La caida de las sombras

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La caida de las sombras

Mensaje por Silverwings el Lun Jun 02, 2008 1:39 pm

He aqui la primera historia que hice hace ya bastantes meses.

Epilogo
Año 2007 de la nueva era, los humanos han desaparecido como antaño hicieron los dinosaurios, solo quedan ciudades enterradas bajo la arena del desierto. Desaparecido el hombre los animales evolucionan alcanzando una inteligencia superior a la humana.
Pero a pesar de esto no soportan la tecnología, las espadas y la magia son su vida. Aun sin en este aire de paz una sombra crece en el norte, una sombra que ansia devorar el mundo. Solo unos pocos se han dado cuenta y están dispuestos a evitarlo. Esta es su historia.
CAPITULO 1
La noche se encontraba fría y tranquila, la luna iluminaba un bosque bajo ella, algo en el bosque se movía intranquilo, saltando de rama en rama, dirigiéndose a algún lugar en la inmensidad de la noche.
Poco a poco la sombra aminora la marcha y cae al suelo entrando en un claro del bosque. Allí observa a la figura que permanecía sentada junto al fuego, la figura observo al recién llegado y sonrió alargando el brazo, invitándolo a sentarse. El recién llegado se acerco al fuego y se sentó. Miro a su acompañante, un zorro rojo de baja estatura y una mancha más oscura que el resto de la cara en el lado izquierdo, y dijo:
-¿Crees que otros vendrán? Warxel-
-Tranquilo, seguro que oyen la llamada. Hace frio esta noche ¿Eh?- Respondió el susodicho Warxel
-Sí, y que lo digas ¿Qué tienes al fuego?-
-JAJAJAJA, ¿Tienes hambre? Sírvete.
Warxel agarro algo clavado en el fuego y se lo paso a su compañero, en el palo ensartado había una serpiente. El otro la cogió y comió con avidez. En cuanto acabó tiro los restos al fuego.
-Duerme algo, debes estar cansado, yo hare guardia- Le recomendó Warxel
-Tienes razón, lo necesito, avísame si ocurre cualquier cosa- respondió el otro bostezando
-Descuida, no creo que pase nada. Duerme bien, Karurosu.
Y Karurosu cerró los ojos entrando en un profundo sueño.

