La Profecía Celeste (Las Revelaciones)

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La Profecía Celeste (Las Revelaciones)

Mensaje por NiGhT HaWk el Miér Mayo 21, 2008 4:12 pm

Hehe... de nuevo he regresado con mi fic que ha rodado por todos lados XD... sin mas que decir, aqui les dejo un pequeño prólogo:

LA PROFECÍA CELESTE




Desde hace ya medio siglo, una nueva conciencia se introdujo en el mundo humano, una nueva conciencia que solo puede denominarse trascendente y espiritual. Esta nueva conciencia empieza con una mayor percepción en cuanto a la forma en que avanza nuestra vida. Notamos los hechos fortuitos que ocurren en el momento justo y hacen aparecer precisamente a los individuos indicados para dar a nuestra vida un rumbo nuevo e inspirador. Quizá mas que cualesquiera otras personas en cualquier otra época, intuímos un significado mas elevado en estos hechos misteriosos.

Sabemos que la vida tiene que ver realmente con un desarrollo espiritual personal, facinánte y mágico; un desarrollo que ninguna filosofia o religión ha logrado hasta ahora explicar por entero. Y sabemos también otra cosa: que una vez que entendamos lo que esta sucediendo, como acceder a este proceso y cómo maximizar su aparición en nuestra vida, la sociedad humana dará un salto cuántico a una forma de vida totalmente nueva (Que concrete lo mejor de nuestra tradición) y creará una cultura que ha sido objetivo de toda la historia hasta el momento.

Lo único que debemos hacer es irrumpir nuestras dudas y distracciones el tiempo suficiente... y, como por milagro, esa realidad puede ser la nuestra...


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Re: La Profecía Celeste (Las Revelaciones)

Mensaje por NiGhT HaWk el Sáb Mayo 24, 2008 10:00 am

Bueno... aqui empiezo:

CAPITULO 1: Una Masa Crítica



Llegué hasta el restaurante y estacioné; luego me recliné en el asiento para pensar un momento. Sabía que Charlene ya estaría adentro, esperando para hablar conmigo. Pero, ¿porqué? Hacía seis años que no tenía noticias de ella. ¿Por qué volvía a aparecer ahora, justo cuando yo me había recluido en el bosque una semana?.

Bajé de la camioneta y caminñe hasta el restaurante. A mi espalda, el último resplandor de una puesta de sol se hundía al oeste y derramaba rayos ámbar dorado sobre el estacionamiento. Una hora antes, un breve chaparrón había mojado todo y ahora la noche de verano era fresca y renovada y, por el efecto de la luz evanesciente, parecía casi surrealista. Una media luna colgaba del cielo.

Mientras caminaba, viejas imágenes de Charlene se agolpaban en mi mente. ¿Seguiría siendo bella, intensa? ¿Cómo la habria cambiado el tiempo? ¿Y qué debía yo pensar de ese manuscrito que me habia mencionado, ese antiguo objeto encontrado en Sudamérica sobre el cual estaba ansiosa por hablarme?

- Tengo una espera de dos horas en el aeropuerto- Habia dicho por teléfono-. ¿podemos cenar juntos? Te encantará lo que dice ese manuscrito, es justo tu tipo de misterio.

¿Mi tipo de misterio? ¿Qué había querido decir con eso?

Adentro el restaurante se hallaba lleno. Había varias parejas esperando mesa. Cuando encontré a la mesera, me dijo que Charlene ya estaba ubicada y me condujo al entrepiso, sobre el comedor principal.

Subí la escalera y vi a un grupo de personas alrededor de una de las mesas. El grupo incluía a dos policías. De repente, los policías se dieron vuelta y bajaron corriendo la escalera. Como el resto del grupo se dispersó, pude entrever a la persona que parecía haber sido el centro de atención: una mujer, todavía sentada en la mesa… ¡Charlene!

Camine rápidamente hasta ella

- Charlene, ¿qué ocurre? ¿Pasa algo malo?

Echó la cabeza hacia atrás en señal de exasperación y se puso de pie con su inconfundible sonrisa. Noté que tenía el pelo, quizás, un poco diferente, pero la cara era exactamente como la recordaba: rasgos delicados, boca ancha, grandes ojos azules.

- No vas a creerlo- dijo, dándome un cariñoso abrazo- Fui al baño hace unos instantes y, mientras no estaba, alguien robó mi portafolios.

- ¿Qué llevabas?

- Nada importante, solo algunos libros y revistas para el viaje. Es increíble. Las personas sentadas en las otras mesas me dijeron que alguien pasó, lo tomó y se fue. Les dieron una descripción a los policías, y estos dijeron que registrarían la zona.

- ¿Tal vez yo podría ayudarlos a buscar?

- No, no. Olvidémoslo. No tengo mucho tiempo y quiero hablar contigo.

Asentí y Charlene propuso que nos sentáramos. Se acercó un mozo, miramos el menú y pedimos. Después pasamos unos diez o quince minutos hablando de generalidades. Traté de minimizar mi aislamiento autoimpuesto, pero Charlene captó mi vaguedad. Se inclinó hacia delante y me dedicó otra sonrisa.

- Entonces, ¿qué te esta pasando realmente?- preguntó.

La miré a los ojos, sentí la intensidad con que me miraba.

- Quieres que te cuente la historia ya mismo, ¿no?-

- Como siempre- Respondió.

- Bueno, la verdad es que decidí tomarme un tiempo para mí y quedarme en el lago. Estuve trabajando mucho y desearía cambiar el rumbo de mi vida.-

- Recuerdo que me habías hablado del lago. Creí que tu hermana y tú tenían que vender la casa.-

- Todavía no, pero el problema son los impuestos. El terreno está tan cerca de la ciudad, que aumentan constantemente.

Hizo un gesto afirmativo con la cabeza y preguntó:

- ¿Y qué piensan hacer ahora?

- Todavía no lo se. Algo distinto.

Me miró de una manera misteriosa.

- Parecería que estás tan inquieto como todo el mundo

- Supongo que sí- respondí- ¿Por qué me lo preguntas?

- Está en el Manuscrito-

Le devolví la mirada en silencio.

- Háblame de ese Manuscrito- dije

Se echó hacia atrás en la silla como para ordenar sus ideas y luego volvió a mirarme a los ojos.

- Creo que por teléfono te conté que dejé el diario hace varios años y empecé a trabajar en una empresa de investigación que estudia los cambios culturales y demográficos para las Naciones Unidas. Mi último destino fue en Perú. Mientras me hallaba ahí, haciendo unos estudios en la Universidad de Lima, oía muchos rumores sobre un viejo Manuscrito que habían descubierto. Pero nadie era capaz de darme detalles al respecto, ni siquiera en los departamentos de arqueología o antropología. Y cuando me puse en contacto con el gobierno, negaron tener conocimiento sobre el tema. Una persona me dijo que en realidad el gobierno trataba de eliminar el documento por algún motivo. De todos modos, no era una información directa. Tu me conoces – continuó- Soy curiosa. Cuando terminé mi trabajo, decidí quedarme unos días más para ver qué conseguía averiguar. Al principio, cada pista que seguía resultaba otro callejón sin salida, pero una vez que estaba almorzando en un bar de Lima, noté que un sacerdote me moraba. Después de un momento, se acercó y admitió que, ese mismo día, me había odio hacer preguntas sobre el Manuscrito. No me reveló su nombre, pero aceptó responder a todas mis preguntas.

Vaciló un instante sin dejar de mirarme intensamente.

- Dijo que el manuscrito se remontaba aproximadamente al año 600 antes de cristo. Predice una transformación total de la sociedad humana.

- ¿A partir de cuando?

- Las últimas décadas del siglo XX

- ¿¡Ahora!?

- Si, ahora

- ¿Qué clase de transformación se supone que es?- pregunté

Me miró por un instante, confundida
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Re: La Profecía Celeste (Las Revelaciones)

Mensaje por NiGhT HaWk el Dom Mayo 25, 2008 4:50 pm

Ok, aquí esta la 2da parte del 1er capítulo… (continua del post anterior)

- El sacerdote me dijo que es una especie de renacimiento de la conciencia, que se produce muy lentamente. No es de naturaleza religiosa, pero sí espiritual. Estamos descubriendo algo nuevo sobre la vida humana en el planeta, sobre qué significa nuestra existencia y, según el sacerdote, ese conocimiento provocará una alteración espectacular de la cultura.

Hizo otra pausa y agregó:

- El sacerdote me dijo que el Manuscrito está dividido en segmentos, o capítulos, cada uno dedicado a una percepción particular de la vida. El Manuscrito predice que en ésta época los seres humanos comenzaremos a captar dichas revelaciones en forma secuencial, una revelación tras otra, a medida que vayamos pasando de donde nos hallamos ahora a una cultura totalmente espiritual sobre la tierra.

Menee la cabeza y alcé una ceja con aire cínico.

- ¿De veras crees todo eso?

- Bueno – Dijo – Creo…

- Mira a tu alrededor – La interrumpí, señalando a la gente sentada en el salón de abajo- Éste es el mundo real. ¿Ves que algo esté cambiando?

Justo cuando yo decía esto, se oyó una observación airada en una mesa ubicada junto a la pared opuesta; era una observación que no logré entender, pero que fue lo bastante fuerte como para callar todo el local. Al principio pensé que el alboroto se debía a otro robo, pero enseguida me di cuenta de que no era más que una discusión. Una mujer de unos treinta y tantos años estaba de pie mirando con indignación a un hombre sentado frente a ella.

- No- gritó -, ¡el problema es que esta relación no es como yo quería! ¿Entiendes? ¡No lo es!- se serenó, dejó su servilleta sobre la mesa y se fue.

Charlene y yo nos miramos, impresionados porque el exabrupto se había producido en el preciso instante que hablábamos de la gente de abajo. Al final, Charlene señaló con un gesto la mesa en la que el hombre se había quedado solo y comentó:

- Lo que esta cambiando es el mundo real.

- ¿Cómo?- Pregunté, todavía un poco perplejo.

- La transformación comienza con la Primera Revelación y, según el sacerdote, esta revelación siempre aparece en forma inconsciente al principio, como una profunda sensación de inquietud.

- ¿Inquietud?

- Si.

- ¿Qué estamos buscando?

-¡De eso se trata justamente! Al principio no lo sabremos con certeza. Según el Manuscrito, empezamos a vislumbrar un tipo de experiencia alternativa… momentos de nuestra vida que son de algún modo diferentes, más intensos e inspiradores. Pero no sabemos qué es esa experiencia ni cómo hacerla durar, y cuando termina quedamos insatisfechos e inquietos, con una vida que vuelve a parecernos común.

- ¿Crees que detrás de la ira de esa mujer estaba esta inquietud?

- Si. Ella es como todo el mundo. Buscamos una mayor plenitud en nuestra vida, y no toleramos nada que nos tire abajo. Esa búsqueda constante es la que está detrás de la actitud de “primero yo” que caracterizó las últimas décadas y que nos afecta a todos, dede Wall Street hasta las patotas callejeras.

Me miró directamente.

- Y en cuanto a las relaciones, nos mostramos tan exigentes que las estamos volviendo casi imposibles.

La observación me atrajo a la mente mis dos últimas relaciones. Ambas habían empezado con gran intensidad y ambas, al cabo de un año, fracasaron. Cuando volví a concentrarme en Charlene, ella esperaba con una actitud paciente.

- ¿Qué es exactamente lo que hacemos con nuestras relaciones románticas?- pregunté

- Hable largo tiempo con el sacerdote sobre el tema –respondió – Dijo que cuando, en una relación, las dos partes son demasiado exigentes, cada uno espera que el otro se adapte a su propio mundo y comparta siempre las mismas actividades que elija, se produce inevitablemente una batalla de egos.

Lo que dijo dio en la tecla. Mis dos últimas relaciones habían degenerado, de hecho, en luchas de poder. En ambas situaciones, habíamos desembocado en un conflicto de actividades. El ritmo era demasiado acelerado. Teníamos muy poco tiempo para coordinar nuestras ideas diferentes en cuanto a qué hacer, a dónde ir, qué intereses compartir. Al final, el tema de quién mandaría y establecería las actividades del día se convirtió en una dificultad insoluble.

-Debido a esa batalla por el dominio- Continuó Charlene-, el Manuscrito dice que nos resultará muy difícil permanecer con la misma persona durante el tiempo que sea.

- No me parece algo muy espiritual que digamos- comenté

- Eso es exactamente lo que le dije al sacerdote- respondió- Y él me contestó que, por lo que sabía, si bien la mayoría de los males recientes de la sociedad derivan de esa inquietud y esa búsqueda, el problema es temporario, y va a terminar. Por fin, vamos tomando conciencia de lo que buscamos en realidad, de cómo es esa otra experiencia más plena. Cuándo la captemos en su totalidad, habremos alcanzado la Primera Revelación.

Llegó nuestra cena, de modo que nos hicimos una pausa de varios minutos mientras el mozo nos servía más vino y cada uno probaba la comida del otro.
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Re: La Profecía Celeste (Las Revelaciones)

Mensaje por NiGhT HaWk el Mar Mayo 27, 2008 3:13 pm

Bien... ahora la 3era parte:

Al estirar el brazo para tomar un trozo de salmón de mi plato, Charlene frunció la nariz y se echó a reír. Me di cuenta de lo fácil que era estar con ella.

