La Profecía Celeste (Las Revelaciones)

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Re: La Profecía Celeste (Las Revelaciones)

Mensaje por Lilith el Jue Ago 07, 2008 7:13 pm

Tienes mucha imaginacion. De veras que me cautivo tu historia. Es muy interesante.
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Re: La Profecía Celeste (Las Revelaciones)

Mensaje por NiGhT HaWk el Vie Ago 08, 2008 1:46 pm

Hehe gracias... ahora parte 8:

Se abrazaron con afecto, luego de lo cual Sarah me miró y dijo:

-Lamento llegar tarde. Por alguna razón mi despertador mental no sonó. Pero creo saber por qué. Les di la oportunidad de hablar. ¿Qué han estado haciendo?

-Aprendió a ver los campos entre sus dedos- respondió Phil.

Sarah me miró.

-El año pasado, Phil y yo estuvimos aquí en este mismo lugar, aprendiendo lo mismo- Miró a Phil- Juntemos nuestras espaldas. Tal vez pueda ver la energía entre nosotros.

Se pusieron espalda contra espalda frente a mí. Les sugerí que se acercaran hasta quedar a aproximadamente 1.30mts. Sus siluetas se recortaban contra el cielo, que para ese lado seguía siendo azul oscuro. Para mi gran sorpresa, el espacio entre ellos parecía más iluminado. Era amarillo o rosa amarillento.

-La ve- dijo Phil, leyendo mi expresión.

Sarah se dio vuelta, tomó el brazo de Phil y lentamente se alejaron los dos a unos 3mts de mí. Alrededor de la parte superior de sus troncos había un campo de energía rosa blancuzco.

-Muy bien- dijo Sarah con seriedad. Se había acercado y se puso de cuclillas a mi lado.- Ahora mira este paisaje, la belleza.

Enseguida me quedé maravillado por las formas y los perfiles que me rodeaban. Me sentí capaz de concentrarme en cada uno de los inmensos robles que me rodeaban, no simplemente en una parte, sino en la totalidad de su estructura. Me impactó de inmediato la forma singular y la configuración distinta de las ramas que cada árbol mostraba. Miré de uno a otro, dando toda la vuelta. Hacer esto, de alguna manera, aumentó mi sensación de presencia que cada roble me transmitía, como si estuviera viéndolos por primera vez, o por lo menos apreciándolos plenamente por primera vez.

De pronto atrajo mi atención el follaje tropical bajo los grandes árboles; de nuevo miré la forma única que cada planta tenía. También percibí la forma en que cada tipo de planta crecía junto con las otras de su propia especie, haciendo pequeñas comunidades. Por ejemplo, las plantas altas estilo bananos estaban rodeadas a menudo por plantas aún más pequeñas como helechos. Al mirar esos minimedioambientes, me impactó otra vez la singularidad de figura y presencia.

A menos de 3 metros, atrajo mi atención una planta de follaje especial. Muchas veces la había tenido como planta casera, una variedad exuberante de filodendro. Su follaje verde oscuro se extendía por todas sus ramas. La forma de la planta parecía sana y vibrante.

-Si, concéntrate en ésa, pero relajado- me indicó Sarah.

Al hacerlo, jugué de nuevo con el enfoque de mis ojos. En un momento traté de enfocar el espacio de unos quince centímetros hacia un lado da cada parte física de la planta. Poco a poco, empecé a captar destellos de luz; luego, con un solo ajuste de mi foco, pude ver una burbuja de luz blanca alrededor de la planta.

-Ahora veo algo- dije

-Mira alrededor- sugirió Sarah

Me eché para atrás, conmocionado. Alrededor de cada planta, en mi visión, había un campo de luz blancuzca, visible, aunque por entero transparente, de tal manera que ni el color ni la forma de las plantas tenían sombras. Me di cuenta de que lo que veía era una extensión de la belleza única de cada planta. Era como si las viera por primera vez. Después percibí su singularidad y su presencia y después algo se sumó a la belleza pura de su expresión física; en ese momento vi los campos de energía.

-Prueba a ver si puedes ver esto- dijo Sarah. Se sentó frente a mí y de cara al filodendro. Una pluma de luz blancuzca que rodeaba su cuerpo saltó hacia fuera y envolvió el filodendro. A su vez, el diámetro del campo de energía de la planta se agrandó más de un metro.

-¡Diablos!- exclamé, lo cual provocó risas entre los dos amigos. Pronto me encontré riendo yo también, consiente de la peculiaridad de lo que ocurría, pero sin ningún tipo de incomodidad al ver, casi con facilidad, fenómenos de los cuales habían dudado minutos antes. Me di cuenta de que la percepción de los campos, más que despertar una sensación surrealista, en realidad hacía que las cosas que me rodeaban parecieran más sólidas y reales que antes.

Sin embargo, al mismo tiempo, a mí alrededor todo parecía distinto. La única referencia que tenía para la experiencia era quizás una película que realzaba el color de un bosque para hacerlo parecer místico y encantado. Las plantas, las hojas, el cielo, todo sobresalía ahora con una presencia y un leve resplandor que indicaba vida, y tal vez conciencia, más allá de nuestra percepción. Después de ver eso, ya no habría manera de suponer cómo era una selva de antemano.

