegería. Su hermano mayor no podía creerlo, era una actitud completamente diferente a la comúnmente altanera que lo diferenciaba de los demás, sintió que por fin su hermano empezaba a madurar.
Valtás regresó con un objeto rectangular y aplanado bajo el brazo, se volvió a sentar apoyando el objeto en la mesa.
-Perdón por la demora ¿quieren un postre? Los mayores negaron, la pequeña asintió felizmente. –Toma, metió una de sus manos en uno de los bolsillos de su pantalón, sacó unas cuantas monedas que le entregó a la joven –pide lo que quieras, le permitió mientras posaba sus ojos sobre el rectángulo grisáceo que había traído, en unos segundos lo abrió dejando ver una pantalla y un teclado.
-¿Un computador? Preguntó Iro sorprendido.
-Me alegra no ser el único hafo que sabe lo que es, comentó el lido, en pocos segundos había encendido el equipo.
-¿Qué se supone que es eso? Preguntó el hafo blanco, más ignorante que su hermano en cuanto a esos ámbitos tecnológicos.
-Es una máquina donde puedes guardar información, crear programas para jugar, escribir o dibujar, revisar ciertas cosas o buscar información.
-¿Se puede conectar a la gran red? Preguntó el hafo de pelaje castaño con mucho interés.
-Si, y gracias a un programa especial podré localizar a la amiga de Aurelius Weber.
-¿Cómo? Preguntó Galo intrigado.
-En esta máquina está la información sobre todos los ciudadanos de Nuevo Mundo, como si fuera una enciclopedia o un diccionario, puedes encontrar la información de cualquiera, solo debes saber buscar bien.
-¿Qué harás? Preguntó el hafo blanco.
-En un buscador pongo el nombre de la persona, automáticamente aparecen todas las personas con ese nombre. ¿Cómo se llamaba la chica?
-Sue, respondió el hermano mayor escudriñando minuciosamente con la mirada al computador.
-¿Y el apellido? Iro se paralizó por unos segundos con la boca abierta, estaba seguro de que Sue se había presentado con su nombre completo ¿Cómo era? Indagó en sus recuerdos por unos segundos, dos semanas atrás lo había escuchado después de una vergonzosa escena.
-Lagos… Limas… Gilan… ¡Ligan! Recordó finalmente exclamando con tanta fuerza que provocó una lluvia de miradas sobre él.
-Esto no será difícil, afirmó Valtás con un tono muy confiado, tecleó cuidadosamente el nombre, en parte porque no sabía su ortografía, además, porque las teclas resultaban diminutas ante sus gruesos dedos, la operación le llevó casi un minuto, al finalizar oprimió una tecla grande casi al extremo derecho del teclado, un sonido irregular empezó a escucharse desde el interior de la máquina.
-Ahora solo tenemos que esperar, dijo optimista mirando hacia el techo.
El sol fue elevándose en el cielo hasta llegar al punto más alto, el centro del mismo, las sombras se volvieron mínimas, por primera vez desde hacía casi un mes los ciudadanos de Nuevo Mundo podían regocijarse con los rayos de sol sin nubes que los oscurecieran, pronto se vio a lo lejos una gran masa negra en el cielo, parecía esponjada casi sólida., amenazante con apagar el sol y precipitarse a tierra en forma de cristalinas gotas de lluvia.
Era desesperante, Valtás había asegurado que no se demoraría mucho, Galo se preguntó seriamente si en las ciudades máquina el término “mucho” significaba lo mismo que él pensaba. Seis horas y media, ni más ni menos tiempo pasó antes de que un pequeño pitido le indicara al lido que la búsqueda había tenido éxito. Para ese momento, estaban en el parque cerca al hotel, Iro y Ázila se sentían muy a gusto en ese lugar, después de almorzar hamburguesa se habían dirigido allí.
-¿Y bien? Preguntó la joven con ansias.
-Hay cuatro personas con ese nombre, ¿la reconocen de entre estas fotos? Preguntó mostrándola la pantalla a los jóvenes, el hafo de pelaje castaño no tardo ni un segundo en confirmar la identidad de Sue, sin embargo, cuando Valtás dirigió el cursos sobre el archivo y le dio clic a un pequeño botón un sonido similar al que escucharon cuando inició la búsqueda los estremeció.
-Parece que tendremos que esperar un poco más, se lamentó, los hermanos mayores suspiraron desilusionados.