- Muy bien- dije- ¿Cuál es esa experiencia que estamos buscando? ¿Qué es la Primera Revelación?

Vaciló; al parecer, no sabía muy bien como empezar.

- Es difícil de explicar- repuso- , pero el sacerdote lo expresó de la siguiente manera. Dijo que la Primera Revelación se produce cuando tomamos conciencia de las coincidencias que hay en nuestra vida.

Se inclinó hacia mí.

- ¿Alguna vez tuviste un presentimiento o cierta intuición en cuanto a algo que querías hacer, o a una medida que quisieras tomar en tu vida? ¿Y te preguntaste cómo podía ocurrir? ¿Y después de haberlo casi olvidado para concentrarte en otras cosas, de repente te encontraste con alguien o leíste algo o fuiste a alguna parte que llevaba exactamente a la oportunidad que buscabas? Bueno- Continuó-, Según el sacerdote, esas coincidencias se producen cada vez con mayor frecuencia y, cuando eso ocurre, nos da la impresión de que es algo que está más allá de lo que podría esperarse por pura casualidad. Es una experiencia que provoca una sensación de misterio, excitación y, por consiguiente, nos sentimos más vivos. El sacerdote me dijo que ésa es la experiencia que hemos vislumbrado y que ahora tratamos de manifestar todo el tiempo. Cada día son más las personas convencidas de que este movimiento misterioso es real y significa algo; de que, por debajo de la vida cotidiana, está sucediendo otra cosa. Esta conciencia es la Primera Revelación.

Me miró expectante, pero no dije nada

- ¿no te das cuenta?- preguntó- La Primera Revelación es una reconsideración del misterio inherente que rodea nuestra vida individual en el planeta. Experimentamos esas misteriosas coincidencias, y aunque todavía no las entendamos, sabemos que son reales. Estamos volviendo a sentir, como en la infancia, que hay otro lado de la vida que todavía tenemos que descubrir, algún otro proceso que opera entre bambalinas.

Charlene estaba más inclinada hacia mí y, mientras hablaba, hacía gestos con las manos.

-Estás metida en esto, ¿No?- pregunté

- Recuerdo una época- contestó con severidad- en que hablabas de esta clase de experiencias.

El comentario me sacudió. Tenía razón. Durante un periodo de mi vida yo había experimentado esas coincidencias e intentado incluso entenderlas psicológicamente. En algún momento, mi visión había cambiado. Empecé a considerar que esas percepciones, por algún motivo, eran inmaduras y poco realistas, y hasta dejé de notarlas.

Miré fijo a Charlene y dije, a la defensiva:

- Es probable que en esa época estuviera leyendo sobre filosofía oriental o misticismo cristiano. Eso es lo que recuerdas. De todos modos, sobre eso que tú llamas Primera Revelación se ha escrito muchas veces, Charlene. ¿Qué diferencia hay ahora? ¿De qué manera una percepción de circunstancias misteriosas va a traer aparejada una transformación cultural?

Charlene miró la mesa por un instante y luego a mí

-No me malinterpretes- dijo- Es indudable que esa conciencia ya fue experimentada y descrita antes. De hecho, el sacerdote insistió en que la Primera Revelación no es algo nuevo. Dijo que los individuos han sido consientes de esas coincidencias injustificadas a lo largo de la historia, y que ésa ha sido la percepción subyacente en muchos grandes intentos de la filosofía y la religión. La diferencia, ahora, radica en los números. Según el sacerdote, la transformación se produce ahora debido a la cantidad de individuos que experimentan esa conciencia al mismo tiempo.

- ¿Qué quiso decir exactamente?- pregunté

-Según él, el Manuscrito afirma que la cantidad de personas consientes de esas coincidencias empezaría a aumentar considerablemente en la sexta década del siglo XX. Y que ese aumento continuaría hasta algún momento cercano al comienzo del siglo siguiente, cuando alcanzaríamos un nivel específico de dichos individuos. Un nivel que considero como una masa crítica.

El Manuscrito predice- continuó- que una vez que alcancemos esa masa crítica, toda la cultura empezará a tomar en serio esas experiencias coincidentes. Nos preguntaremos, en masa, qué proceso misterioso se halla implícito en la vida humana sobre el planeta. Y esa pregunta, formulada al mismo tiempo por suficiente cantidad de personas, permitirá que otras revelaciones lleguen también a la conciencia. Porque, de acuerdo con el Manuscrito, cuando un número suficiente de individuos pregunte seriamente qué pasa en la vida, empezaremos a averiguarlo. Las demás revelaciones irán manifestándose… una tras otra.

Hizo una pausa para comer un bocado.

-¿Y cuando captemos las otras revelaciones la cultura cambiará?- pregunté.

- Eso es lo que el sacerdote me dijo- respondió

La miré un instante, analizando la idea de la masa crítica, luego le dije:

-¿Sabes? Esto suena muy complejo para un Manuscrito redactado en 600 A.C.

-Ya lo sé- replicó- Yo misma plantee el tema. Pero el sacerdote me aseguró que los estudiosos tradujeron por primera vez el Manuscrito estaban totalmente convencidos de su autenticidad. Sobre todo porque fue redactado en arameo, el mismo idioma en que está escrito gran parte del antiguo testamento.

-¿Arameo en Sudamérica? ¿Cómo llegó ahí en esa época?

-El sacerdote no lo sabía

- ¿Su iglesia apoya el Manuscrito?- inquirí

-No- respondió- Me dijo que la mayor parte del clero estaba haciendo todo lo posible por eliminarlo. Por eso no podía revelarme su nombre. Al parecer, el solo hecho de hablar del Manuscrito era peligrosísimo para él.

- ¿Aclaró por qué la mayor parte de la jerarquía eclesiástica estaba en contra?

- Si. Porque cuestiona la integridad de su religión.

- ¿Cómo?

- No lo sé con exactitud. No me habló mucho al respecto, pero, al parecer, las otras revelaciones amplían las ideas tradicionales de la Iglesia de tal manera que alarma a los ancianos de la iglesia, para los cuales las cosas están bien como están.

- Entiendo.

- El sacerdote dijo- prosiguió Charlene- que, para él, el Manuscrito no menoscaba ninguno de los principios de la Iglesia. Llegado al caso, aclara exactamente qué significan esas verdades espirituales. Está convencido de que los dirigentes de la iglesia comprobarían este hecho si trataran de volver a ver la vida como un misterio y avanzarían luego a través de las demás revelaciones.

-¿Te dijo cuantas revelaciones hay?

- No, pero si menciono la Segunda Revelación. Me dijo que es una interpretación mas correcta de la historia reciente, que explica con mayor profundidad la transformación.

- ¿Se explayó sobre el tema?

- No, no tenía tiempo. Debía irse para encargarse de un asunto. Acordamos volver a vernos esa misma tarde en su casa, pero cuando llegue no estaba. Lo esperé durante 3 horas y no apareció. Al final, tuve que irme para no perder mi vuelo de regreso.

-¿Quieres decir que no pudiste volver a hablar con él?

-Eso es. No lo vi más.

- ¿Y no recibiste ninguna confirmación sobre el Manuscrito por parte del gobierno?

-Ninguna

- ¿Y hace cuanto que ocurrió eso?

- Alrededor de un mes y medio.

Durante varios minutos comimos en silencio.
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Re: La Profecía Celeste (Las Revelaciones)

Mensaje por NiGhT HaWk el Miér Mayo 28, 2008 10:36 am

Ahora la 4ta parte...

Al fin, Charlene levantó la vista y me preguntó:

-¿Y? ¿Qué piensas?

-No se- respondí. Una parte mía seguía siendo escéptica en cuanto a la idea de que los seres humanos pueden cambiar, pero otra parte estaba fascinada ante la posibilidad de que existiera realmente un Manuscrito que hablara en esos términos.

-¿Te mostró una copia o algo por el estilo?- pregunté

-No. Lo único que tengo son mis apuntes.

Otro silencio.

-¿Sabes?- dijo- Pensé que estas ideas te entusiasmarían.

La miré.

-Supongo que necesito alguna prueba de lo que dice ese Manuscrito es cierto.

Volvió a sonreir.

-¿Qué pasa?

-Fue exactamente lo que yo dije, también.

-¿A quién, al sacerdote?

-Si

-¿Qué te contestó?

-Dijo que la experiencia es evidencia

-¿Qué te quiso decir con eso?

- Quiso decir que nuestra experiencia convalida lo que afirma el Manuscrito. Cuando reflexionamos de verdad sobre la manera en que nos sentimos en nuestro interior, sobre cómo evoluciona nuestra vida a esta altura de la historia, vemos que las ideas del Manuscrito son lógicas, que suenan a verdad.- vaciló- ¿a ti te suenan lógicas?

Pensé un momento. ¿Suena lógico? ¿Todos están tan inquietos como yo? Y, en ese caso, ¿nuestra inquietud deriva de una simple percepción (la simple conciencia formada durante 30 años) de que en verdad la vida es algo más de lo que conocemos, más de lo que podemos experimentar?

-No estoy seguro- respondí al fin-. Supongo que necesito tiempo para pensarlo.


Salí al jardín aledaño al restaurante y me quedé parado detrás de un banco de cedro, frente a una fuente. A mi derecha veía las luces titilantes del aeropuerto y oía los motores rugientes de los aviones listos para despegar.

-¡Que hermosas flores!- oí decir a Charlene detrás de mí. Me volví y la vi acerarse por el camino, admirando a cada paso las hileras de petunias y begonias que bordeaban la zona para sentarse. Se detuvo a mi lado y la abracé. Los recuerdos invadieron mi mente. Años atrás, habíamos pasado muchas noches juntos, hablando. La mayoría de nuestras conversaciones giraban en torno de teorías académicas y crecimiento psicológico. Ambos estábamos fascinados con nuestras charlas y nos admirábamos mutuamente. Sin embargo, siempre me sorprendió la platónica que había sido nuestra relación.

-No puedo explicar lo bueno que es volver a verte- me dijo.

-Lo sé- respondí- este reencuentro me trajo a la mente un montón de recuerdos.

- ¿Por qué perdimos el contacto?- preguntó

Sus palabras me trajeron de nuevo a la realidad. Recordé la última vez que había visto a Charlene. Se despedía de mí junto a mi auto. En ese entonces me sentía lleno de ideas nuevas y dejaba mi ciudad natal para trabajar con chicos muy maltratados. Creía saber la forma en que esos chicos podrían trascender las intensas reacciones y el juego obsesivo que les impedía salir adelante en la vida. No obstante, con el tiempo, mi enfoque falló. Tuve que admitir mi ignorancia. La forma en que los seres humanos podrían liberarse de su pasado seguía siendo un enigma para mí.

Al analizar los 6 años anteriores, ahora tenía la certeza de que la experiencia también había sido valiosa. Sin embargo, también sentía la necesidad de avanzar. ¿Pero hacia dónde? ¿Para hacer que? Desde la época en que me había ayudado a cristalizar mis ideas sobre los traumas infantiles, sólo había pensado unas pocas veces en Charlene, y ahora aquí estaba otra vez en mi vida… y nuestra conversación seguía siendo tan apasionante como antes.

-Supongo que el trabajo me absorbió por completo- dije.

- A mi también- respondió. En el diario debía hacer una nota tras otra. No tenía tiempo para ver otra cosa. Me olvidé de todo.

Le sacudí el hombro.

¿Sabes, Charlene? Había olvidado lo bien que podemos hablar; nuestra conversación resulta tan fácil y espontánea.

Confirmó mi percepción con los ojos y la sonrisa.

-Ya se. Charlar contigo me da mucha energía.

Estaba por hacer otro comentario cuando Charlene miró por encima de mi hombro hacia la entrada del restaurante. Se angustió y se puso pálida.


P.D: colocare los post mas rapidamente para poder colocarme al mismo ritmo de antes...


Última edición por NiGhT HaWk el Miér Mayo 28, 2008 6:56 pm, editado 1 vez
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Re: La Profecía Celeste (Las Revelaciones)

Mensaje por NiGhT HaWk el Miér Mayo 28, 2008 6:55 pm

parte 5:

-¿Qué pasa?- Pregunté, me di vuelta para mirar en esa dirección. Varias personas se dirigían al estacionamiento, charlando tranquilamente, pero no parecía haber nada fuera de lo común. Volví a mirar a Charlene. Su expresión seguía siendo de alarma y confusión.

-¿Qué pasa?- repetí.

-Allá, junto a la primera fila de autos, ¿viste al hombre de camisa gris?

Miré otra vez hacia el estacionamiento. Otro grupo salía de la puerta.

-¿Qué hombre?

-Supongo que ya no está- se resignó, al tiempo que se esforzaba por ver.

Me miró a los ojos.

-Cuando las personas de las otras mesas me describieron al hombre que robó mi portafolio, dijeron que era casi calvo, que tenía barba y llevaba puesta una camisa gris. Creo que lo vi allí entre los autos… observándonos.