Miré a Phil.

-Siéntate y pon tu energía en el filodendro- dije-.Me gustaría comparar.

Phil se quedó perplejo.

-No puedo hacerlo- respondió-. No sé cómo.

Miré a Sarah.

-Algunos pueden y otros no- aclaró-. No logramos explicarlo. Marjorie tiene que evaluar a sus estudiantes graduados para ver quien puede hacerlo. Hay un par de psicólogos que tratan de conectar esa capacidad con las características de la personalidad, pero hasta ahora nadie sabe nada.

-Déjame probar- dije.

-Muy bien, adelante- me alentó Sarah.

Volví a sentarme mirando a la planta. Sarah y Phil estaban parados en ángulo recto conmigo.

-Bueno, ¿cómo empiezo?...
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Re: La Profecía Celeste (Las Revelaciones)

Mensaje por JHOwulf el Vie Ago 08, 2008 8:54 pm

me gustan los cuentos pero lo TUYO es la BIBLIA
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Re: La Profecía Celeste (Las Revelaciones)

Mensaje por NiGhT HaWk el Sáb Ago 16, 2008 10:57 am

Oh vamos, es largo hehehe... si supieras que el mundo de hidas completo es 3 veces mas grande que lo mio hehehe... aqui esta la parte 9:

-Simplemente, concentra tu atención en la planta, como para llenarla de tu energía- dijo Sarah.

Miré la planta e imaginé que la energía se inflaba en su interior y al cabo de unos minutos lo miré a ellos.

-Lo lamento- dijo Sarah con ironía-. No eres de los escogidos.

Miré a Phil y fruncí las cejas en un gesto burlón.

Voces airadas que llegaban desde el camino interrumpieron nuestra conversación. Por entre los árboles, vimos a un grupo de hombres que pasaban hablándose con dureza.

-¿Quiénes son?- preguntó Phil mirando a Sarah.

-No lo sé- respondió ella-. Mas gente descontenta con lo que hacemos, supongo.

Volví a mirar la selva. Todo parecía común otra vez.

-Eh, ¡Ya no puedo ver los campos de energía!

-Algunas cosas te devuelven a la realidad, ¿no?- observó Sarah.

Phil sonrió y me palmeó el hombro.

-De aquí en adelante podrás hacerlo cuando quieras. Es como andar en bicicleta. Lo único que tienes que hacer es ver la belleza y después dar el máximo a partir de allí.

De pronto me acordé de mirar la hora. El sol estaba mucho más alto en el cielo y una ligera brisa de media mañana hamacaba los árboles. Mi reloj marca 7:50 a.m.

-Es mejor que vuelva- dije.

Sarah y Phil me siguieron. Cuando íbamos caminando, me di vuelta para ver la cima boscosa

-Ese sí es un lugar bellísimo- comenté.

-Una vez que veas los campos de energía en otras zonas –dijo Phil-, te darás cuenta de cuán dinámica es esta selva. Mira estos robles. Son muy raros en Perú, pero crecen perfectamente aquí en Vicente. Una selva talada, en especial si le quitaron los árboles de maderas duras para cultivar pinos y obtener beneficios, tiene un campo de energía muy escaso. Y una ciudad, salvo por la gente, tiene también una clase de energía distinta.

Traté de concentrarme en las plantas del camino, pero el acto de caminar interrumpía mi concentración.

-¿Seguro que volveré a ver estos campos?- pregunté

-Por supuesto- respondió Sarah-. Nunca oí de nadie que no pudiera repetir la experiencia después de haberlos visto inicialmente. Una vez, un oftalmólogo investigador vino y se quedó fascinado cuando aprendió a ver los campos. Resultó que había estado trabajando con ciertas anormalidades de la vista, entre ellas algunas formas de ceguera al color, y llegó a la conclusión de que algunas personas tienen lo que el llamaba “receptores perezosos” en los ojos. A muchos les había enseñado a ver colores que nunca antes habían experimentado. Según él, ver los campos de energía era lo mismo: despertar a otros receptores dormidos, algo que, en teoría, todos podemos hacer.

-Me encantaría vivir en un sitio como este- dije

-A quien no- respondió Phil, y nos miró primero a mí y después a Sarah-. ¿El doctor Hains sigue aquí?

-Si- dijo Sarah-. No puede irse.

Phil me miró.

-Ahí tienes a un tipo que está realizando estudios interesantes sobre lo que esta energía puede hacer por nosotros.

-Si- repuse-. Ayer hablé con él.

-La última vez que estuve aquí –continuó Phil-, me habló del estudio que le gustaría realizar observando los efectos físicos de estar simplemente cerca de ciertos medios de alta energía, como esta selva. Para ver dichos efectos, utilizaría las mediciones de eficiencia y rendimiento de los órganos.

-Bueno, yo ya conozco el efecto- dijo Sarah-. Cada vez que vengo a este lugar, empiezo a sentirme mejor. Todo se amplifica. Me parece esta más fuerte, pienso con mucha más claridad y rapidez. Y la idea que tengo de todo esto y cómo se relaciona con mi trabajo de física es sorprendente.