-¿Qué haremos mientras pasa el tiempo? Preguntó Iro con desgane.
-Juguemos, sugirió la joven, estaba risueña y muy pintoresca.
-¿Qué? Preguntó Galo con pesimismo. Ázila se llevó el dedo índice de su mano derecha al labio inferior, miró a su alrededor pensando en cómo responder.
-Tengo una idea, el oficial miraba con interés hacia un grupo de jóvenes humanos que jugaba con una pelota en la cancha del parque. -¿Alguna vez han jugado baloncesto?
-Lo escuché, pero no conozco las reglas, respondió el hermano mayor.
-No se, de todas formas no me interesa, respondió el hafo blanco con poco interés.
-Yo tampoco lo conozco pero si se puede jugaré, contestó la hermana menor con decisión. Valtás se alegró por la última respuesta, con el computador cerrado bajo su brazo caminó hacia la cancha, esperó hasta el momento indicado para hablar. Galo lo miraba desde lejos, era interesante verlo socializar con humanos como si fuera algo normal y fácil, después de unos minutos regresó con una leve sonrisa en el rostro.
-Jugaremos dos contra dos ¿quién quiere ser el primero?
-¡Yo! Se apresuró a pedir la hafa con entusiasmo.
-Escucha con atención, le pidió encorvándose bastante para quedar cara a cara con su compañera –el objetivo del juego es meter ese balón, dijo señalando un balón rojizo que tenían los humanos –en la canasta, tienes que quitárselo a ellos sin tocarlos y cuando lo tengas tienes que hacerlo rebotar en el suelo si quieres moverte ¿Entiendes?
-Creo que si, respondió ella con optimismo, sin embargo fue necesaria una explicación gráfica para que comprendiera por completo como se jugaba, Valtás le pidió a Iro que cuidara del computador mientras jugaba, por su parte, los dos hermanos se sentaron en una banca frente a la cancha, su hermana les pedía que le dieran ánimos, solo le lanzaban sonrisas y pequeñas bromas.
En el equipo rival había un humano caucásico muy alto y uno mongoloide de menor estatura, estaban en buena forma física además de que vestían de acorde para la situación, Valtás se había aflojado la corbata y remangado la camisa, Ázila llevaba unos pantalones de fibra sintética de color vino tinto y una blusa holgada de color azul.
El juego comenzó, según los humanos, como había una chica en el equipo contrario ella comenzaría, sin demora le hizo un pase a Valtás, quien empezó a avanzar mientras driblaba, después de un buen movimiento logró burlar al humano blanco, sin embargo el otro adversario se le acercó por la espalda, le quitó el balón dirigiéndose a la canasta contraria, Ázila trato de intervenir pero a ver como se acercaba velozmente dudó, sintió que le pasaría por encima así que se protegió, el humano la pasó por un lado hizo un salto sorprendente, nada que sorprendiera a Galo, y encestó.
-Ese hombre salta muy bien, dijo Iro impresionado.
-Yo puedo saltar más, se jactó el hafo blanco sin darle importancia.
-Pero él es un humano, el común no salta tanto.
-Entonces los humanos son poco ágiles.
-Alguna vez viste en el colegio sobre anatomía, nuestro cuerpo está mejor adaptado que el de ellos para hacer estas cosas.
-No empecemos una discusión, miró con atención hacia los jugadores -¡Mira! Ázila tiene el balón. Efectivamente, la pequeña hafa driblaba torpemente, pese a esto logró librarse de la marca de su rival y hacer un buen pase a su compañero que saltó hacia la canasta, antes de poder encestar, el humano alto lo bloqueó, el balón quedó suspendido en el aire por unos segundos, dirigiéndose a los pocos segundos hacia donde estaba Ázila.
-Salta y tómalo, le gritó Valtás a su compañera, dudó un instante antes de saltar, para sorpresa de sus oponentes, se despegó del suelo casi dos metros, con el balón en las manos se dio cuenta de que podía encestar, antes de tocar el suelo hizo un lanzamiento fabuloso, sus dos hermanos la presenciaban con las bocas abiertas, vieron en cámara lenta como el balón se acercaba cada vez más hacia la cesta.
-Entra, suplicó la joven, esperando que la mano sagrada de Iv lo guiara al interior del aro.