Se me hizo un nudo de ansiedad en el estómago. Le dije a Charlene que regresaría en un minuto y fui al estacionamiento a echar un vistazo, cuidando de no alejarme demasiado. No vi a nadie que respondiera a la descripción.

Cuando volví al banco, Charlene dio un paso hacia mí y me dijo con suavidad:

-¿Supones que esa persona cree que tengo una copia del Manuscrito y por eso se llevó mi portafolio? ¿Estará tratando de devolvérmelo?

-No lo se. Pero llamaremos de nuevo a la policía y les diremos lo que viste. Creo que también deberían investigar a los pasajeros de tu vuelo.

Entramos y llamamos a la policía; cuando llegaron, los pusimos al tanto de lo ocurrido. Pasaron veinte minutos registrando cada auto, luego de lo cual aclararon que no podían invertir más tiempo en eso. Sí aceptaron revisar a todos los pasajeros del avión que abordaría Charlene.

Una vez que la policía se hubo ido, Charlene y yo quedamos otra vez juntos frente a frente.

-¿De qué hablábamos antes de que yo viera a ese hombre?- preguntó

-De nosotros- respondí- Charlene, ¿por qué se te ocurrió ponerte en contacto conmigo por todo esto?

Me miró perpleja.

-Cuando estaba en Perú y el sacerdote me hablaba del Manuscrito, me acordaba de ti todo el tiempo.

-Ah, ¿de veras?

-En aquel momento no le di ninguna importancia- continuó-, pero mas tarde, después de regresar a casa, cada vez que pensaba en el Manuscrito, me acordaba de ti. Empecé a llamar varias veces y siempre había algo que me distraía. Después me dieron este trabajo y descubrí, apenas me subí al avión, que hacía una escala acá. Cuando aterrizamos, busqué tu número. Tu contestador automático decía que llamaran al lago solo en casos de emergencia, pero decidí que debía intentarlo.

La miré un instante, sin saber que pensar.

-Por supuesto- repuse-, me alegra que lo hayas hecho.

Charlene miró el reloj.

-Se está haciendo tarde. Mejor que vuelva al aeropuerto.

-Te llevaré.

Nos dirigimos a la Terminal principal y caminamos hasta la zona de embarque. Yo iba atento a cualquier cosa desacostumbrada. Cuando llegamos, la gente estaba subiendo al avión y uno de los policías que habíamos visto verificaba a cada pasajero. Al acercarnos, nos dijo que había observado a todas las personas que debían embarcar y ninguna respondía a la descripción del ladrón.

Les dimos las gracias y, cuando se fue, Charlene se volvió y me sonrió.

-Es mejor que me marche ya- dijo, y estiró la mano para tomarme del cuello- Aquí tienes mis números de teléfono. Esta vez mantengámonos en contacto.

-Escucha. Quiero que tengas mucho cuidado. Si ves algo extraño, ¡Llama a la policía!

-No te preocupes por mí- me tranquilizó- estaré bien.

Nos miramos intensamente durante un momento.

-¿Qué piensas hacer con lo del Manuscrito?- pregunté

-No lo sé. Escuchar los informativos de noticias, supongo.

-¿Y si lo censuran?

Me dedicó otra de sus amplias sonrisas.

-Lo sabía- dijo- quedaste enganchado. Te dije que te encantaría. ¿Qué piensas hacer tú?

Me encogí de hombros.

-Probablemente, ver si puedo averiguar algo más.

-Perfecto. Si es así, házmelo saber.

Nos despedimos otra vez y ella se alejó. La vi darse vuelta una vez y saludar, y luego desapareció por el corredor de embarque. Caminé hasta mi camioneta y emprendí el viaje hasta el lago.

Al llegar, salí a la galería cubierta y me senté en una de las mecedoras. Era una noche ruidosa, llena de grillos y de ranas de los árboles. Al otro lado del lago, la luna había bajado hacia el oeste y sobre la superficie del agua llegaba hasta mí el reflejo de una línea ondulada.

La noche había sido interesante, pero yo seguía sintiéndome escéptico en cuanto a la idea de una transformación cultural. Como muchos, había quedado atrapado en el idealismo social de las décadas de los 60 y los 70, e incluso en los intereses espirituales de los 80. Sin embargo, era muy difícil de juzgar lo que estaba pasando realmente. ¿Qué clase de nueva información podía cambiar la totalidad del mundo humano? Sonaba demasiado idealista y muy descabellado. Después de todo, los seres humanos han vivido en el planeta durante mucho tiempo. ¿Por qué habríamos de experimentar esa revelación de la existencia ahora, tan tarde? Observé el agua unos minutas más; luego apagué las luces y me fui al cuarto a leer.
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Re: La Profecía Celeste (Las Revelaciones)

Mensaje por NiGhT HaWk el Miér Mayo 28, 2008 6:57 pm

Parte 6:

A la mañana siguiente, me desperté de golpe, con un sueño todavía fresco en la mente. Durante uno o dos minutos miré el techo de la habitación y recordé con claridad las imágenes. Atravesaba una selva en busca de algo. La selva era grande y excepcionalmente hermosa.

En mi búsqueda me veía envuelto en una serie de situaciones en las que me sentía totalmente perdido y aturdido, incapaz de decidir que hacer. Lo increíble era que, cada una de esas oportunidades, aparecía una persona, de alguna parte, como si estuviera destinada a explicarme donde tenía que ir. No llegué a saber cuál era el objetivo de mi búsqueda, pero el sueño me dejó increíblemente lleno de optimismo y confianza.

Me senté y noté que un rayo de sol entraba por la ventana y cruzaba el cuarto. Resplandecía con partículas de polvo suspendidas. Me levanté y abrí las cortinas. El día era radiante: cielo azul, sol brillante. Una suave brisa acariciaba las copas de los árboles. A esa hora del día, el lago debía estar ondulado y emitir destellos de luz, y el viento sería un contacto frío contra la piel de un nadador.

Salí y me zambullí. Subí a la superficie y nadé hasta el centro del lago, donde me di vuelta para mirar las montañas. El lago estaba ubicado en un valle profundo sobre el cual convergían 3 cadenas montañosas.

Hacía cien años que mi abuelo había caminado por primera vez esas montañas siendo un niño explorador. En ese entonces, él había jurado que algún día viviría en ese valle perfecto con sus árboles viejos y macizos y siete manantiales, y al fin lo había hecho; más adelante armó un lago y una casa e hizo interminables caminatas con su nieto. Nunca entendí demasiado la fascinación de mi abuelo por ese lago, pero siempre traté de conservar la tierra, aún cuando se estableció la civilización y más tarde, la circundó.

Desde el centro del lago veía una roca en particular que sobresalía cerca de la cresta de la cadena norte. El día anterior, siguiendo la tradición de mi abuelo, había subido hasta esa saliente, con la idea de encontrar paz en el paisaje y los olores y en la forma en que el viento hacía remolinos sobre las tres cimas. Y mientras me hallaba allí sentado, contemplando el lago y el denso follaje del valle se extendía mas abajo, empecé a sentirme mejor, como si la energía y la perspectiva disolvieran algún bloqueo de mi mente. Pocas horas más tarde, había estado hablando con Charlene y ella me había contado lo del Manuscrito.

Nadé hasta el borde y me trepé al muelle de madera construido frente a la casa. Sabía que aquello era demasiado para ser creíble. Es decir, ahí estaba yo, escondido en esas montañas, con una sensación de total desencanto de mi vida, cuando, de buenas a primeras, aparece Charlene y me explica la causa de mi desasosiego, al tiempo que menciona un viejo Manuscrito que promete el secreto de la existencia humana.

Sin embargo, también sabía que la llegada de Charlene era exactamente el tipo de coincidencia de las que hablaba ese Manuscrito, esas que resultan demasiado improbables para ser simples casualidades. ¿Podría estar en lo cierto ese antiguo documento? ¿Habremos estado armando, pese a nuestra negativa y nuestro cinismo, una masa crítica de personas concientes de dichas coincidencias? ¿Los seres humanos nos hallaremos actualmente en posición de entender el propósito mismo de la vida?

¿Cuál sería esa nueva comprensión?, me pregunté. ¿Nos lo dirán las restantes revelaciones del Manuscrito, como dijo el sacerdote?

Estaba frente a una decisión. Debido al Manuscrito, sentía que se abría una nueva perspectiva en mi vida, un nuevo punto de interés. La cuestión era que hacer. Podía quedarme allí o encontrar la manera de explorar más. Me vino a la mente la idea del peligro. ¿Quién había robado el portafolio de Charlene? ¿Sería alguien empeñado en eliminar el Manuscrito? ¿Cómo podía averiguarlo?

Durante un rato largo pensé en los riegos posibles, pero al final prevaleció mi ánimo optimista. Decidí no preocuparme. Tendría cuidado y haría las cosas despacio. Entré y llamé a la agencia de viajes que publicaba un gran aviso de las páginas amarillas. El agente con el cual hablé me dijo que podría conseguirme sin problemas un pasaje a Perú. Justamente, por casualidad, se habría producido una cancelación: un pasaje aéreo con reservaciones ya confirmadas en un hotel de Lima. Podía venderme todo el paquete con un descuento… si yo me hallaba en condiciones de partir en tres horas.

-¿Tres horas?


Bueno... aqui termina el primer capítulo... esperen el 2do ehehehe
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Re: La Profecía Celeste (Las Revelaciones)

Mensaje por NiGhT HaWk el Mar Jun 03, 2008 5:32 pm

Ahora el capítulo 2:

CAPITULO 2: Un Ahora más permanente



Después del ajetreo para hacer el equipaje y de una carrera alocada por la autopista, llegué al aeropuerto con el tiempo apenas suficiente para recoger mi pasaje y abordar el vuelo a Perú. Cuando entré en la parte trasera del avión y me senté junto a la ventanilla, me invadió una ola de cansancio.

Pensé en dormir, me estiré y cerré los ojos. En vano. No lograba relajarme. De pronto me sentía nervioso y ambivalente en cuanto al viaje. ¿Era descabellado partir sin ninguna preparación? ¿A dónde iría en Perú? ¿Con quién hablaría?

La confianza que había experimentado en el lago se tornaba rápidamente en escepticismo. La Primera Revelación y la idea de una transformación cultural volvían a parecerme fantasiosas e irreales. Y, ahora que lo pensaba, el concepto de una Segunda Revelación me resultaba igualmente improbable. ¿Cómo podía ser que una nueva perspectiva histórica abriera nuestra percepción a esas coincidencias y las mantuviera consientes en la mente pública?

Me estiré más y respiré hondo. Pensé que tal vez fuera un viaje inútil, apenas un viaje rápido a Perú y enseguida el regreso. Una perdida de dinero, quizá, pero, en definitiva, nada grave.

El avión dio un sacudón hacia delante y se dirigió a la pista. Cerré los ojos y sentí un ligero mareo cuando el enorme aparato alcanzó la velocidad crítica y se elevó a través de una densa nube. Al alcanzar la altura de crucero, por fin, pude relajarme y me dormí. A los 30 o 40 minutos, una turbulencia me despertó y decidí ir al baño.

Mientras cruzaba la zona de descanso, vi a un hombre alto con anteojos redondos parado junto a la ventana, que conversaba con un auxiliar a bordo. Me miró un instante y siguió hablando. Tenía pelo castaño oscuro y aparentaba unos cuarenta y cinco años. Por un momento me pareció reconocerlo, pero después de mirarle atentamente los rasgos llegué a la conclusión de que no lo conocía. Al pasar alcancé oír parte de la conversación.

-Gracias de todos modos- decía el hombre- Simplemente pensé qué, como usted viaja tan a menudo a Perú, tal vez había oído hablar del Manuscrito- se dio vuelta y se dirigió a la parte delantera del avión.

Me quedé helado. ¿Hablaba del mismo Manuscrito? Fui hasta el baño y traté de decidir qué hacer. Una parte mía quería olvidar. Tal vez el hombre hablaba de otra cosa, de algún otro libro.

Volví a mi asiento y cerré los ojos, satisfecho de borrar el incidente, contento de no haberle preguntado a ese individuo a qué se refería. Pero, sentado allí, pensé en la excitación que había sentido en el lago. ¿Y si ese hombre tenía alguna información sobre el Manuscrito? ¿Qué pasaría entonces? Si no averiguaba, nunca lo sabría.

Seguí dándole vueltas al asunto durante un rato hasta que al final me levanté y fui a la parte delantera del avión. Lo encontré a mitad de camino por el pasillo. Justo detrás de él había un asiento vacío. Regresé y le dije al auxiliar que deseaba cambiar de lugar; reuní mis cosas y me instalé en el asiento. Al cabo de unos minutos, le palmee el hombro.

-Disculpe-dije- Lo oí mencionar un Manuscrito. ¿Se refería al que encontraron en Perú?

Me miró, primero sorprendido y después cauteloso.

-Si- respondió tentativamente

Me presenté y le expliqué que una amiga había estado hacía poco en Perú y me había informado acerca de la existencia del manuscrito. Se relajó en forma evidente y se presentó como Wayne Dobson, profesor adjunto de historia en la Universidad de Nueva York.