-¿En qué estás trabajando?- pregunté

-¿Recuerdas que te hablé de esos experimentos increíbles en el área de la física de las partículas, en los cuales estos pedacitos de átomos aparecían por dondequiera que los científicos esperaban encontrarlos?

-Si

-Bueno, traté de ampliar un poco la idea con algunos experimentos míos. No resolver problemas sobre los que trabajaban ellos en las partículas sub atómicas, sino explorar cuestiones de las que te hablé antes: ¿hasta que punto el universo en su conjunto, desde el momento que está formado por la misma energía básica, responde a nuestras expectativas? ¿Hasta qué punto nuestras expectativas crean todas las cosas que nos pasan?

-¿Las coincidencias, quieres decir?

-Si, piensa en los hechos de tu vida. La vieja idea newtonianana es que todo ocurre por casualidad, que uno puede tomar las decisiones acertadas y estar preparado, pero que cada hecho tiene su propia línea de casualidad independientemente de nuestra actitud. Después de los recientes descubrimientos de la física moderna, podemos preguntarnos con toda legitimidad si el universo es más dinámico que eso. Tal vez el universo dirige todo de una manera mecanicista como operación básica, pero al mismo tiempo responde sutilmente a la energía mental que proyectamos hacia él. Quiero decir, ¿por qué no? Si podemos hacer que las plantas crezcan más rápido, tal vez logremos que algunos hechos se produzcan más rápido, o con más lentitud, según la forma en que pensemos.

-¿El Manuscrito habla de eso?

Sarah me sonrió

-Por supuesto, de ahí extrajimos nuestras ideas-empezó a hurgar en su bolso mientras caminábamos, hasta que sacó unas hojas-. Aquí tienes tu copia- dijo.

Les eché una breve ojeada y me las puse en el bolsillo…
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Re: La Profecía Celeste (Las Revelaciones)

Mensaje por NiGhT HaWk el Lun Ago 18, 2008 5:01 pm

Parte 10:

Íbamos cruzando el puente y por un instante me detuve a observar los colores y las formas de las plantas que nos rodeaban. Cambié mi foco y de inmediato observé el campo energético alrededor de cada una desplegado ante mí. Tanto Sarah como Phil tenían campos anchos y parecían teñidos de verde amarillento, aunque el de Sarah cada tanto resplandecía de un color rosado.

De pronto, ambos se detuvieron y se quedaron mirando hacia delante. Un hombre que se hallaba a unos veinte metros se acercaba corriendo hacia nosotros. Una sensación de ansiedad me invadió el estómago, pero estaba decidido a mantener mi visión de energía. Al acercarse, lo reconocí; era el más alto de los científicos de la Universidad de Perú que nos habían preguntado el camino el día anterior. A su alrededor, detecté un campo de color rojo.

Cuando llegó a donde nos encontrábamos, le preguntó a Sarah con tono condescendiente:

-Usted es científica, ¿no?

-Si- respondió Sarah

-Entonces, ¿cómo puede soportar esa clase de ciencia? Vi esos jardines y no puedo creer semejante sensiblería. Ustedes no han controlado nada. Podría haber muchas explicaciones para el hecho de que las plantas crezcan más.

-Controlarlo todo es imposible, señor. Lo que buscamos son tendencias generales.

Noté que la voz de Sarah se tornaba más aguda.

-Pero postular la existencia de una energía ahora visible en la química de las cosas vivientes es absurdo. No tienen pruebas.

-Pruebas son lo que buscamos

-¡Pero cómo pueden postular la existencia de algo sin siquiera tener alguna prueba!

Las voces de ambos individuos sonaban más agudas, pero yo apenas si las oía. Lo que atraía mi atención era la dinámica de sus campos de energía. Cuando empezó la discusión, Phil y yo retrocedimos unos pasos, y Sarah y el hombre alto se acercaron hasta quedar frente a frente, a un metro veinte de distancia. De inmediato, sus campos de energía parecieron volverse más densos y de alguna manera, agitados, como por una vibración interior. A medida que la conversación avanzaba, sus campos empezaron a mezclarse. Cada uno de los dos señalaba algo, su campo creaba un movimiento que parecía absorber el del otro como en una especie de maniobra de vaciado. Pero cuando la otra persona hacía su refutación, la energía regresaba a ella. En términos de la dinámica de los campos de energía, imponer un argumento parecía significar capturar parte del campo del oponente y atraerlo hacia sí.

-Por otra parte- le explicaba Sarah al hombre-, hemos observado los fenómenos que tratamos de comprender.

El hombre miró a Sarah con desdén.

-O sea que, además de locos, son incompetentes- replicó y se alejó.

-Y usted es un dinosaurio- gritó Sarah, cosa que nos hizo reír a Phil y a mí. Sin embargo, seguía tensa.- Esa gente me pone furiosa- comentó cuando nos disponíamos a ponernos de nuevo en marcha.

-Olvídalo- dijo Phil-. Esta clase de individuos aparece por acá de vez en cuando.

-¿Pero por qué tantos?- preguntó Sarah-. ¿Y por qué justo ahora?