-Vamos, por la emoción, Galo se había levantado de la banca e inclinado hacia delante, sus ojos captaron el momento en que el balón chocaba contra el tablero y se introducía en su objetivo. -¡SI! Exclamó emocionado, sintió la mirada extrañada de Iro sobre él.
-Parece que te gustó mucho, inquirió sorprendido.
-Jejeje, solo me emocioné un poco, respondió avergonzado.
Después de unos agotadores seis minutos, Ázila se tropezó por el cansancio, logró mantenerse en pie aunque admitió que no podría seguir, el marcador iba catorce a ocho ganando los humanos que al escuchar las palabras de la joven dejaron escapar sonrisas de satisfacción.
-Descansa, le pidió Valtás, enseguida dirigió su vista hacia los dos hermanos. –No podemos permitirnos perder, vamos, únanse al juego.
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Re: NOVELA Los Tiempos de Hidas

Mensaje por kardo el Jue Ago 28, 2008 7:13 pm

Bueno aquí les va la segunda parte n.n disfrutenla


Spoiler:

-No estoy en condición de jugar, se lamentó Iro, durante el viaje en carro le había mostrado al oficial su medicina y explicado sobre su enfermedad. Los ojos de Valtás se posaron sobre Galo, el joven lo pensó por unos segundos, alentado por sus hermanos finalmente decidió jugar, según él, solo para ver cómo era, al comenzar se había acordado que el partido sería a veinte puntos, cada cesta equivalía a dos.
-¿Observaste la forma en que se juega? Le preguntó el lido para cerciorarse de que no tendría que volver a dar explicaciones.
-Si, se cómo hacerlo. Así, el partido se reanudo, cada equipo dejó descansar a uno y dejó entrar a otro, en el caso de los humanos, el alto se había retirado dejándole paso a uno melanesio que le equiparaba la altura al oficial.
Galo driblaba hacia la canasta oponente, el hombre de menor estatura se interpuso en su camino, desplazándose lateralmente, de lado a lado, le impedía proseguir, después de unos segundos, encontró una oportunidad, le arrebató el balón al hafo blanco, con una gran velocidad llegó a la canasta, antes de lanzar, Galo le llegó por atrás, goleó el balón provocando que saliera despedido hacia una esquina, parecía que saldría del campo pero el gigantesco hombre apareció de la nada y continuó con el ataque, bastaron treinta segundos de insistencia para anotar otros dos puntos. Aunque fuera perdiendo, el joven sentía una gran emoción, otra vez sentía que las fuerzas volvían, esos momentos de goce eran lo mejor para un momento tan sombrío como el que vivía, cada vez iba mejorando su ritmo, logró encestar una vez y ayudar a Valtás a encestar dos veces, pese a esto, los humanos eran perseverantes, tenían posesión del balón pero los dos hafos defendían muy bien, para sorpresa de todos, el humano de menor estatura se alejó hasta casi llegar a la mitad de la cancha, de forma hozada lanzó hacia su objetivo. Galo vio como la esfera de material sintético pasaba sobre su cabeza y caía dentro del aro, ahora estaba a dos puntos de la derrota.
-No nos desanimemos, podemos lograrlo, dijo el oficial para alentarlo a seguir con ese ánimo, las palabras sobraban, ahora que el joven Lus había empezado a divertirse no se detendría hasta el final. Al poco rato de reanudar el encuentro, por culpa de un mal pase los humanos volvieron a controlar el balón, otra vez el de menor estatura se preparó para encestar desde una gran distancia, Valtás trato de detenerlo pero fue burlado, otra vez el balón se elevó por el cielo, tal vez unos cinco metros por encima del suelo, al igual que la vez anterior, comenzó un suave descenso hacia el centro del aro, parecía que todo estaba perdido cuando Galo saltó tres metros bloqueando la trayectoria, haciendo una buena combinación de pases con su compañero consiguió otros dos puntos, casi enseguida, el humano alto hizo muestra de sus grandes habilidades de juego, con gran velocidad y agilidad incomparable le dio fin al partido al clavar el balón. Ázila suspiró desilusionada, felicitó a su hermano y a Valtás por el buen juego recibiendo cambio agradecimientos y elogios pues ella también había jugado muy bien.