Mientras hablábamos, noté la mirada de irritación que nos dirigía el sujeto sentado a mi lado. Se había reclinado en su asiento y trataba de dormir.

-¿Usted vio el Manuscrito?- le pregunté al profesor.

-Partes- dijo- ¿Y usted?

-No, pero mi amiga me habló de la Primera Revelación.- el hombre que se hallaba a mi lado cambió de posición

Dobson lo miró.

-Disculpe señor. Se que estamos fastidiándolo. ¿Le molestaría mucho cambiarnos de asiento?

-No- repuso el hombre- Sería preferible.

Salimos todos al pasillo y luego yo me ubiqué en el asiento de la ventanilla y Dobson se sentó a mi lado.

-Dígame qué le contaron sobre la Primera Revelación- dijo dobson.

Hice una pausa para resumir mentalmente lo que había entendido
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Re: La Profecía Celeste (Las Revelaciones)

Mensaje por NiGhT HaWk el Miér Jun 04, 2008 5:40 pm

Ahora la 2da parte:

-Me da la impresión de que la Primera Revelación es una conciencia de las circunstancias misteriosas que cambian nuestra vida, la sensación de que interviene algún otro proceso.

Me sentía ridículo diciendo eso.

Dobson captó mi incomodidad.

-¿Qué le parece esa revelación?- me preguntó

-No se- respondí.

-No encaja por completo con el sentido común de nuestra época moderna, ¿eh? ¿No se sentiría mejor si rechazara la idea y volviera a pensar en cuestiones prácitcas?

Me reí y asentí con la cabeza.

-Bueno, es la tendencia de todos. Si bien cada tanto tenemos la percepción nítida de que hay algo más en al vida, nuestra forma habitual de pensar consiste en considerar que esas ideas no son cognoscibles, y enseguida desdeñamos esa conciencia. Por eso es necesaria la Segunda Revelación. Una vez que veamos el antecedente histórico de nuestra conciencia, parece más válida.

Asentí.

-o sea que, como historiador, ¿usted piensa que la predicción del Manuscrito de una transformación general es exacta?

-Si

-¿Cómo historiador?

-¡Si! Pero hay que mirar la historia como corresponde- respiró hondo- Créame, se lo digo como alguien que ha pasado años estudiando y 29 enseñando historia de una manera equivocada. Yo me concentraba exclusivamente en los logros tecnológicos de la civilización y los grandes hombres que los realizaban.

-¿Qué tiene de malo ese enfoque?

-Nada, en cuanto a tal. Pero lo importante es la visión del mundo de cada período histórico, que pensaba y sentía la gente. Me llevó mucho tiempo entenderlo. La historia brinda, supuestamente, un conocimiento del contexto más en amplio en el cual se ubica nuestra vida. No es simplemente la evolución de la tecnología; es la evolución del pensamiento. Al entender la realidad de la gente que vivió antes que nosotros, constatamos por qué vemos el mundo como lo vemos y cuál es nuestra contribución en un mayor progreso. Podemos definir donde entremos, por así decirlo, en el desarrollo más amplio de la Civilización, y eso nos da una sensación de a donde vamos.

Hizo una pausa y luego agregó:

-El efecto de la Segunda Revelación consiste en proporcionar justamente ese tipo de perspectiva histórica, por lo menos desde el punto de vista del pensamiento occidental. Ubica las predicciones del Manuscrito en un contexto más amplio que las hace parecer no sólo más plausibles, sino inevitables.

Le pregunté a Dobson cuántas revelaciones había visto, y me respondió que solamente las dos primeras. Las había hallado luego de que un rumor sobre el Manuscrito lo impulsara a hacer un breve viaje a Perú tres semanas antes.

-En cuanto llegué a Perú- continuó-, conocí a una pareja que me confirmó la existencia del Manuscrito, aunque ambos parecían tener miedo mortal a hablar sobre él. Decía que el gobierno se había vuelto un poco loco y que estaba lanzando amenazas físicas contra quienes poseyeran copias o difundieran información.

Su cara se ensombreció.

-Me puse nervioso, pero más tarde un mozo del hotel me habló de un sacerdote al que conocía, que se refería a menudo al Manuscrito. El mozo dijo que el sacerdote trataba de combatir los esfuerzos del gobierno por eliminar el documento. No pude resistir la tentación de ir a una vivienda privada donde el sacerdote pasaba la mayor parte de su tiempo.

Debo haber mostrado sorpresa, porque Dobson me preguntó:

-¿Qué pasa?

-Mi amiga- respondí-, la que me habló del Manuscrito, sabía lo que me contó por medio de un sacerdote. No le dio su nombre, pero le habló sobre la Primera Revelación. Tenía previsto volver a encontrarse con él pero nunca se apareció.

-Tal vez haya sido el mismo hombre- dedujo Dobson- Porque yo tampoco volví a encontrarlo. La casa estaba cerrada y parecía desierta.

-¿Usted nunca lo vio?

-No, pero decidí investigar. Atrás había un viejo depósito que se hallaba abierto y, decidí explorar adentro. Detrás de un montón de basura, debajo de un tablón flojo de la pared, encontré traducciones de la Primera y Segunda Revelaciones.

Me miró con aire cómplice

-¿Simplemente las encontró?-pregunté

-Si

-¿Trajo las revelaciones en este viaje?

Meneó la cabeza.

-No. Decidí estudiarlas en profundidad y luego pasárselas a algunos de mis colegas.

-¿Podría hacerme un resumen de la Segunda revelación?-le pedí.

Tras una larga pausa, Dobson sonrió y asentió
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Re: La Profecía Celeste (Las Revelaciones)

Mensaje por NiGhT HaWk el Dom Jun 15, 2008 3:09 pm

Ahora la parte 3... perdonen la demora ^^U

-Supongo que ésa es la razón por la que estamos aquí. La Segunda Revelación- explicó- coloca nuestra conciencia actual en una perspectiva histórica más amplia. Después de todo, cuando termine la década de los 90, concluirá no solo el siglo XX sino también un período de mil años de historia. Completaremos todo el segundo milenio. Hasta que en Occidente comprendamos dónde nos hallamos, y qué va a ocurrir después, debemos entender lo que de veras sucedió durante ese lapso de mil años.

-¿Qué dice el Manuscrito?- pregunté

-Dice que al término del segundo milenio, o sea ahora, estaremos en condiciones de ver ese período entero de la historia como un todo, e identificaremos la preocupación particular que se desarrolló durante la última mitad de este milenio, lo que ha dado en llamarse Era Moderna. Nuestra conciencia actual de las coincidencias representa una suerte de despertar de esa preocupación.

-¿Cuál es esa preocupación?-inquirí.

Me dirigió una media sonrisa maliciosa.

-¿Está dispuesto a revivir el milenio?

-Por supuesto. Cuénteme.

-No basta con que yo le cuenta. Recuerde lo que le dije antes: para comprender la historia, debe captar cómo se desarrolló su visión cotidiana del mundo, cómo fue creada por la realidad de los que vivieron antes que usted. Llevó mil años desarrollar dónde está usted en este momento, debe remontarse hasta el año 1000 y después avanzar a lo largo de todo el milenio de un modo vivencial, como si en realidad viviera a lo largo de todo ese período en una sola vida.

-¿Y cómo hago?

-Yo lo guiaré

Vacilé un instante; miró por la ventanilla las formaciones de tierra que se divisaban a lo lejos. El tiempo ya parecía distinto.

-Trataré- prometí al fin.

-De acuerdo- me respondió-. Imagínese que está vivo en el año mil, en la época que denominamos Edad Media. Lo primero que debe entender es que la realidad de ese tiempo es definida por los poderosos miembros de la iglesia cristiana. Dado su posición, estos hombres ejercen una gran influencia en la mente de la plebe. Y el mundo que estos hombres describen como real es, sobre todo, espiritual. Crean una realidad que ubica su idea del plan de Dios para la humanidad en el centro mismo de la vida. Visualice esto- continuó-. Usted pertenece a la clase de su padre, esencialmente campesino o aristócrata, y sabe que siempre estará confinado a esa clase. Pero independientemente de la clase en que e halle, o el trabajo particular que haga, pronto se dará cuenta de que la posición social es secundaria con respecto de la realidad espiritual de la vida tal como la definen esos hombres de la iglesia. Y entonces usted descubre que la vida es como pasar una prueba espiritual. Los miembros de la iglesia explican que Dios puso a la humanidad en el centro de su universo, rodeada de todo el cosmos, con un único propósito: ganar o perder la salvación. Y en este juicio, usted debe elegir correctamente entre dos fuerzas: la fuerza de Dios y las vagas tentaciones del diablo. Tenga presente, sin embargo, que usted no enfrenta esta prueba solo- continuó-. En realidad, como simple individuo no está calificado para determinar su estatus en este sentido. Eso es territorio de los miembros de la iglesia; ellos están para interpretar las Escrituras e indicarle a cada paso del camino si se encuentra en armonía con Dios o si está siendo engañado por Satanás. Si usted sigue sus instrucciones, tiene la garantía de una recompensa en el más allá. Pero si no logra mantener el rumbo que ellos prescriben, entonces, bueno… le llega la excomunión y cierta condenación.

Dobson me dirigió una mirada intensa.

-El Manuscrito dice que lo importante aquí es comprender que todos los aspectos del mundo medieval están definidos en términos ultramundanos. Todos los fenómenos de la vida, desde la tormenta eléctrica o el terremoto casuales hasta el éxito de las cosechas o la muerte de un ser querido, se definen como la voluntad de Dios o como malicia del diablo. No existe el concepto de fuerzas climáticas o geológicas u horticultura o enfermedad. Todo eso llegará después. Por el momento, usted cree por entero en los hombres de la iglesia; en el mundo que da por sentado opera exclusivamente por medios espirituales.

Dejó de hablar y me miró.

-¿Ya está allí?

-Si, puedo ver esa realidad.

-Bueno, piense ahora que esa realidad comienza a quebrajarse

-¿A qué se refiere?- pregunté

Me dirigió una mirada y respiró hondo.
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Re: La Profecía Celeste (Las Revelaciones)

Mensaje por kardo el Dom Jun 15, 2008 8:49 pm

como siempre un buen trabajo n.n

no importa cuantas veces la lea sigo encontrando cosas que me atraen mucho, no basta con sólo una lectura para darse cuenta de todo lo que pasa hula
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Re: La Profecía Celeste (Las Revelaciones)

Mensaje por NiGhT HaWk el Vie Jun 20, 2008 9:05 am

Ahora la parte 4:

-La visión medieval del mundo, su visión del mundo, empieza a romperse en los siglos XIV y XV. Primero observa ciertas incongruencias por parte de los propios hombres de la iglesia: violan en secreto sus votos de castidad, por ejemplo, o aceptan indulgencias por hacer la vista gorda cuando los funcionarios gubernamentales violan las leyes de las escrituras. Estas incongruencias lo alarman, porque esos hombres de la iglesia pretenden ser la única conexión entre tú y Dios. Recuerde que son los únicos intérpretes de las Escrituras, los árbitros exclusivos de su salvación. De repente usted se halla en medio de una completa rebelión. Un grupo liderado por Martín Lucero clama por una separación total del cristianismo papal. Los miembros de la iglesia son corruptos, afirma este grupo, que exige el fin del dominio de dichos jerarcas sobre la mente de los individuos. Se forman nuevas iglesias fundadas en la idea de que cada persona debe tener derecho a acceder a las Escrituras en forma personal y a interpretarlas como quiera, sin intermediarios. Y así usted asiste, incrédulo, al éxito de la rebelión. Los hombres de la iglesia empiezan a perder. Durante siglos ellos definieron la realidad, y ahora, ante sus propios ojos, pierden credibilidad. Como consecuencia, todo el mundo se ve cuestionado. Lo que se derrumba es el consenso claro en cuanto a la naturaleza del universo y el propósito de la humanidad en la Tierra, basado en la descripción del clero, con lo cual usted y todos los demás seres humanos de la cultura occidental quedan en una situación muy precaria. Después de todo, están acostumbrados a contar con una autoridad en su vida para definir la realidad, y sin esa dirección externa se sienten confundidos y perdidos. Sin la descripción de la realidad que dan los hombres de la iglesia y la justificación de la existencia humana son erróneas, se pregunta usted, entonces, ¿Cuáles son las correctas?

Hizo una pausa.

-¿Se da cuenta del impacto de este colapso en la gente de la época?

-Supongo que fue bastante desestabilizador- comenté

-Por no decir algo peor- acotó-. Hubo una conmoción enorme. La vieja concepción del mundo se vio cuestionada en todas partes. De hecho, alrededor de 1600, los astrónomos habían probado fuera de toda duda que el sol y las estrellas no giraban alrededor de la tierra, como sostenía la iglesia. Indiscutiblemente, la Tierra era sólo un pequeño planeta en la órbita de un sol menor de una galaxia que contenía miles de millones de estrellas semejantes.

Se inclinó hacia mí.