Cuando nos acercábamos a la posada, vi a Wil en el jeep. Las puertas del vehículo estaban abiertas y había un montón de cosas en el maletero. Me vio enseguida e hizo ademán de venir hacia nosotros.

-Bueno al parecer me voy- dije.

Mi comentario rompió un silencio de diez minutos que había empezado cuando traté de explicar que había visto que le pasaba a la energía de Sarah durante la discusión. Evidentemente, no lo había hecho muy bien, porque mis comentarios provocaron solo miradas vacías y nos hundieron en un largo momento de meditación.

-Ha sido un placer conocerte- dijo Sarah, y extendió la mano.

Phil miraba el Jeep.

-¿Ese es Wil James?- preguntó- ¿Es el tipo con el que viajas?

-Si- dije-. ¿Por qué?

-Preguntaba, no más. Lo he visto por acá. Conoce al dueño de este lugar y pertenecía al primer grupo que fomentó la investigación de los campos de energía aquí.

-Ven a verlo- dije.

-No, tengo que irme- replicó-. Te veré otra vez por aquí. Estoy seguro de eso.

-Sin duda.

Sarah agregó que también tenía que irse y que podía ponerme en contacto con ella por medio de la posada. Los demoré unos minutos más agradeciéndoles por sus enseñanzas.

Sarah se puso seria.

-Ver la energía, captar esa nueva forma de percibir el mundo físico, es algo que funciona como una especie de contagio. No lo entendemos, pero cuando una persona frecuenta a otras que ven esa energía, por lo general empieza a verla ella también. Así que muéstrasela a todos.

Asentí y me fui hasta el Jeep. Wil me saludó con una sonrisa.

-¿Estas listo?- pregunté.

-Casi- respondió-. ¿Qué tal lo de esta mañana?

-Interesante- dije-. Tengo mucho de que hablarte.

-Mejor lo dejamos para después. Tenemos que salir de aquí. Hay algunos problemitas.

Me acerqué.

-¿Qué ocurre?- pregunté

-Nada grave- repuso-. Después te cuento. Busca tus cosas.

Entré en la posada y recogí las cosas que había dejado en la habitación. Wil me había dicho antes que no tendría que pagar, ya que había sido cortesía del dueño, de modo que pasé por la recepción para entregar mi llave y me dirigí al jeep donde se encontraba Wil.

Wil estaba inclinado debajo del capó, verificando algo, y cuando me vio aparecer lo cerró.

-Muy bien- dijo-. Vamos.

Salimos del estacionamiento y tomamos el camino que se dirigía a la ruta principal. En ese momento salían varios autos.

-Bueno, ¿qué pasa?- le pregunté a Wil.

Wil ensombreció su rostro…
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Re: La Profecía Celeste (Las Revelaciones)

Mensaje por NiGhT HaWk el Lun Ago 18, 2008 5:07 pm

Y finalmente la ultima parte, parte 10:

-Unos funcionarios locales, junto con algunos científicos, hicieron una denuncia contra la gente asociada a este centro de conferencias. No dicen que haya nada ilegal; solo que algunos de los que están acá podrían no ser científicos auténticos. Esas autoridades podrían causar un montón de problemas., y eso si impediría que la posada siguiera funcionando.

Lo miré sin articular palabra alguna y continuó:

-¿Sabes? Normalmente, la posada alberga a varios grupos al mismo tiempo. Sólo unos pocos efectúan investigaciones relacionadas con el Manuscrito. Los demás grupos concentrados en sus propias disciplinas, que vienen por la belleza del lugar. Si los funcionarios se vuelven muy hostiles y crean un clima negativo, los grupos dejarán de reunirse acá.

-Creí oírte decir que los funcionarios locales no iban a meterse con el dinero del turismo que llegaba a Vicente-

-Pensé que no lo harían. Alguien los tiene mal con lo del Manuscrito. ¿En los jardines alguien se dio cuenta de lo que pasaba?

-No, en realidad no- dije-. Sólo se preguntaban por qué, de repente, había tanta gente hostil dando vueltas por los alrededores.

Wil permaneció en silencio. Salimos del portón y doblamos al sudeste. Después de hacer un kilómetro y medio tomamos otra ruta que se dirigía al este, hacia la cadena montañosa que se recortaba a lo lejos.

-Pasaremos justo por los jardines- comentó Wil al cabo de un momento.

Adelante vi las parcelas y el primer edificio metálico. Al llegar se abrió la puerta y mis ojos se cruzaron con los de la persona que salía. Era Marjorie. Sonrió al vernos pasar y nuestras miradas permanecieron unidas por unos instantes.

-¿Quién era?- inquirió Wil.

-Una mujer que conocí ayer- respondí.

Hizo un gesto afirmativo y cambió de tema.

-¿Viste algo de la Tercera Revelación?

-Me dieron una copia.

Wil no respondió; parecía absorto en sus pensamientos, de modo que saqué la traducción y busqué el punto al que había llegado. A partir de ahí, la Tercera Revelación se refería a la naturaleza de la belleza y describía que a través de ella los seres humanos aprendían a ver los campos de energía. Una vez que esto ocurriera, decía, nuestra comprensión del universo físico se transformaría con rapidez.