-¡Karurosu, despierta!- grito Warxel
Karurosu abrió los ojos y vio a Warxel y vio la cara de Warxel sobre él, el sol ya había salido hacia tiempo.
-¿Ocurre algo?- Pregunto Karurosu
-¿Qué si ocurre? Es casi mediodía- Se quejo Warxel
-¿Ya? Joder, tenemos que ir a Meras.
Y ambos se dirigieron al sur, hacia la ciudad más grande de ese mundo. Tras una hora de travesía llegaron a las puertas de la ciudad, allí dos guardias custodiaban las puertas.
-Alto ¿Quién va?- pregunto uno de los guardias.
-Viajeros que desean pasar- respondió Warxel
-Hoy no se puede, está bajo cuarentena- aseguro el otro guardia
-¿Cuarentena? ¿A qué se debe eso?- pregunto Karurosu extrañado.
-Ordenes del alcalde, se busca a un ladron y no se deja entrar ni salir a nadie.
-Os daré 50 lins si nos dejáis pasar- dijo Warxel tocando una bolsita en su cinturón.
Los guardias los miraron desconfiados, alejándose un poco se pusieron a hablar entre ellos. Finalmente, se acercaron de nuevo.
-Muy bien, pasad. Pero ojito con lo que hacéis.- les aviso uno de los guardias.
El otro estaba liado con la máquina de apertura de la puerta, una rueda que abría o cerraba la puerta. Cuando finalmente la abrió ambos pasaron a una ciudad llena de vida, con pequeñas casas de adobe y suelos de tierra. Deambulando por las calles un carro casi los arrolla.
Warxel soltó una exclamación y miro furioso al conductor el cual siguió como si nada.
Karurosu negó con la cabeza y siguió andando hacia la posada, justo antes de llegar alguien choco contra Karurosu. El transeúnte se disculpo y siguió su camino. No tardaron mucho en llegar a la posada, en la que un anciano gato de pelo gris los miro con aburrimiento.
-¿Extranjeros?- pregunto- serán 150 six la noche.
Karurosu se llevo la mano al cinto pero no encontró la bolsa con el dinero, le habían robado.
-Mierda, me han robado, seguro que fue aquel tipo de antes. Warxel, nos vamos.
-Pero…, vale vámonos.
Ambos salieron de la posada y se dirigieron al ayuntamiento, allí había un cartel que rezaba:
“A todo aquel que haya visto al ladron psíquico, si saben algo sobre el deben decirlo al sheriff de la ciudad, si no lo delatan serán juzgados por encubrimiento”
Y debajo otro que rezaba:
“Se busca vivo al ladron fantasma, es peligroso y va armado, recompensa 50 Kous”
-¡Joder! 50 Kous, ese tío debe ser muy importante- exclamo Warxel
-Me da igual, no lo quiero a él, quiero mi dinero.
-¿Tu sabes lo que son 50 Kous?- exclamo Warxel indignado
-No soy un mercenario-
-En fin, busquémosle ¿Pero dónde?
-Dame un segundo
Karurosu cerró los ojos y una parte de su alma salió de su cuerpo, volando por la ciudad a increíble velocidad, salvo que nadie la veía, tras buscar durante un rato encontró un lobo robando una bolsa. El pedazo de alma volvió raudo a su dueño.
-Esta en la plaza, tenemos que ser rápidos.- anuncio Karurosu
-¿Cómo lo sabes?- pregunto Warxel sorprendido- Bueno, que mas da.
Ambos corrieron hacia la plaza donde se encontraba el ladron, el cual estaba robando y al verlos echo a correr hacia un callejón donde no había salida.
El ladron se dio la vuelta y los encaro, sonriendo. Entonces un fuerte ruido inunda el callejón dejando inconsciente a Warxel. Karurosu ni se inmuto. El ladron asustado se puso a temblar.
-¿Por qué no te afecta?- pregunto asustado el ladrón.
-Entrenamiento, los ruidos en cierta escala causan desmayos, simplemente no los escucho.
Karurosu se acerco al ladron y le quito el saquito con dinero.
-Venga, vete ya, no quiero volver a verte.
-¿Cómo? ¿No me vas a entregar?- pregunto el ladrón sorprendido
-No, vete ya.
-Mil gracias, te devolveré el favor algún día.
-No hace falta, no quiero el dinero de tu recompensa. Asegúrate de que no te cojan.
El ladron hecho a correr sin mirar atrás, Karurosu se acerco a Warxel y lo despertó. Warxel se levanto mirando en derredor.
-¿Y el ladron? ¿Le has dejado ir?- pregunto Warxel enojado.
-Ya te dije que no le quería a él. Volvamos a la posada.
Y ambos volvieron a la posada donde el posadero los volvió a mirar con aburrimiento.
-¿Tenéis dinero ya?
-Ten, una noche para dos.
Y sobre la barra puso el dinero, tras lo cual subieron a sus habitaciones, pues ya era de noche.
Karurosu entro en su habitación que estaba iluminada por un candelabro colocado en una pared. La habitación era pequeña, solo disponía de una cama bastante incómoda y una ventana mirando hacia el bosque. Karurosu intento dormir, sin éxito, al otro lado de la pared se oían los ronquidos de Warxel.
Karurosu salió de la habitación y busco un bar cercano. Atravesó la puerta y se sentó en la barra. Tras unos minutos una bella camarera le atendió amablemente.
-¿Qué te sirvo guapo?- le pregunto sonriendo.
-Vodka con limón, muy frio.
La camarera se giro y empezó a preparar el vaso.
-Aquí tienes, que te aproveche-
Karurosu levanto el brazo y brindo por la camarera que lo miraba de cuando en cuando.
-Me suena tu cara, ¿Te he visto antes?- pregunto la chica pensativa.
-No creo- evadió Karurosu.
Karurosu termino su vaso y se quedo allí pasando el dedo por el filo del vaso. Cuando estaba sumido en sus pensamientos la camarera le puso otro vaso delante.
-¿Y esto?
-De la chica que hay al final de la barra.
Karurosu miro y vio a una bella dragona, se acerco a ella y se sentó a su lado.
-Es malo beber solo- dijo la dragona.
-Camarera, un trabajo para ella-
-Muchas gracias, por cierto me llamo Akina
-¿Y qué te trae por aquí?
-Me llamaron, me dijeron que viniera aquí.- respondió la dragona.
Karurosu la miro, no parecía una guerrera.
-Vaya, así que oíste la “llamada”.-
-¿Tu también?
-Así es. Y otro joven más. ¿Dónde te alojas?
-En la posada Palace.
-Bien, mañana iré a buscarte.
Karurosu se levanto, pago lo suyo y salió del bar sin darse cuenta de que lo observaban. Se dirigía al hotel cuando unas criaturas le cerraron el paso. Estos seres, creados en las más profundas oscuridades eran capaces de partir el metal con sus garras. De 2m de altura y con la apariencia de un perro.
-¡Genial!, noche completa, bebida, mujeres y marcha.
Una de las bestias gruño y se lanzo hacia Karurosu que impertérrito desenvaino su katana y partió a la criatura en dos. Otra de las criaturas levanto una mano y disparo sangre a presión. Karurosu la desvió y atravesó la cabeza de la bestia. Solo quedaba una, pero cuando iba a atacar, una lanza atravesó el pecho de la criatura. La cual cayó al suelo al instante. Detrás de ella se encontraba Akina con una lanza tan grande como ella.
-No es seguro andar solo de noche. Vamos.
Karurosu limpio su espada y la envaino, después siguió a Akina. Tras unos minutos llegaron a la posada. Ambos entraron pero aun así la sensación de estar siendo observado no se iba.
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