-Esto es importante. La humanidad perdió su lugar en el centro del universo de Dios. ¿Se da cuenta del efecto que tuvo? Ahora bien, cuando usted observa el clima, o cómo crecen las plantas, o cómo muere alguien de repente, lo que siente es un desconcierto cargado de angustia. Antes podía decir que el responsable era Dios, o el diablo. Pero al quebrarse la visión medieval del mundo, esa certeza también desaparece. Todas las cosas que daban por sentadas necesitan ahora una nueva definición, en especial la naturaleza con Dios y la relación de usted con él. Con esa conciencia comienza la Edad Moderna- prosiguió-. Hay un mayor espíritu democrático y una desconfianza masiva respecto de la autoridad real o papal. Ya no se aceptan automáticamente las definiciones del universo basadas en la especulación o la fe bíblica. Pese a la pérdida de certeza, no queríamos correr el riesgo de que un nuevo grupo controlara nuestra realidad como lo habían hecho los hombres de la iglesia. Si hubiera estado allí, usted habría participado en la creación de un nuevo mandato para la ciencia.

-¿Un qué?

Me miró y se rió
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Re: La Profecía Celeste (Las Revelaciones)

Mensaje por NiGhT HaWk el Vie Jun 20, 2008 9:06 am

Y tambien la parte 5 hehe:

-Habría mirado ese vasto universo indefinido y habría pensado, como los pensadores de la época, que hacía falta un método formador de consenso, una forma de explorar sistemáticamente este mundo nuestro. Y a esta nueva forma de descubrir la realidad lo habría llamado “método científico”, que no es más ni menos que poner a prueba una idea sobre la manera en que funciona el universo, llegar posteriormente a alguna conclusión a los demás para ver si están de acuerdo. Luego- continuó-, habría preparado a uno de los exploradores para que salieran a este nuevo universo, cada uno unido del método científico, y les habría impartido su misión histórica: explorar este lugar y descubrir cómo funciona y qué significa que estemos vivos aquí. Usted sabia que había perdido su certeza en cuanto a un universo gobernado por Dios y, por lo mismo, su certeza en cuanto a la naturaleza misma de Dios. Pero pensaba que poseía un método, un proceso formador de consenso, a través del cual podía descubrir la naturaleza de todo lo que le rodeaba, incluido Dios, e incluido el verdadero propósito de la existencia de la humanidad en el planeta. De modo que envió a estos exploradores a buscar la verdadera naturaleza de la situación y luego presentarse con una respuesta.

Hizo una pausa y me miró.

-El Manuscrito- prosiguió-, dice que en ese momento empezamos la etapa de preocupación de a que estamos despertando ahora. Enviamos a esos exploradores para que nos trajeran una explicación completa de nuestra existencia, pero, dada la complejidad del universo, no pudieron regresar en seguida.

-¿Cuál era la preocupación?- pregunté

-Ubíquese otra vez en la época. Cuando el método científico no pudo presentar una nueva imagen de Dios y del propósito de la humanidad en el planeta, la falta de certeza y de sentido afectó profundamente la cultura accidental. Nos hacía falta alguna otra cosa hasta hallar una respuesta a nuestras preguntas. Por último, llegamos a algo que parecía una solución lógica. Nos miramos unos a otros y dijimos: “Bueno, ya que hasta ahora no han vuelto nuestros exploradores con nuestra verdadera situación espiritual, ¿por qué, mientras esperamos, no nos instalamos en este nuevo mundo? Es indudable que estamos aprendiendo lo suficiente como para manipularlo en nuestro beneficio; así que, ¿por qué no trabajar entretanto para elevar nuestro nivel de vida, nuestra sensación de seguridad en el mundo?”.

Me miró y rió entre dientes.

-Y eso fue lo que hicimos. ¡Hace cuatro siglos! Nos quitamos de encima la sensación de estar perdidos, tomamos las cosas en nuestras manos y nos concentramos en conquistar la Tierra u usar sus recursos para mejorar nuestra situación, y recién ahora, cuando nos acercamos al fin del milenio, podemos ver qué pasó. Nuestro objetivo se convirtió poco a poco en una preocupación. Nos perdimos por completo a nosotros mismos al crear una seguridad secular, una seguridad económica, para reemplazar la seguridad espiritual que habíamos perdido. Lentamente dejamos de lado, y en definitiva suprimimos, el interrogante referido de porqué estamos vivos, qué sucede aquí realmente desde el punto de vista espiritual.

Me miró fijo y agregó.

-Trabajar para establecer un estilo de supervivencia más cómodo pasó a ser en sí mismo una razón para vivir, y gradual y metódicamente olvidamos nuestra pregunta original… Olvidamos que todavía no sabemos para que sobrevivimos.
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Re: La Profecía Celeste (Las Revelaciones)

Mensaje por NiGhT HaWk el Jue Jun 26, 2008 9:48 am

Parte 6:

Por la ventanilla, muy lejos, veía una gran ciudad. Por nuestro itinerario de vuelo, sospechaba que era Orlando, Florida. Me impactó el trazado geométrico de las calles y las avenidas, la configuración planeada y ordenada de los seres humanos habían armado. Aparté mi vista y miré a dobson. Tenía los ojos cerrados y parecía dormido. Durante una hora me había hablado más de la Segunda Revelación; después nos habían traído la comida y yo le hablé de Charlene y de mi decisión de viajar a Perú. Luego, solo deseé mirar las formas de las nubes por la ventanilla y analizar todo lo que él me había dicho.

-¿Qué piensa entonces de todo esto?- me preguntó de repente, mirándome con ojos soñolientos-. ¿Captó la Segunda Revelación?

-No estoy seguro.

Movió la cabeza y miró a los demás pasajeros.

-¿Siente que tiene una visión más clara del mundo humano? ¿Ve lo preocupados que hemos estado? Esta perspectiva explica muchísimas cosas. ¿Cuántas personas conocen que viven obsesionadas con su trabajo, que sufren de dolencias cardiacas o enfermedades relacionadas con el estrés, y no pueden bajar el ritmo? No logran parar porque usan la rutina para distraerse, para reducir la vida únicamente a sus consideraciones prácticas. Y lo hacen para evitar recordar qué inseguros se sienten respecto de por qué viven. La Segunda Revelación extiende nuestra conciencia del tiempo histórico- agregó- Nos muestra como observar la cultura no ya desde la perspectiva de la duración de nuestra vida sino de todo un milenio. Nos revela nuestra preocupación y nos eleva por encima de ella. Usted acaba de experimentar esa historia más larga. Ahora vive en un ahora más duradero. Al observar el mundo humano ahora, debería ser capaz de ver con claridad esta obsesividad, la fuerte preocupación por el progreso económico.

-¿Qué tiene de malo eso?- protesté-. Es lo que hizo grande a la civilización occidental.

Lanzó una fuerte carcajada.

-Por supuesto, tiene razón. Nadie dice que está mal. De hecho, el Manuscrito afirma que la preocupación era un hecho necesario, una etapa en la evolución humana. Sin embargo, ya hemos pasado el tiempo suficiente estableciéndonos en el mundo. Es hora de despertar de la preocupación y reconsiderar nuestra pregunta original. ¿Qué hay detrás de la vida en el planeta? ¿Por qué estamos aquí?

Lo miré un momento y pregunté:

-¿Cree que las otras revelaciones explican este propósito?

Dobson enderezó la cabeza

-Creo que vale la pena echarles un vistazo. Espero que nadie destruya el resto del Manuscrito antes de poder averiguarlo.

-¿Cómo puede ocurrírsele al gobierno peruano podría destruir un documento tan importante y salir impune?- pregunte…
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Re: La Profecía Celeste (Las Revelaciones)

Mensaje por NiGhT HaWk el Jue Jun 26, 2008 9:49 am

parte 7 (tuve tiempo extra hehe):

-Lo harían de forma encubierta- respondió-.La postura oficial es que el Manuscrito directamente no existe.

-Supongo que la comunidad científica se lanzaría en armas.

Me miró con una expresión de resolución.

-Así es. Por eso regreso a Perú. Represento a diez científicos prominentes, todos los cuales exigen que se haga público el Manuscrito original. Envié una carta a los responsables pertinentes dentro del gobierno peruano, en la que les adelanté que venía y que esperaba cooperación.

-Ya veo. Me pregunto cómo van a responder.

-Probablemente con negativas. Por lo menos será aun un comienzo oficial.

Se dio vuelta, ensimismado en sus pensamientos y volví a mirar por la ventanilla. Mientras lo hacía, empecé a darme cuenta de que el avión en que viajábamos contenía en su tecnología cuatro siglos de progreso. Habíamos aprendido mucho en cuanto a manipular los recursos que encontramos en la Tierra. ¿Cuántas personas –pensé-, cuántas generaciones hicieron falta para crear los productos y la comprensión que permitieron la existencia de este avión? ¿Y cuántas pasaron toda la vida concentradas en este pequeño aspecto, un pasito, sin apartar siquiera la mente de esa preocupación?

De pronto, en ese instante, el espectro de la historia el cual habíamos estado hablando Dobson y yo pareció integrarse por completo en mi conciencia. Veía claramente el milenio, como si fuera parte de mi propia historia de vida. Hace mil años habíamos vivido en un mundo en el que Dios y la espiritualidad humana estaban claramente definidos. Y luego lo perdimos, o mejor dicho, decidimos que había algo más. Como consecuencia de esto, enviamos exploradores para que descubrieran la auténtica verdad y nos la transmitieran, y al ver que tardaban demasiado empezamos a preocuparnos por un nuevo propósito secular, el de establecernos en el mundo, ponernos más cómodos.

Y nos establecimos. Descubrimos que los minerales metálicos podían mezclarse y moldearse en todo tipo de aparatos. Inventamos fuentes de energía, primero el vapor y después el gas, la electricidad y la fisión. Sistematizamos la agricultura y la producción en masa y ahora dirigíamos inmensas tiendas de bienes materiales y vastas redes de distribución.

Todo fue propulsado por la llamada del progreso, el deseo del individuo de proveer a su seguridad, a su propósito, mientras esperaba la verdad. Decimos crear una vida más cómoda y placentera para nosotros y nuestros hijos, y en apenas cuatrocientos años nuestra preocupación creó un mundo humano donde ahora pueden producirse todas las comodidades de la vida. El problema fue que nuestro impulso obsesivamente concentrado en conquistar la naturaleza y vivir más cómodos contaminó los sistemas naturales del planeta y los dejó al borde del colapso. No podíamos seguir así.

Dobson tenía razón. La Segunda Revelación realmente hacía parecer inevitable nuestra nueva conciencia. Estábamos llegando a un clímax en nuestro propósito cultural. Estábamos cumpliendo lo que habíamos decidido hacer de manera colectiva, y mientras esto ocurría nuestra preocupación se desvanecía y despertábamos a otra cosa. Casi podía ver cómo disminuía el ímpetu de la Edad Moderna a medida que nos acercábamos al fin del milenio. Había terminado una obsesión de cuatrocientos años. Habíamos creado los medio de seguridad material, y ahora parecíamos estar listos para averiguar porqué lo habíamos hecho.

En las caras de los pasajeros que me rodeaban veía indicios de la preocupación, pero también creí detectar breves chispazos de conciencia. ¿Cuántos habían detectado ya las coincidencias?, me pregunté.
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Re: La Profecía Celeste (Las Revelaciones)

Mensaje por NiGhT HaWk el Sáb Jun 28, 2008 10:02 am

Ahora la parte 8... ya casi se acaba este capítulo... hehehe

El avión se inclinó hacia delante y empezó su descenso en tanto que una auxiliar anunciaba que pronto aterrizaríamos en Lima.

Le di a Dobson el nombre de mi hotel y le pregunté dónde se alojaría. Me lo dijo y agregó que quedaba a apenas unos 3 Km. del mío.

-¿qué planes tiene?- le pregunté

-Estuve pensando al respecto- respondió-. Lo primero, supongo, será ir a la embajada para explicar por qué estoy aquí, sólo a título informativo.

-Buena idea.

-Después iré a hablar con el mayor número posible de científicos peruanos. Los científicos de la Universidad de Lima ya me dijeron que no tenía ningún conocimiento del Manuscrito, pero hay otros estudiosos que están trabajando en diversas ruinas que tal vez estén dispuestos a hablar. ¿Y usted? ¿Qué planes tiene?

-Ninguno - respondí- ¿Tendría inconveniente si lo acompañara?

-En lo absoluto. Justamente se lo iba a proponer.

Una vez que aterrizamos, recogimos nuestro equipaje y acordamos reunirnos más tarde en el hotel de Dobson. Salí y llamé un taxi cuando ya anochecía. El aire estaba seco y el viento era muy intenso.

Cuando mi taxi arrancó, noté que, detrás de nosotros, otro taxi se ponía en marcha y se internaba con nosotros en el tránsito. Nos siguió durante bastante tiempo y pude distinguir una figura alargada en la parte trasera. Una ola de nerviosismo invadió mi estómago. Le pedí al taxista (que por cierto, hablaba inglés) que no fuera directamente al hotel, sino que diera algunas vueltas. Pretexté que quería ver la ciudad. Asintió sin hacer preguntas o comentario alguno. El taxi nos siguió. ¿Qué significaba?