Por ejemplo, empezaríamos a comer más alimentos todavía más llenos de energía, y tomaríamos conciencia de que ciertas localidades irradian más energía que otras, siendo los medios naturales más viejos, en especial las selvas, los de mayor irradiación. Estaba por leer las últimas páginas cuando de repente habló Wil.

-Cuéntame cómo fue tu experiencia en los jardines- dijo.

Le relaté en detalle, lo mejor que pude, los acontecimientos de los dos días y le hablé de la gente a la que había conocido. Cuando conté el encuentro con Marjorie, me miró y sonrió.

-¿Qué les dijiste de las demás revelaciones y de cómo se relacionan con lo que ellos están haciendo en los jardines?- preguntó

-No les dije nada- respondí-. Al principio no confiaba en ellos, y después pensé que debían saber más que yo.

-Creo que podrías haberles dado alguna información importante si hubieras sido totalmente sincero con ellos.

-¿Qué clase de información?

Me miró con calidez.

-Solo tú lo sabes.

No encontré nada para decir, de modo que me puse a mirar el paisaje. El terreno se volvía cada vez más montañoso y rocoso. Grandes afloramientos de granito se proyectaban sobre el camino.

-¿Qué te sugiere el haber visto otra vez a Marjorie al pasar por los jardines?- preguntó Wil.

Empecé a decir “sólo una casualidad”, pero en cambio respondí:

-No lo se. ¿Tu qué crees?

-Yo creo que nada sucede por casualidad. Para mi significa que los dos tienen cosas sin terminar, algo que debían decirse y no lo hicieron.

La idea me intrigó, pero también me alteró. Toda mi vida me habían acusado de ser demasiado distante, de hacer preguntas pero no dar opiniones ni comprometerme con una posición. ¿Por qué, me preguntaba, volvía a pasarme ahora?

También noté que empezaba a sentir de otra manera. En Vicente, me había sentido temerario y capaz, y lo que experimentaba ahora era algo que sólo podía explicarse como una creciente depresión, mezclada con ansiedad.

-Ahora me hiciste deprimir- dije.

Se rió con todas sus ganas y luego respondió:

-No fui yo. Fue el dejar Vicente. La energía de ese lugar te eleva como un tonel. ¿Por qué crees que todos esos científicos empezaron a venir hace varios años? No saben por qué les gusta tanto- se dio vuelta para mirarme directamente a los ojos- Pero nosotros sí, ¿verdad?

Miró el camino; después volvió a mirarme, con una expresión llena de consideración.

-Al dejar un lugar como este hay que darle cuerda a la energía propia.

Lo miré confundido y me dirigió una sonrisa tranquilizadora. Después nos quedamos ambos en silencio durante tal vez dos kilómetros, hasta que dijo:

-Cuéntame algo más de lo que pasó en los jardines.

Seguí la historia. Cuando describí como había visto realmente los campos de energía, me miró con asombro, pero no dijo nada.

-¿Tu puedes ver esos campos?- pregunté

-Si- respondió- continúa.

Relaté lo sucedido sin interrupción alguna hasta que llegué a la discusión entre Sarah y el científico peruano y de la dinámica de sus campos de energía durante el enfrentamiento.

-¿Qué dijeron Sarah y Phil al respecto?- preguntó.

-Nada. No tenían un marco de referencia.

-No lo creo- comentó Wil-. Están tan fascinados con la Tercera Revelación, que todavía no han llegado más lejos. La forma en que los hombres compiten por la energía es la Cuarta Revelación.

-¿Competir por energía?- pregunté

Se limitó a sonreír y señaló la traducción que yo tenía en las manos.

Reanude la lectura donde había quedado. El texto explicaba con claridad la Cuarta Revelación. Decía que finalmente los hombres vería el universo contenido en una energía dinámica única, una energía que puede sostenernos y responder nuestras expectativas. Sin embargo, también veríamos que hemos sido desconectados de la fuente de energía más amplia, que nos hemos desenchufado y que por eso nos sentimos débiles e inseguros.

Frente a esta deficiencia, los seres humanos siempre hemos tratado de aumentar nuestra energía personal de la única manera que conocemos: intentado robarla psicológicamente a los otros; una competencia inconciente que se halla implícita en cualquier conflicto humano en el mundo.
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Re: La Profecía Celeste (Las Revelaciones)

Mensaje por NiGhT HaWk el Mar Ago 19, 2008 6:15 pm

Ahora les traigo el capítulo 4...

CAPÍTULO 4: La Lucha Por el Poder



Un agujero en la vía de ripio hizo saltar al jeep y me despertó. Observé el reloj: las 3 pm. Al desperezarme para despertarme del todo, sentí una puntada en la espalda.

El viaje había sido agotador. Después de abandonar Vicente, anduvimos todo el día, cambiando varias veces de rumbo, como si Wil buscara algo que no podía encontrar. Habíamos pasado la noche anterior en un pequeño motel donde las camas eran duras e incómodas y dormí muy poco. Ahora, tras viajar un segundo día sin parar, ya sentía ganas de quejarme, pero no lo hacía por respeto.