La tarde siguió avanzando, era frustrante escuchar los sonidos que hacia el computador como muestra de que aun no acababa de abrir el archivo, Valtás se disculpaba a cada segundo, maldecía de vez en cuando balbuceando cosas sobre computadoras más modernas y su sueldo. Los jugadores de baloncesto, en un acto digno de un buen ganador, felicitaron a sus contrincantes, invitándolos a tomar algo refrescante. Después de una rápida despedida, los cuatro hafos siguieron caminando por el parque sin nada mejor que hacer, para matar el tiempo, el lido les hablaba sobre su trabajo y la cantidad de cosas que había visto desde pequeño, robos, atracos, actos vandálicos, persecuciones y una gran cantidad de situaciones, todas relacionadas con la delincuencia, advirtió a sus escuchas que tuviesen especial cuidado de noche, las personas con poco dinero siempre buscaban la forma de conseguirlo de manera fácil, siendo el robo a mano armada el más sencillo.
-Puede ser cualquier cosa, relataba basándose en experiencias personales –dinero, ropa, joyas, si tienen mala suerte los podrían dejar desnudos.
-Eso ya lo había escuchado, pero, no entiendo la razón de esos actos, manifestó el hafo blanco.
-El dinero, le explicó con cierto pesar –Lastimosamente este mundo gira en torno al dinero, es mucho más notable en las ciudades grandes, en las ciudades máquina, pero no por eso no se da en otros lugares, mejor dicho, en todo Hidas.
-Es verdad, pero me parece que buscan la alternativa más tonta, opinó Iro.
-El robo es algo tonto, nunca lo que ganes a consta del mal de otros será bueno, pero cuando tratamos de ver un balance entre los actos honrados y los deshonrados nos damos cuenta que no existe, esa parte repudiada de la sociedad es una vía fácil y directa.
-No entiendo, dijo Ázila tratando de comprender las palabras del gran hafo.
-Cuando sigues un trabajo como el mío, o el de un empresario, no todos los actos buenos que hagas tendrán repercusiones en tu sueldo, sin embargo, si robas podrás ganar dinero con rapidez, por lo general el dinero ganado es proporcional a los objetos robados, entre más se tomen, más dinero se obtiene,
-Me sigue pareciendo algo estúpido, dijo Iro con un tono de fastidio en la voz.
-También hay que tener en cuenta muchas personas cuya posición social es muy baja, a veces los pequeños favores del estado no son suficientes, una persona que se muere de hambre no espera hasta que la muerte llega, hace cualquier cosa, incluso cosas malas, aun siendo el alma más bondadosa del mundo.
-Nuevo Mundo es peligroso, concluyó Galo mirando hacia el cielo, tratando de encontrarle forma a una nube, forma que no fuera Rin, no quería que las ansias regresaran.
-A pesar de todo es un lugar fantástico, producto de los sueños de humanos, cuando las personas se toman el tiempo para apreciar las ciudades máquina se da cuenta de que son obras de arte, algo que tan diferente a la naturaleza misma que nos parece fantasía, estoy seguro de que los humanos corregirán sus errores tarde o temprano, en ese momento empezará una nueva era dorada en Hidas, les aseguro que la imaginación humana es lo que más admiro.
-Me es difícil pensar que los humanos cambiarán, hubo un pequeño silencio, Galo hablaba sin dejar de mirar las nubes. –Si pasara, los problemas acabarían.
-En realidad, comenzó Iro –creo que los humanos siempre serán iguales, poco a poco van mejorando, pero todo lo que hacen afecta negativamente su entorno, de igual manera, son ellos los que hacen evidentes los defectos de cada persona, suena sínico pero es la verdad, cuando hacemos actos ruines o tontos nos comparamos con los humanos, el solo hacer eso nos da la meta de mejorar para nunca llegar a parecernos a ellos.
-Escucha lo que dices, le sugirió Valtás con una expresión seria en el rostro –esa forma de pensar es humana, las comparaciones se hacen para saber que o quien es mejor, pero si queremos llegar a una gran utopía deberíamos ser abiertos a todo, sin que nos molestara nada ni nos sintiéramos mejores o peores que otros.
-No se por qué todas las charlas aquí han terminado dirigiéndose a ese tema, comentó Galo, recordando a la conductora del taxi y a Aurelius.
-Es un tema de conversación común, en especial entre humanos y no humanos.