Cuando llegamos a mi hotel, le dije al conductor que permaneciera en el auto, abrí mi puerta y simulé pagar el viaje. El taxi de atrás se adelantó hasta la esquina y el hombre bajó y caminó lentamente hacia la entrada del hotel.

Volví a subir al vehículo, cerré la puerta y ordené al taxista que arrancara. Al hacerlo, el hombre salió de nuevo a la calle y nos miró hasta perdernos de vista. Yo veía la cara de mi conductor en el espejo retrovisor. Me miraba atentamente, con expresión tensa.

-Lamento lo ocurrido- dije-. Decidí cambiar de alojamiento.

Me esforcé en sonreír y luego le di el nombre del hotel de Dobson, pese a que una parte mía quería ir al aeropuerto y largarme de ahí lo más rápido posible.

Media cuadra antes de llegar a nuestro destino, le pedí al taxista que parara.

-Espere aquí- le ordené-. Ya vuelvo.

Las calles se hallaban repletas de gente, en su mayoría peruanos nativos. El hecho de ver turistas me hizo sentir más seguro. Cuando estaba a menos de cincuenta metros del hotel, me detuve. Algo pasaba. De pronto, mientras trataba de ver, sonaron disparos y empezaron a oírse gritos. Los que se encontraban frente a mi se arrojaron al piso permitiéndome ver que ocurría en la vereda. Dobson corría hacia mí, con los ojos desorbitados, presa del pánico. Unas figuras lo perseguían. Un disparo al aire y ordenó a Dobson que se detuviera.

Al acercarse en su carrera, Dobson me divisó y me reconoció.

-¡Corra!- me gritó-. ¡Por favor corra!

Me volví y corrí por un callejón, aterrado. Más adelante había una cerca de 1.80 metros que me bloqueaba el camino. Cuando llegué, trepé hasta donde pude y logré aferrarme al borde de las tablas con las manos y pasar la pierna derecha al otro lado. Mientras levantaba la izquierda y antes de caer al otro lado miré hacia el callejón. Dobson corría desesperadamente. Se oyeron más disparos. Se tambaleó y cayó.

Seguí corriendo a ciegas, saltando montones de basura y pilas de cajas de cartón. Por un momento creí oír pasos a mis espaldas, pero no me animaba mirar hacia atrás. Adelante, el callejón terminaba en una calle que también estaba repleta de gente, aparentemente tranquila. Al llegar a la calle, me atreví a mirar hacia atrás; el corazón me latía violentamente. No había nadie. Caminé a toda prisa por la vereda hacia la derecha tratando de perderme en la multitud. ¿Por qué corría Dobson?, me preguntaba- ¿Lo habían matado?

-Espere un momento- dijo alguien en un murmullo fuerte por sobre mi hombro izquerdo…
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Re: La Profecía Celeste (Las Revelaciones)

Mensaje por NiGhT HaWk el Sáb Jul 05, 2008 5:41 pm

Ahora la parte 9... casi listo...

Eché a correr pero me alcanzó y me tomó el brazo- Por favor, espere un momento- volvió a decir- Vi lo que pasó. Mi intención es ayudarlo.

-¿Quién es usted?- le pregunté, temblando de pánico

-Soy Wilson James- respondió-. Luego le explicaré. Ahora tenemos que salir de estas calles.

Algo en su voz y su actitud calmó mi pánico, de modo que decidí seguirlo. Remontamos la calle y entramos en un negocio de artículos de cuero. Le hizo una seña a un hombre que estaba detrás del mostrador y me condujo a un cuarto separado, al fondo, con olor a humedad. Cerró la puerta y corrió las cortinas.

Wilson era un hombre de unos sesenta años, aunque se lo veía mucho más joven: un destello especial en los ojos, o algo semejante. Tenía piel oscura y el pelo negro. Parecía de ascendencia peruana. Llevaba una ramera azul chillón y blue jeans.

-Aquí estará a salvo por un rato- dijo-. ¿Por qué lo persiguen?

No respondí.

-Está aquí por el manuscrito, ¿no?- preguntó

-¿Cómo lo supo?- respondí con una cara de asombro

-Supongo que el hombre que estaba con usted vino aquí por esa razón, ¿no?

-Si. Se llamaba Dobson. ¿Cómo supo que éramos dos?

-Tengo un cuarto sobre el callejón; estaba mirando por la ventana cuando los perseguían.

-¿Mataron a Dobson?- pregunté, aterrado de lo que podía oír como respuesta.

-No lo se- repuso- . No sabría decirlo. Pero cuando vi que usted se había escapado, bajé corriendo la escalera trasera para sacarle ventaja. Pensé que tal vez podría ayudarlo.

-¿Por qué?

Por un momento me miró como si no supiera que contestarme. Luego su expresión se volvió más cálida.

-No lo entendería, pero me hallaba de pie junto a la ventana y me vinieron a la mente recuerdos de un viejo amigo. Está muerto. Murió porque creía que la gente tenía que conocer la existencia del Manuscrito. Cuando vi lo que ocurría en el callejón, sentí que debía ayudarlo.

Tenía razón. No entendí. Sin embargo, experimenté la sensación de que era absolutamente sincero conmigo. Estaba por hacerle otra pregunta, cuando volvió a hablar.

-Después conversaremos de esto- dijo-. Ahora lo mejor es ir a un lugar más seguro.

-Espere un momento, Wilson. Lo único que quiero es volver a mi casa. ¿Cómo puedo hacerlo?

-Llámame Wil- respondió-. Creo que no deberías intentarlo por ahora. Si todavía te buscan registraran todos los medios de transporte para encontrarte.

Abrió la puerta del cuarto y miró dentro del negocio; después salió y se fijó que pasaba en la calle. Cuando regresó, me hizo señas para que lo siguiera. Caminamos por la calle en dirección a u n jeep azul que Wil señaló. Al subirnos, noté que en el asiento trasero había alimentos enlatados, carpas y mochilas, como para un largo viaje.

Anduvimos en silencio. Me recliné en el asiento del acompañante y traté de pensar. Tenía un nudo en el estómago. Nunca me había imaginado algo así. ¿Y si me arrestaban y me encerraban en la cárcel, o directamente me mataban? Debía evaluar la situación. No tenía ropa, pero sí dinero y una tarjeta de crédito y, por alguna razón, confiaba en Wil.

-¿Qué hicieron tú y Dobson para que los persiguieran?- me preguntó de repente Wil.

- Que yo sepa, nada- respondí-. Conocí a Dobson en el avión. Es historiador y venía a investigar el Manuscrito en forma oficial. Representa a un grupo de científicos.

Wil se mostró sorprendido.

-¿El gobierno sabía que venía?

-Si, había escrito a algunos funcionarios gubernamentales diciéndoles que esperaban cooperación. No puedo creer que hayan tratado de arrestarlo; ni siquiera traía las copias consigo.

-¿Tienes copias del Manuscrito?

-Solo las dos primeras revelaciones

-No tenía idea de que aun existieran copias. ¿Dónde las consiguió?

-En un viaje anterior le dijeron que había un sacerdote que conocía el manuscrito. No pudo encontrarlo pero las halló escondidas en su casa.

Wil se entristeció

-José…
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Re: La Profecía Celeste (Las Revelaciones)

Mensaje por NiGhT HaWk el Sáb Jul 05, 2008 5:42 pm

Y la parte final...

-¿Quién?- pregunté

-Era el amigo del que te hablé, el que mataron. Estaba empeñado en que el Manuscrito fuera conocido por la mayor cantidad posible de gente.

-¿Qué le pasó?

-Lo asesinaron. No sabemos quién. Hallaron el cuerpo en el monte a kilómetros de su casa. Yo sostengo que fueron sus enemigos.

-¿El gobierno?

-Cierta gente del gobierno o la iglesia.

-¿Su iglesia podría llegar tan lejos?

-Quizá. La iglesia está secretamente en contra del Manuscrito. Hay unos pocos sacerdotes que entienden el documento y lo defienden bajo cuerda, pero deben ser cuidadosos. José habló abiertamente del tema a todo el que quisiera oírlo. Le advertí durante meses, antes de su muerte, que fuera más sutil, que dejara de dar copias al primero que aparecía. Me dijo que hacía lo que debía hacer.

-¿Cuándo fue descubierto el manuscrito?- pregunté.

-Fue traducido por primera vez hace 3 años. Pero nadie sabe cuándo lo descubrieron. Creemos que el original circuló entre los indios durante años, hasta que fue hallado por José. Solo él pudo hacerlo traducir. Desde luego, una vez que la iglesia averiguó que decía el Manuscrito, trataron de eliminarlo del todo. Ahora, lo único que tenemos son copias. Creemos que destruyeron el original.

Wil había conducido hacia el este de la ciudad y ahora íbamos por una ruta angosta de doble carril en una zona muy irrigada. Pasamos varias viviendas pequeñas de chapa y luego una amplia propiedad con un cerco costoso.

-¿Te habló Dobson de las dos primeras revelaciones?- me preguntó Wil.

-Me habló de la Segunda Revelación- respondí-. Una amiga me mencionó la primera. Habló con un sacerdote en otro momento, con José, supongo.

-¿Entiendes esas dos revelaciones?

-Creo que sí.

-¿Entiendes que los encuentros casuales a menudo tienen un significado más profundo?

-Pareciera que todo este viaje ha sido una sucesión de coincidencias- repuse.

-Eso empieza a ocurrir una vez que comenzamos a estar atentos y conectados con la energía.

-¿Conectados?

Wil sonrió

-Es algo que se menciona más adelante en el Manuscrito.

-Me gustaría saber más al respecto.

-Ya hablaremos de eso más tarde- dijo, y me indicó con un gesto que iba a doblar por un camino de tierra. Unos treinta metros más adelante había una modesta granja de madera. Wil avanzó hasta un árbol grande que había a la derecha de la casa y estacionó.

-Mi amigo trabaja para el propietario de esta gran hacienda y dueño de una gran parte de la tierra de esta zona- explicó-, y le da esta casa. El hombre es muy poderoso y respalda en secreto el manuscrito. Aquí estarás a salvo.

En la galería brillaba una luz; un hombre petizo y achaparrado, que parecía un peruano nativo, salió precipitadamente. Se acercó al jeep, palmeó a Wil en la espalda a través de la ventanilla abierta y me miró complacido.

-Necesita ayuda – le dijo Wil-. Quiere regresar a su hogar pero debe tener mucho cuidado. Creo que lo dejaré en tus manos.

El hombre miraba a Wil con atención.

-Vas a buscar otra vez la Novena Revelación, ¿no es cierto?- preguntó

-Si- respondió Wil, y se bajó del jeep.

Abrió mi puerta y di la vuelta alrededor del vehículo. Wil y su amigo caminaban hacia la casa manteniendo una conversación que no alcanzaba a oir.

De pronto, el hombre dijo:

-Empezaré los preparativos- y se fue. Wil volvió a donde yo me hallaba.

-¿Qué quiso decir cuando te preguntó sobre la Novena Revelación?- pregunté.

-Una parte del Manuscrito nunca fue encontrada. Con el texto original había ocho revelaciones, pero en él se mencionaba una más, la Novena. Muchas personas la han buscado.

-¿Sabes dónde está?

-No, en realidad no.

-¿Y entonces cómo vas a encontrarla?

Wil sonrió

-De la misma manera en que José encontró las ocho originales. De la misma manera en que tú encontraste las dos primeras y después te topaste conmigo. Si uno puede conectarse y generar suficiente energía, empiezan a ocurrir hechos coincidentes con regularidad.

-Dime cómo hacerlo- dije-. ¿Qué revelación es?

Wil me miró como si evaluara mi nivel de comprensión.

-El conectarse no es solamente una revelación, son todas. ¿Recuerdas que, en la Segunda Revelación, se describe que se enviarían exploradores al mundo para que, utilizando el método científico, descubrieran el significado de la vida humana en este planeta, pero que no regresarían enseguida?

-Si.

-Bueno, las revelaciones restantes representan las respuestas que llagan al fin. Sin embargo, no provienen solamente de la ciencia institucional. Las respuestas a las que me refiero vienen de muchas áreas distintas de la investigación. Los hallazgos de la física, la psicología, el misticismo y la religión llegan juntos a una nueva síntesis basada en una percepción de las coincidencias. Estamos aprendiendo los detalles de lo que significan las coincidencias, cómo funcionan y , al hacerlo, construimos una visión de la vida totalmente nueva, una revelación tras otra.

-Entonces quiero saber en qué consiste cada revelación- dije-. ¿Puedes explicármelas antes de irte?

-He visto que de esa manera no da resultado. Debes descubrir cada uno de una manera distinta.

-¿Cómo?

-Sencillamente sucede. El que yo te lo dijera no serviría para nada. Podrías disponer de información sobre cada una, pero no tendrías las revelaciones. Debes descubrirlas a lo largo de tu propia vida.

Nos miramos en silencio. Wil sonrió. Hablar con él me hacía sentir increíblemente vivo.

-¿Por qué vas a buscar la Novena Revelación ahora?- le pregunté.