Miré a Wil. Iba concentrado en la ruta como siempre, tan absorto y alerta que decidí no molestarlo. Parecía hallarse del mismo ánimo preocupado que había mostrado varias horas antes cuando, después de detener el Jeep, me había dicho que teníamos que hablar.

-¿Recuerdas que te dije que las revelaciones debían descubrirse de una en una?- me preguntó.

-Si.

-¿Crees que de veras cada una va a presentarse?

- Bueno, hasta ahora fue así- repuse, casi riendo.

Wil me miró con una expresión seria.

-Encontrar la Tercera Revelación fue fácil. Lo único que tuvimos que hacer fue visitar Vicente. Pero de aquí en adelante, descubrir otras revelaciones puede resultar mucho más difícil.

Hizo una pausa y dijo:

-Creo que deberíamos ir al sur hasta un pueblo cerca de Quilabamba, un lugar llamado Cula. Allí hay otra selva virgen que deberías ver. Pero es importantísimo que te mantengas alerta. Se darán coincidencias todo el tiempo; la cuestión es que las notes. ¿Comprendes?

-Está bien. No lo olvidaré.

Luego de decir eso, la conversación se interrumpió y yo me dormí, cosa que lamenté, por lo que le causó a mi espalda. Volví a estirarme y Wil me miró.

-¿Dónde estamos?-pregunté

-Otra vez en los Andes- respondió.

Las colinas se habían transformado en cerros altos y valles distantes. La vegetación era más regular; los árboles, más pequeños y agitados por el viento. Al inhalar, noté que el aire era más liviano y fresco.

-Es mejor que te pongas tu chaqueta- me aconsejó Wil, y sacó de un bolso un rompevientos marrón de algodón-. Aquí refresca por la tarde.

Más adelante, donde el camino rodeaba una loma, se veía una angosta encrucijada. Hacia un lado, cerca de una tienda de estructura blanca y una estación de servicio, se hallaba estacionado un vehículo con el capó abierto. Cuando pasamos, un hombre salió y nos miró un instante. Tenía la cara redonda y llevaba anteojos oscuros.

Miré al hombre con atención y mi mente retrocedió cinco años.

-Se que no es él- le comenté a Wil-, pero ese tipo es igual a un amigo con el cual trabajaba. Hacía años que no pensaba en él.

Noté que Wil me investigaba.

-Te dije que observaras los hechos atentamente- dijo-. Volvamos y veamos si ese hombre necesita ayuda. No parecía provenir de esta zona.

Encontramos un lugar en que el borde de la ruta era lo bastante ancho como para doblar 180º y regresar. Al llegar al negocio, el hombre estaba trabajando en el motor. Wil clavó los frenos y se asomó por la ventanilla.

-Al parecer tiene problemas- dijo Wil.

El hombre se ajustó los anteojos en la nariz, una costumbre que también tenía mi amigo.

Si- respondió-, perdí la bomba de agua…

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Re: La Profecía Celeste (Las Revelaciones)

Mensaje por NiGhT HaWk el Miér Ago 27, 2008 10:22 pm

Ahora la parte 2... luego de tanto tiempo...

El hombre parecía tener unos treinta años era de contextura liviana. Su hablar era muy estilizado y calmado y con un acento francés.

Wil se bajó del auto y nos presentó. El hombre alargó la mano con una sonrisa que también me resultó familiar. Su nombre era Edward Sagrav.

-Pareces francés- dije.

-Lo soy-confirmó- Pero enseño psicología en Brasil. Estoy aquí, en Perú, buscando información sobre un documento arqueológico, un manuscrito.

No sabiendo si debía confiar en él, por un momento, vacilé. El me miró con un profundo interés.

-¿Qué puedes decirme al respecto?- preguntó-. ¿Has visto copias?

Antes de que pudiera responder, Wil salió del edificio y la puerta se golpeó a su espalda.

-Que suerte- dijo-. El dueño tiene un lugar en donde podemos acampar, y hay comida caliente. Podríamos pasar muy bien la noche.- Se volvió y miró con ansiedad a Sagrav- Si no te importa compartir tus reservaciones.

-No, no- dijo-. Me alegra tener compañía. No pueden entregarme una bomba nueva hasta mañana en la mañana.

Mientras él y Wil iniciaban una conversación sobre la mecánica y la confiabilidad de la camioneta de Sagrav, me apoyé contra el jeep para sentir el calor del sol y me sumergí en un agradable ensueño evocando al viejo amigo al que Sagrav me había hecho recordar. Mi amigo tenía los ojos grandes y era curioso, tal y como parecía serlo Sagrav, y era un lector constante de libros, al igual que yo. Yo casi podía recordar las teorías que le gustaban, pero el tiempo había ensombrecido mi memoria.

-Llevemos las cosas al lugar para acampar- dijo Wil y me palmeó la espalda.

-Muy bien- asentí, algo ausente.