-Son solo tonterías, inquirió Ázila imitando a su hermano, sus ojos pasaban de nube a nube buscando formas peculiares. –El mundo es así por una razón, nos debemos divertir mientras vivimos, conocer personas nuevas, vivir aventuras, preguntarse el porqué de todo es un trabajo inútil, si todos los adultos son así, me agrada seguir siendo menor. Valtás empezó a reírse repentinamente, observó con interés a la joven antes de pronunciar una palabra.
-Interesante, dijo posando sus ojos sobra la distraída hafa, se había ausentado, ahora, ensimismada, miraba hacia el cielo con una leve sonrisa. –Tus palabras son interesantes.
-Me disculpo por ella si ha dicho algo indebido, se excusó el hafo de pelaje castaño con una actitud seria que había adoptado hacia unos segundos.
-No hay por qué disculparse.
El cielo se había coloreado de gris, parecía una conglomeración de gigantescos algodones, junto con el triste paisaje, una brisa helada empezó a correr por toda la ciudad, nuevamente, Valtás le prestó su abrigo a Ázila para resguardarla de las corrientes heladas. La lluvia no se hizo esperar, cristalinas gotas traslucidas cayeron sin nada que las salvara de una cita segura con el suelo, primero solo fueron unas cuantas expedicionarias, luego todo un ejército que amenazaba con inundar las calles. Corriendo para salvarse de la repentina tormenta, los hafos llegaron hasta el Xen de Valtás, se refugiaron en su interior sorprendidos por la rapidez con la que una simple llovizna se había convertido en un diluvio. La joven reía por la sorpresa, algo en lo que la acompañaron el lido y Galo a los pocos segundos.
-No se qué le ven de chistoso a mojarse, dijo Iro con seriedad, por su enfermedad era proclive a resfriarse, por lo tanto, la lluvia era un enemigo jurado para él.
El camino por las calles se había convertido en toda una aventura, el asfalto mojado reflejaba todas las luces de los carros y el ambiente creando imágenes distorsionadas, reflejos acuosos que se mezclaban en un hermoso espectáculo. Galo observaba asombrado el cambio que había sufrido todo el entorno por la lluvia, ¿esa era la belleza de las ciudades? Por lo menos para él si, no era ni mejor ni peor que los bosques o las montañas, solo diferente, lastimosamente los mismos humanos que habían creado una obra de arte tan hermosa la dañaban constantemente, no solo con las fabricas, también con los despojos que ellos mismos causaban, basura, incluso personas que yacían acostadas al lado de botes de basura con ropajes remendados y sucios. En algunos callejones podía divisar pequeños grupos envueltos en nubes de humo, pensó que debían estar quemando algo o jugando en medio de un gran polverío, sus dudad se aclararon tan rápido como fue la mente de Valtás para percatarse en las preguntas que lo envolvían.
-No pienses en esas cosas, le dijo repentinamente causando incertidumbre entre los otros dos hafos.
-¿De qué hablas? Preguntó el hafo blanco.
-Sabes muy bien a lo que me refiero.
-Pero…
-Son personas sumergidas en la miseria, todo por culpa de la droga. Al escuchar esto, Azila miró angustiada a Iro.
-Él está hablando de otras cosas, no drogas farmacéuticas, le aclaró con el mismo tono serio.
-¿Estás enojado? Le preguntó su hermana.
-Solo pensativo, respondió mirando por el parabrisas el camino que se desplegaba frente al carro.
-En fin, continuó Valtás –esas cosas los llevan a la miseria, cada vez necesitan más, no les importa vender todo lo que poseen para conseguirle y cuando se les acaba todo empiezan a robar o pedir limosna.
-Pero ¿qué son las drogas? Insistió Ázila.
-Sustancias que en primera instancia te hacen sentir muy bien pero después de un rato producen un gran malestar.
-¿Las personas no saben que les hace daño? Preguntó Galo con sorpresa.
-Claro que si, la mayoría lo sabe pero no les importa, ese malestar que les causa lo adormecen ingiriendo cada vez más, en un círculo vicioso, le aclaró el oficial.
-Acaso los policías no deben evitar que eso pase, manifestó Iro interesado por el tema.
-Así debería ser pero el estado legalizó las drogas.
-Acaso son estúpidos, exclamó el hafo blanco muy molesto.
-Eso mismo pensó todo el pueblo al principio pero al parecer la misma prohibición era lo que la hacía tan atractiva, ahora que lo pueden hacer con la condición de que no sea en áreas públicas, disminuyó considerablemente el número de drogadictos.