-Es el momento indicado. He sido guía aquí, conozco el terreno y entiendo las ocho revelaciones. Cuando estaba asomado por mi ventana en el callejón, pensando en José, ya había decidido ir al norte una vez más. La Novena Revelación está ahí. Lo sé. Y el tiempo pasa. Además, me he visto encontrándola y logrando comprender lo que dice. Sé que es la más importante de las revelaciones. Pone a todas las demás en perspectiva y nos da el verdadero propósito de la vida.

De repente hizo una pausa y se puso serio.

-Habría salido treinta minutas antes, pero tenía esa sensación tenaz de que me había olvidado de algo- hizo otra pausa-. ¡Y justo apareciste tú!

Nos miramos un momento.

-¿Crees que debería ir contigo?- pregunté

-¿Qué te parece a ti?

-No se- dije, inseguro de mi mismo. Me sentía confundido. La historia de mi viaje peruano desfilaba en mi mente: Charlene, Dobson, ahora Wil. Había venido a Perú empujado por una ligera curiosidad y ahora me había convertido en un fugitivo involuntario que ni siquiera sabía quiénes eran sus perseguidores. Y lo más extraño de todo era que, en ese momento, en vez de estar aterrado y presa del pánico, me sentía en un estado de excitación. Debía echar mano de todos mis instintos y mi ingenio para encontrar el modo de volver a casa, pero lo que en realidad quería era ir con Wil, a donde sin duda habría más peligro.

Mientras consideraba mis opciones, me di cuenta de que no tenía alternativa. La Segunda Revelación había puesto fin a cualquier posibilidad de regresar a mis viejas preocupaciones. Si quería mantener la conciencia, debía seguir adelante.

-Tengo pensado pasar la noche aquí- dijo Wil-. De modo que tienes hasta mañana en la mañana para decidir.

-No será necesario. Ya lo decidí- le dije-. Quiero ir
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Re: La Profecía Celeste (Las Revelaciones)

Mensaje por NiGhT HaWk el Mar Jul 08, 2008 11:47 am

Bien... ahora el 3er capítulo:

CAPÍTULO 3: Una Cuestión de Energía



Nos levantamos a la madrugada y viajamos toda la mañana, siempre hacia el este, en silencio. Más temprano, Wil había dicho que cruzaríamos los andes para llegar a lo que llamó la Selva Alta, una zona de sierras y mesetas cubiertas de monte, pero no agregó nada más.

Yo le había hecho varias preguntas sobre su historia y sobre nuestro destino, pero, con cortesía, me hizo callar, indicándome que quería concentrarse en el camino. Al final callé por completo y me dediqué a contemplar el paisaje. Las vistas desde los picos de las montañas eran impresionantes.

Alrededor del mediodía, cuando habíamos llegado a la última de las altas cumbres, paramos en una colina para almorzar unos sándwiches en el jeep y mirar el amplio valle estéril. Al otro lado había montañas más bajas, cubiertas de vegetación. Mientras comíamos, Wil dijo que pasaríamos la noche en la Posada Vicente, una vieja propiedad del siglo XIX que había pertenecido anteriormente a la Iglesia Católica. Me explicó que, en la actualidad, Vicente era propiedad de un amigo suyo y funcionaba como un lugar destinado a reuniones de negocios y congresos científicos.

Con esa breve explicación, partimos y viajamos en silencio. Una hora más tarde llegamos a Vicente, ingresamos en la propiedad a través de un inmenso portón de hierro y piedra, y avanzamos hacia el nordeste por un estrecho camino de ripio. Una vez más, hice algunas preguntas sobre Vicente y sobre la razón de nuestra presencia allí, pero, tal y como lo había hecho antes, Wil no prestó atención a mis indagaciones, sólo que esta vez me indicó sin rodeos que me concentrara en el paisaje.

De inmediato, la belleza de Vicente me conmovió. Nos rodeaban pasturas y huertos llenos de color, y el césped parecía excepcionalmente verde y sano. Se volvía más tupido incluso bajo grandes robles que se alzaban más o menos cada tres metros en los campos. En esos inmensos árboles había algo que resultaba por demás atractivo, pero no lograba distinguir exactamente qué.

Al cabo de más o menos un kilómetro y medio, el camino doblaba hacia el este y subía por una ligera pendiente. En la cima de la loma estaba la posada, un gran edificio construido en madera de distintos colores y piedra gris. La estructura parecía albergar por lo menos 50 habitaciones, y una enorme galería cubierta ocupaba toda la pared sur. El patio que rodeaba la posada exhibía más robles gigantes y tenía canteros de plantas exóticas y senderos bordeados de flores y helechos deslumbrantes. En la galería y entre los árboles había grupos de personas hablando.

Cuando bajamos del vehículo, Wil se demoró un momento para admirar la vista. Detrás de la posada, hacia el este, la tierra bajaba gradualmente y después se achataba en valles y bosques. A lo lejos se divisaba otra cadena de colinas de tono púrpura azulado.

-Iré a ver si tienen habitaciones para nosotros- dijo Wil-. ¿Por qué no te quedas aquí mirando un poco? Te encantará el lugar.

-¡No me digas!- exclamé.

-Asegúrate de ver los jardines de investigación. Te veré a la hora de la comida.

Era obvio que Wil me dejaba solo por alguna razón, pero no me importaba por qué. Me sentía de lo mejor y para nada aprensivo. Wil ya me había dicho que, como Vicente traía al país considerables divisas, el gobierno siempre había mantenido una política de no intervención en cuanto al lugar, pese a que muchas veces se desarrollaban debates sobre el Manuscrito.

Me atrajeron unos árboles grandes y un camino serpenteante que iba hacia el sur, de modo que fui hacia allí. Al llegar a los árboles, vi que el camino cruzaba una pequeña puerta de hierro y luego había una escalera de piedras que llevaba a un prado lleno de flores silvestres. A lo lejos se veía una especie de huerto y un arroyito y más monte. En el portón me detuve y respiré hondo varias veces, maravillado ante la belleza que se desplegaba más abajo.

-Es realmente fantástico, ¿no?- preguntó una voz desde atrás

Me volví. Era una mujer de unos cuarenta años que cargaba una especie de mochila.

-Si, de veras- confirme-. Nunca había visto algo semejante.

Durante un rato los dos nos quedamos mirando las praderas y las plantas tropicales que caían en cascada por las terrazas de canteros a ambos lados.

-¿Por casualidad sabes dónde están los jardines de investigación?

-Claro- respondió-. Justamente voy para allá. Te mostraré

Después de presentarnos, bajamos los escalones y tomamos por un camino visiblemente transitado, hacia el sur. Su nombre era Sarah Lorner; tenía el pelo de color ceniza y ojos azules, y podía decirse que su aspecto era de chiquilla excepto por su actitud seria. Caminamos varios minutos en silencio.

-¿Es la primera vez que vienes aquí?- preguntó.

-Si- respondí-. No se mucho sobre éste lugar.

-Bueno, llevo año yendo y viniendo, de modo que puedo ponerte un poco al tanto. Hace más o menos unos veinte años, este sitio se hizo muy popular como una especie de centro científico internacional. Distintas organizaciones científicas realizaban sus reuniones aquí, sobre todo de biólogos y físicos. Y hace alguno años…

Vaciló un instante y me miró.

-¿Oíste hablar del Manuscrito que se descubrió aquí en Perú?

-Si- dije-. Oí hablar de las dos primeras revelaciones

Quería contarle que estaba fascinado con el documento, pero me contuve pues no sabía si debía confiar del todo en ella.

-Eso pensé- comentó-. Parecía que estabas recogiendo la energía de este sitio.

Íbamos cruzando un puente de madera que atravesaba el arroyo.

-¿Qué energía?- inquirí

Se detuvo y se apoyó en la baranda del puente.

-¿Sabes algo de la Tercera Revelación?

-Nada…
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Re: La Profecía Celeste (Las Revelaciones)

Mensaje por NiGhT HaWk el Vie Jul 25, 2008 10:10 am

Bien... parte 2:

Describe una nueva compresión del universo físico. Dice que nosotros, los seres humanos, aprendemos a percibir lo que antes era un tipo de energía invisible. La posada se ha convertido en un lugar de reunión para los científicos interesados en estudiar y hablar de éste fenómeno.

-¿O sea que los científicos consideran esa energía es real?- pregunté

En ese instante se daba vuelta para cruzar el puente

-Solo unos pocos- respondió-, y sufrimos ciertas presiones por ello.

-¿Eres científica entonces?

-Enseño física en una pequeña universidad.

-¿Y por qué algunos científicos están es desacuerdo con ustedes?

Permaneció un instante en silencio, pensativa

-Tienes que entender la historia de la ciencia- dijo, y me miró como preguntándome si quería ahondar en el tema. Hice un gesto afirmativo con la cabeza para que continuara.

-Piensa por un momento en la Segunda Revelación. Una vez que cayó la visión medieval del mundo, pronto los occidentales tomamos conciencia de que vivíamos en un universo totalmente desconocido. En el intento por entender la naturaleza de este universo, nos dimos cuenta de que debíamos separar de alguna manera los hechos y la superstición. En este sentido, los científicos adoptamos una actitud particular conocida como escepticismo científico, el cual, en efecto, exige pruebas sólidas para cada nueva afirmación referida a la forma en que funciona el mundo. Antes de creer en algo, queríamos pruebas que pudieran verse y tocarse. Toda idea que no podía ser probada de alguna forma física era rechazada en forma sistemática. Sin lugar a duda- continuó-, esa actitud nos sirvió para los fenómenos más obvios de la naturaleza, para los objetos como rocas, cuerpos y árboles, objetos que todos podemos percibir independientemente de los escépticos que podamos ser. Enseguida le dimos un nombre a cada parte del universo físico e intentamos descubrir por qué el universo funcionaba como lo hacía. Al final, llegamos a la conclusión de que todo lo que ocurre en la naturaleza responde a alguna ley natural, que cada hecho tiene una causa física directa y comprensible.

Me miró con complicidad

-¿Sabes? En muchos sentidos, los científicos no se han diferenciado demasiado de otros individuos de nuestra época. Decidimos, junto con todos los demás, dominar este lugar en que nos encontrábamos. La idea era crear una comprensión del universo que diera la sensación de que el mundo era seguro y manejable, y la actitud escéptica nos mantuvo concentrados en problemas concretos que daban una apariencia más tranquila a nuestra existencia.

Habíamos avanzado por el sendero sinuoso desde el puente y, tras pasar una pequeña pradera, llegamos a un lugar más densamente cubierto de árboles.

-Con esa actitud- prosiguió-, la ciencia apartó sistemáticamente del mundo lo incierto y lo esotérico. Siguiendo el pensamiento de Isaac Newton, llegamos a la conclusión de que el universo siempre opera de una manera predecible, como una enorme maquinaria, porque durante mucho tiempo eso fuñe lo único que pudo probarse. Se decía que los hechos que ocurrían en forma simultánea con otros hechos, aunque sin una relación casual con ellos, eran meramente casuales. Entonces tuvieron lugar dos investigaciones que volvieron a abrirnos los ojos al misterio del universo. Mucho se ha escrito en las últimas décadas sobre la revolución en la física, pero los cambios en realidad derivan de dos conclusiones fundamentales, las de la mecánica cuántica y las de Albert Einstein. El trabajo de toda la vida de Einstein habría de mostrar que lo que percibimos como materia dura en su mayor parte espacio vacío con una estructura de energía que lo atraviesa. Esto nos incluye a nosotros. Y lo que mostró la física cuántica es que, cuando miramos esas estructuras de energía de niveles cada vez más pequeños, pueden verse resultados asombrosos. Los experimentos han revelado que cuando rompemos pequeños aspectos de esa energía, lo que llamamos partículas elementales, y tratamos de observar cómo funcionan, el acto mismo de observación alterará los resultados… como si esas partículas elementales se vieran afectadas por lo que el experimentador espera. Esto ocurre aún si las partículas aparecen en lugares a los que es absolutamente imposible que lleguen, dadas las leyes del universo tal como las conocemos: dos lugares al mismo tiempo, adelante y atrás en el tiempo, ese tipo de cosas.

Se detuvo y volvió a ponerse frente a mí.

-En otras palabras, la materia básica del universo, en su núcleo, va pareciéndose a una especie de energía pura, maleable a la intención y la expectativa humana hasta un punto que pone en duda nuestro viejo modelo mecanicista del universo… como si nuestra expectativa misma hiciera fluir nuestra energía. Lo cual, por supuesto, es exactamente lo que nos llevará a creen en la Tercera Revelación.

Sacudió la cabeza.

-Por desgracia, la mayoría de los científicos no toman en serio esta idea. Prefieren seguir siendo escépticos y esperar a ver si podemos probarlo.

-¡Eh, Sarah, estamos aquí!- gritó, desde lejos una voz apagada. A la derecha, a unos 50 metros entre los árboles, se veía alguien haciendo señas.

Sarah me miró.

-Tengo que hablar unos minutos con esos muchachos. Llevo conmigo una traducción de la Tercera Revelación, si quieres buscar un lugar y leer algo mientras no estoy.

-Si, por supuesto- acepté.

Sacó una carpeta del bolso, me la dio y se alejó.