Abrió la puerta de atrás, sacó la carpa y las bolsas de dormir y las cargó en mis brazos; después, tomó una bolsa llena de ropa. Sagrav cerró su vehículo. Los tres pasamos al lado del negocio y bajamos por una escalera. El cerro bajaba abruptamente detrás del edificio, y nos dirigimos hacia la izquierda por un camino angosto. Después de avanzar unos treinta o cuarenta metros, oímos correr agua y más adelante vimos un torrente que caía en cascadas por las rocas. El aire estaba más fresco y sentí un fuerte olor a menta.

Justo frente de nosotros, el terreno de nivelaba y un torrente formaba una laguna de unos siete metros de diámetro. Alguien había despejado la zona y construido un refugio de piedras para el fuego. Junto a un árbol vecino había leña apilada.

-Que bueno- dijo Wil, y empezó a desplegar su carpa para cuatro personas mientras que Sagrav la suya un poco mas pequeña, a la derecha de la de Wil.

-¿Wil y tú son investigadores?- me preguntó Sagrav en un momento. Wil había terminado con la carpa y había ido a preguntar por la cena.

-Wilson es mi guía- respondí-. Yo no estoy haciendo nada especial en este momento.

Sagrav me miró confundido. Sonrió y me preguntó:

-¿Has podido ver alguna parte del Manuscrito? Yo vi la Primera y Segunda Revelaciones- continuó y se acercó-. Y te diré algo. Creo que todo sucede como dice el Manuscrito. Estamos cambiando nuestra visión del mundo. Lo veo en psicología.

-¿Qué quieres decir?

Respiró hondo.

-Mi área es el conflicto, ver el por qué los seres humanos se tratan con tanta violencia. Es bien sabido desde siempre que esa violencia proviene del impulso que sienten los seres humanos por controlarse y dominarse unos contra otros, pero hace muy poco que estudiamos ese fenómeno desde adentro, desde el punto de vista de la conciencia del individuo. Nos preguntamos qué pasa dentro de un ser humano, qué es lo que lo lleva a querer controlar a otro. Descubrimos que cuando un individuo se acerca a otra persona y entabla conversación, cosa que ocurre miles de millones de veces al día en el mundo, pueden suceder dos cosas. Que el individuo salga sintiéndose fuerte o sintiéndose débil, según lo que ocurra en la interacción.

Lo miré perplejo y él pareció sentirse un poco mal por haberse embarcado en una larga conferencia sobre el tema. Le pedí que continuara.

-Por esa razón- prosiguió-, siempre parece que los humanos asumimos una postura manipuladora. Independientemente de las singularidades de la situación o del asunto, nos preparamos para decir lo que haga falta con tal de imponernos en esa conversación. Cada uno de nosotros trata de encontrar alguna forma de control para mantener así la superioridad en el encuentro. Si lo logramos, si se impone nuestro punto de vista, en lugar de sentirnos débiles, recibimos un estímulo psicológico.

En otras palabras, los seres humanos tratamos de superarnos y controlarnos unos a otros no simplemente por algún motivo tangible del mundo exterior que tratamos de lograr, sino por el empuje que obtenemos psicológicamente. Ése es el motivo por el cual vemos tantos conflictos irracionales en el mundo, tanto en el nivel individual como en el nivel de los países.

En mi área de trabajo, coincidimos que toda esta cuestión va adquiriendo conciencia pública. Estamos dándonos cuenta de lo mucho que nos manipulamos entre nosotros, lo cual nos lleva a revaluar nuestras motivaciones. Creo que esta reevaluación formará parte de la nueva visión del mundo de la que habla el Manuscrito.

La conversación fue interrumpida por la llegada de Wil.

-Ya están listos para servirnos- anunció.

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Re: La Profecía Celeste (Las Revelaciones)

Mensaje por NiGhT HaWk el Jue Ago 28, 2008 6:00 pm

parte 3:

Subimos rápido por el camino y pasamos ante la planta baja del edificio, la vivienda de la familia. Atravesamos la sala y llegamos al comedor. Sobre la mesa había una fuente caliente con un guiso, verduras y ensalada.

-Siéntense, Siéntense- decía el dueño, al tiempo que movía las sillas y se afanaba por atendernos. Detrás de él había una mujer mayor, en apariencia la esposa, y una adolescente de unos quince años.

Al sentarse, Wil empujó sin querer su tenedor con el brazo y el utensilio cayó con un estruendo al piso. El hombre miró a la mujer, que a su vez le habló ásperamente ala chica, que todavía no se había movido para traer otro. Salió corriendo hasta la otra habitación y regresó con un tenedor que entregó a Wil. Tenía la espalda encorvada y le temblaba un poco la mano. Mis ojos se cruzaron con los de Sagrav al otro lado de la mesa.

-Buen provecho- dijo el hombre al entregarme uno de los platos. Durante la mayor parte de la comida, Sagrav y Wil hablaron informalmente sobre la vida académica, los problemas relacionados con la docencia y la publicación de trabajos. El hombre se había ido pero la mujer se había quedado parada en la puerta.

Cuando la mujer y la hija empezaron a repartir platos individuales de postre, la muchacha tocó mi vaso de agua con el codo y el agua se derramó frente a mí. La mujer enfurecida se abalanzó gritando sobre la chiquilla y sacándola del medio.