-Me parece paradójico, indagó Iro –la prohibición provoca que más quieran usarla y al permitirla ese gusto desaparece.
-No exactamente pero es la idea, la mentalidad humana es demasiado complicada. De pronto, un pitido agudo causó sobresaltos entre los hafos.
-Finalmente, dijo Valtás aliviado.
-¿Qué? Preguntó Galo.
-El archivo se abrió, respondió animado, sin demora, aparcó el Xen a un lado de la calle, le pidió al hermano mayor que le pasara el portátil ansioso por encontrar una respuesta. –Vive en un pequeño barrio; Margarita, que interesante, está en los suburbios.
-¿Qué significa eso? Preguntó Galo.
-Que tendremos un largo viaje, respondió poniendo su mirada sobre el camino, llevando una de sus manos a la radio a la vez que el auto arrancaba.
El camino estuvo arrullado con las suaves tonadas que pasaban por la emisora que el lido había sintonizado, junto con el constante murmullo de la lluvia. Aclarar todo lo que se conversó durante el recorrido de hora y media es imposible, sin embargo, si algo estaba claro era los nuevos paisajes que aparecían frente a los tres hermanos, en minutos pasaron de estar rodeados de gigantes de concreto y acero o pasar junto a casas con fachadas pintorescas, era mucho más parecido a Dilmy y sin embargo seguía siendo muy distante. El Xen se detuvo frente a una gran vivienda con dos pisos, las paredes eran blancas, parecían yeso, la puerta principal estaba refugiada tras una reja negra y una escalinata, a cada lado de la escalinata había un jardín verde donde dominaba el pasto pero batallaban flores de diferentes colores e incluso un pequeño árbol que ocultaba una gran ventana del primer piso.
-¿Qué pasaría si no estuviera? Preguntó Galo.
-La tendríamos que esperar, le respondió su hermano.
-¿Por qué preguntas?
-Anoche antes de que esos oficiales me apresaran, estaba en el hospital, me vi con Sue, me dijo que desde el ataque había estado visitando a Aurelius. Hubo un silencio sepulcral adornado con la lluvia.
-¿Qué dijiste? Le preguntó Iro, cerraba con fuerza sus puños, las sienes le sobresalieron en la frente.
-Que me vi con Sue, respondió Galo no muy seguro de la razón por el estado de su hermano. En un movimiento fugaz, el hafo de pelaje castaño llevó uno de sus puños hacia la cabeza de su hermano, el golpe no fue muy fuerte aunque provocó una pequeña exclamación de Galo y miradas atónitas de parte de Ázila. -¿Qué hice? Preguntó el hermano menor sobándose la cabeza, la pequeña expresión de dolor en su cara ocultaba la rabia.
-Pudiste haber dicho que Sue iba al hospital desde el comienzo del día, habríamos podido ir allí sin tener que esperar todo un día, ¡Ya sabes lo que hiciste! Le increpó, enseguida, la rabia del hafo blanco se convirtió en pena.
-Todos cometemos errores, se justificó.
-Es tu peor excusa hasta el momento. Los dos hermanos comenzaron una pequeña discusión que interrumpió unas cuantas risitas de Ázila, los penetrantes ojos de sus hermanos la callaron pero un fuerte carraspeo de Valtás los sacó de su combate verbal.
-No vamos a estar todo el día discutiendo eso, ya estamos frente a la casa, bajemos.
-Yo no puedo, no me arriesgaré a mojarme, se negó Iro mirando hacia la casa.
-Toma, Ázila le pasó el abrigo, hubo unos segundos de quietud y silencio, finalmente el hafo tomó el abrigo agradeciéndole a su hermana, como era de suponer, el abrigo lo protegía completamente. Todos se bajaron del carro, Iro tenía que tener cuidado pues arrastraba por el suelo su escudo contra la lluvia, aun con este, al pisar pequeños charcos terminó por mojarse todos los pies y las botas de su pantalón.

Luego me disculparé por los errores ortográficos y demás n.n con todo el tiempo que pasó no coregí los errores del archivo que uso para pasar a furry dream n.n porfavor, errores que vean, de hortogrfía o del desarrollo de idea notifíquenmelo n.n
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Re: NOVELA Los Tiempos de Hidas

Mensaje por Danny_DR el Lun Oct 17, 2011 9:57 pm

De casualidad esta es la novela que esta empezando como comic en subcultura.es?
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