-Lo siento mucho- se disculpó la mujer mientras secaba el agua-. Es una chica muy torpe.

La muchacha explotó, arrojó lo que sobraba del postre contra la mujer y falló, con lo cual el postre y la bandeja se desparramaron en medio de la mesa, en el preciso instante en que volvía el dueño.

El anciano gritó y la chica salió rápidamente del comedor sin pronunciar palabra alguna.

-Lo siento- dijo el dueño acercándose rápidamente a la mesa.

-No hay problema- respondí-. No sea tan duro con ella.

Wil ya estaba de pie, ocupándose de la cuenta y salimos enseguida. Sagrav no había dicho nada, pero cuando cruzamos la puerta y bajamos la escalera, habló:

-¿Vieron a esa chica?- preguntó, mirándome-. Es un ejemplo clásico de violencia psicológica. A eso conduce la necesidad humana de querer controlarse entre sí cuando es llevada al extremo. El viejo y la mujer dominaron a esa chica por completo. ¿Vieron lo nerviosa y encorvada que estaba?

-Si- dije-. Pero parecía que estaba harta.

-¡Exactamente! Los padres no la sueltan. Y desde el punto de vista de ella, no tiene más remedio que liberarse con violencia. Es la única forma en que puede adquirir algo de control sobre ella misma. Desgraciadamente, cuando crezca, debido a este trauma temprano, pensará que tiene que controlar y dominar a los demás con la misma intensidad. Esta característica estará muy arraigada y la hará tan dominante como son sus padres ahora, en especial cuando se encuentre con personas vulnerables, como los niños.

Wil y yo lo mirábamos fijamente, escuchando y analizando cada palabra.

-En realidad- continuó-, es indudable que los padres sufrieron ese mismo trauma. Ahora, tienen que dominar, debido a la forma en que los padres los dominaron a ellos. Es así como la violencia psicológica pasa de una generación a otra.

-Algo así como un círculo de odio- agregué.

-Exactamente- dijo, pero al hacerlo, su cara cambió-. Tengo que sacar mi bolsa de dormir de la camioneta. Vuelvo enseguida.

Wil y yo seguimos hasta el lugar para acampar.

-Sagrav y tú han hablado mucho- observó Wil.

-Si- asentí.

Sonrió

-En realidad, el que más habló fue Sagrav. Tú escuchas y respondes preguntas directas, pero no es mucho lo que aportas.

-Me interesa lo que tiene para decir- repliqué, a la defensiva.

Wil ignoró mi tono.

-¿Viste la energía que se movía entre los miembros de esa familia? El hombre y la mujer han absorbido casi toda la energía de la hija hasta dejarla casi muerta.

-Me olvidé de mirar la fluctuación de la energía –dije.

-Bueno, ¿no crees que a Sagrav le gustaría verla? ¿Qué te sugiere el hecho de haberlo encontrado, en primer lugar?

-No lo sé.

-¿No crees que tiene algún significado? Íbamos por el camino y de repente ves a alguien que misteriosamente te recuerda a un viejo amigo, y cuando nos acercamos resulta que también anda buscando el Manuscrito. ¿No te parece que va más allá de una simple coincidencia?

-Si- respondí- Ahora que lo dices, tienes razón.

-Tal vez se encontraron para que recibieras alguna información que prolongo tu estadía aquí. ¿Y no será que quizá tú también tienes alguna información para él?

-Si, supongo. ¿Qué crees que debería decirle?

Nuevamente, Wil me miró con su calidez característica:

-La verdad- me respondió.

Antes de que pudiera seguir hablando, Sagrav apareció corriendo por el camino.

-Traje una linterna por si nos hace falta más tarde- dijo.

Por primera vez tomé conciencia del atardecer, y miré al oeste. El sol ya se había puesto pero el cielo seguía siendo de un color anaranjado brillante. Las pocas nubes que flotaban en el cielo tenían tonos más rojizos. Por un momento, me pareció ver un campo de luz blanquecina alrededor de las plantas en primer plano, pero la imagen se desvaneció.

-Bellísimo atardecer- comenté, y entonces noté que Wil había desaparecido en su carpa y Sagrav sacaba la bolsa de dormir de su bolso.

-Si, de veras – dijo Sagrav distraído, sin prestar atención.

Caminé hasta donde él se hallaba.

Levantó la vista y dijo:

-No te pregunté, ¿Qué revelaciones conoces?

-Las dos primeras simplemente me las describieron- respondí-. Claro que solo pasamos los dos últimos días en la posada Vicente, cerca de Satipo (la ciudad adyacente). Mientras estuvimos allí, una de las personas que hacen estudios me dio una copia de la Tercera Revelación. Es asombrosa.

Se le encendió la mirada.

-¿La tienes aquí?- preguntó, algo agitado

-Si- respondí-. ¿Le quieres dar un vistazo?...

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Re: La Profecía Celeste (Las Revelaciones)

Mensaje por kardo el Jue Ago 28, 2008 6:49 pm

:=O: hawk maestro... dame un poco de tu genealidad XD esta novela no podría ser mejor... n.n mis ojos han quedado tostados por tanto tiempo frente al pc pero finalmente temriné...
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