Tomé la carpeta y miré en las cercanías buscando un lugar para sentarme. El suelo estaba cubierto de pequeños arbustos y se hallaba ligeramente húmedo, pero hacia el este el terreno se elevaba hasta algo que parecía otro montículo. Decidí caminar en esa dirección en busca de un lugar seco.

Ya en la cima se la elevación, me quedé estupefacto. Era otro lugar de increíble belleza. Los robles nudosos se alzaban unos 50 metros de distancia unos de otros y sus anchas copas se unían en lo alto, creando una clase de bóveda. Escogí un lugar seco y me senté. Percibía el olor húmedo de las hojas y la fragancia de los pimpollos.
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Re: La Profecía Celeste (Las Revelaciones)

Mensaje por NiGhT HaWk el Dom Jul 27, 2008 8:11 pm

Parte 3:

Abrí la carpeta y busqué el comienzo de la traducción. Una breve introducción explicaba que la Tercera Revelación aporta una comprensión transformada del universo físico. Sus palabras eran un eco del resumen de Sarah. Predecía que en algún momento, hacia el final del segundo milenio, las personas descubrirán una nueva energía que originaba todas las cosas y emanaba de ellas.

Analicé esa idea por un momento y después leí algo que me fascinó: el Manuscrito afirmaba que la percepción humana de esa energía empieza primero con una sensibilidad acentuada con respecto a la belleza. Mientras reflexionaba sobre eso, atrajo mi atención alguien que pasaba por el camino que corría más abajo. Vi a Sarah en el preciso momento en que ella me miraba hacia el montículo y me divisaba.

-Este lugar es fantástico- observó cuando llegó a donde yo estaba-. ¿Ya leíste la parte que habla de la percepción de la belleza?

-Si. Pero no sé bien qué significa.

-Mas adelante- me aclaró- el Manuscrito lo explica con más detalle, pero trataré de resumírtelo. La percepción de la belleza es una especie de barómetro que nos indica cuán cerca nos hayamos de percibir realmente la energía. Es algo evidente porque, una vez que observamos esa energía, nos damos cuenta de que está en el mismo nivel que la belleza.

-Da la impresión de que la ves- comenté

Me miró son la más mínima inhibición.

-Si, pero lo primero que desarrollé fue una apreciación más profunda de la belleza.

-Pero, ¿cómo puede ser? ¿Acaso la belleza no es relativa?

Sacudió la cabeza.

-Tal vez las cosas que percibimos como bellas sean diferentes, pero las características reales que otorgamos a los objetos bellos son similares. Piénsalo. Cuando algo te parece hermoso, exhibe una mayor presencia y precisión de forma e intensidad de color, ¿no es cierto? Se destaca. Brilla. Parece casi irreal comparado con la opacidad de otros objetos menos atractivos.

Asentí.

- Mira este sitio- continuó-. Sé que estás deslumbrado con él, porque todos lo estamos. Este lugar se nos viene encima. Los colores y las formas parecen aumentados. Y bien, el siguiente nivel de percepción consiste en ver un campo de energía alrededor de todo.

Debo haber puesto cara de asombro, porque se rió y luego dijo, seria:

-Tal vez deberíamos ir a los jardines. Quedan a menos de un kilómetro hacia el sur. Estoy segura de que te parecerán interesantes.

Le di las gracias por tomarse la molestia de explicarme el Manuscrito, siendo yo un desconocido, y por mostrarme Vicente. Se encogió de hombros.

-Das la impresión de simpatizar con lo que tratamos de hacer- explicó-. Y aquí todos sabemos que debemos ocuparnos de las relaciones públicas. Para que esta investigación continúe, debemos difundirla por toda América, pero las autoridades locales no nos quieren demasiado.

De repente oímos una voz que habló a nuestras espaldas.

-¡Disculpen, por favor!

Nos dimos vuelta y vimos a tres hombres que subían rápidamente por el camino en dirección a nosotros. Rondaban los cincuenta años e iban vestidos con elegancia.

-¿Alguno de ustedes podría decirme donde están los jardines de investigación?- preguntó el más alto de los tres.

-¿Podrían decirme que los trae por aquí?- preguntó a su vez Sarah.

Mis colegas y yo tenemos permiso del dueño de esta propiedad para examinar los jardines y hablar con alguien sobre la presunta investigación que se lleva acabo aquí. Somos de la universidad de Perú.

-Al parecer, no están de acuerdo con nuestros hallazgos- comentó Sarah, sonriendo, en un esfuerzo evidente por suavizar la situación.

-Por supuesto que no- replicó otro de los hombres-. Creemos que es absurdo afirmar que ahora se puede ver cierta energía misteriosa cuando nunca antes fue observada.

-¿Ha tratado de verla?- inquirió Sarah.

El hombre la ignoró y volvió a preguntar:

-¿Puede dirigirnos a los jardines?

-Por supuesto- respondió Sarah-. Unos 100 metros más adelante verán un camino que dobla hacia el este. Tómenlo y más o menos a unos 400 metros los verán.


-Gracias-dijo el hombre alto al tiempo que los tres emprendían la marcha a toda velocidad.

-Los mandaste para otro lado- observé

-En realidad no- respondió Sarah-. De ese lado hay otros jardines. Y las personas que están allí están más capacitadas para tratar con esa clase de escépticos. De vez en cuando llega gente así, y no sólo científicos sino también buscadores de curiosidades, gente que no logra captar lo que hacemos… lo cual da la pauta del problema que existe en la comprensión científica.

-¿A que te refieres?- pregunté

-Como te dije antes, la vieja actitud escéptica resultaba muy útil cuando se trataba de explorar los fenómenos más visibles y obvios del universo, como los árboles o el sol o las tormentas eléctricas. Pero hay otro grupo de fenómenos observables, más sutiles, que no se pueden estudiar, que ni siquiera puede afirmarse que existían, a menos que dejemos a un lado o pongamos entre paréntesis nuestro escepticismo y tratemos a toda costa de percibirlos. Una vez que lo logramos, volvemos al estudio riguroso.

-Interesante- comenté.
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Re: La Profecía Celeste (Las Revelaciones)

Mensaje por NiGhT HaWk el Miér Jul 30, 2008 3:37 pm

Parte 4:

Más adelante, terminaba el bosque y se veían docenas de parcelas cultivadas, en cada una de las cuales crecía un tipo distinto de planta. En su mayoría parecían comestibles: de todo, desde bananas hasta espinacas. En el borde este de cada lote había un ancho camino de ripio que corría hacia el norte y terminaba, al parecer, en una ruta pública. Junto al camino se alzaban tres construcciones de metal. Cerca de cada una había cuatro o cinco personas trabajando.

-Veo algunos amigos míos- dijo Sarah, y señaló el edificio más cercano-. Vamos. Me gustaría que los conocieras.

Sarah me presentó a tres hombres y una mujer relacionados con la investigación. Los hombres hablaron brevemente y luego se disculparon para continuar con sus trabajos, pero la mujer, una bióloga llamada Marjorie, tenía más tiempo para conversar.

-¿Qué es lo que investigan aquí exactamente?- quise saber, atrayendo la atención de Marjorie.

La tomé desprevenida, pero sonrió y respondió:

-Es difícil saber por donde empezar. ¿Has oído hablar del Manuscrito?

-De las dos primeras revelaciones- comenté-. Acabo de empezar la Tercera Revelación.

-Bueno, por eso estamos aquí. Ven te mostraré.

Me hizo señas de que la siguiera y rodeamos el edificio de metal hasta llegar a una parcela de habas. Noté que estaban excepcionalmente sanas, sin hojas secas ni daños visibles producidos por insectos. Las plantas crecían en un suelo rico en humus y casi esponjoso, y cada planta se hallaba bien separada de las otras; los tallos y las hojas estaban cerca pero nunca llegaban a tocarse entre ellas.

Señaló la planta más próxima.

-Hemos tratado de ver esas plantas como sistemas totales de energía y pensar en todo lo que necesitan para florecer: suelo, nutrientes, humedad, luz. Lo que descubrimos es que el ecosistema total alrededor de cada planta es en realidad un sistema viviente, un organismo. Y la salud de cada una de las partes repercute en la salud del todo.

Vaciló y luego dijo:

-Lo esencial es que, una vez que empezamos a pensar en las relaciones de energía alrededor de la planta comenzamos a ver resultados asombrosos. En nuestros estudios, las plantas no eran particularmente más grandes, pero, según los criterios nutrimentales, eran más potentes.

-¿Cómo lo medían?

-Contenían más proteínas, hidratos de carbono, vitaminas y minerales- me miró con cierta ansiedad- ¡Pero eso no era lo más asombroso! Descubrimos que las plantas que recibían atención humana más directa eran aún más potentes.

-¿Qué clase de atención?- pregunté.

-Bueno- explicó-, remover la tierra, revisarlas todos los días, esa clase de cosas. Iniciamos un experimento con un grupo de control: algunas recibían atención especial y otras no, y la conclusión se confirmó. Es más, ampliamos el concepto e hicimos que un investigador no solo les dedicara más atención, sino que les pidiera mentalmente que crecieran más fuertes. La persona se sentaba con ellas y concentraba toda su antención y preocupación en su crecimiento.

-¿Y crecieron más fuertes?

-En proporciones significativas, y también más rápido.

-Es increíble.

-Si, realmente increíble…-su voz se apagó cuando vio que se nos acercaba un hombre mayor, de unos 60 años.

-El señor que se acerca es micro nutricionista- comentó con discreción-. Vino por primera vez hace un año, y de inmediato tomó licencia en la universidad de Washington. Es el profesor Hains. Ha hecho varios estudios estupendos.

Cuando llegó, nos presentaron. Era un hombre robusto, de pelo negro con las sienes canosas. Aguijoneado por Marjorie, el profesor retomó su investigación. Me contó que su mayor interés era el funcionamiento de los órganos del cuerpo, evaluado mediante exámenes de sangre de alta sensibilidad, y en especial en la medida en que ese funcionamiento se relacionaba con la calidad de la comida ingerida.

Me dijo que le interesaban mucho los resultados de un estudio en particular que mostraba que, aunque ciertas plantas muy nutritivas del tipo de las cultivadas en Vicente aumentaron en forma considerable la eficiencia del cuerpo, ese incremento estaba muy por encima de lo que razonablemente podía esperarse de los nutrientes en sí, tal como entendemos que funcionan en la fisiología humana. Algo inherente a la estructura de esas plantas producía un efecto aún no explicado.

Miré a Marjorie y pregunté:

-Entonces, ¿el concentrar la atención en estas plantas les transmitió algo que, al ser comidas, aumenta la fuerza humana? ¿Ésa es la energía que se menciona en el Manuscrito?

Marjorie miró al profesor. Éste me dirigió una sonrisa a medias.

-Todavía no lo sé- repuso
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Re: La Profecía Celeste (Las Revelaciones)

Mensaje por NiGhT HaWk el Mar Ago 05, 2008 9:26 pm

Parte 5:

Lo interrogué acerca de su futura investigación y me explicó que quería hacer un duplicado del jardín en donde trabajaba y emprender algunos estudios a largo plazo, para ver si las personas que comen esas plantas tienen más energía o son más sanas durante un período más prolongado. Mientras él hablaba, yo no podía evitar mirar cada tanto a Marjorie. De pronto me pareció increíblemente hermosa. Su cuerpo se veía largo y esbelto aún debajo de los pantalones anchos y la remera. Tenía ojos castaño oscuro, y el pelo, del mismo color, le caía en rulos pequeños alrededor de la cara.

Sentí una fuerte atracción física. En el preciso instante en que tomé conciencia de esta atracción, se volvió, me miró a los ojos y se apartó de mí un paso.

-Tengo que ver a alguien- dijo-. Tal vez te vea luego- se despidió de Hains, me sonrió con timidez y, después de pasar ante el edificio metálico, se alejó por el camino.

Al cabo de unos minutos de conversación con el profesor, lo saludé y volví adonde estaba Sarah. Seguía hablando animadamente con cada uno de los investigadores pero, cuando pasé, me siguió con la mirada.

Al acercarme, el hombre que estaba con ella sonrió y entró en el edificio.

-¿Averiguaste algo?- me preguntó Sarah

-Si- respondí distraído-. Parecía que esta gente está haciendo cosas interesantes.

Yo miraba hacia abajo cuando ella me preguntó:

-¿Adónde se fue Marjorie?

Al levantar los ojos, vi que me miraba con are divertido.

-Dijo que debía ir a ver a alguien.

-¿La hiciste enojar?- me preguntó, ahora sonriendo.

Reí

- Supongo que sí. Pero no dije nada.

- No hacía falta- replicó-. Marjorie detectó un cambio en tu campo. Era evidente. Yo lo vi perfectamente.

- ¿Un cambio en mi qué?

-En el campo energético alrededor de tu cuerpo. La mayoría de nosotros hemos aprendido a verla, al menos con cierta luz. Cuando una persona tiene pensamientos sexuales, la energía de la persona se arremolina de alguna manera y se proyecta realmente hacia la persona que es objeto de la atracción.

Todo me parecía absolutamente irreal, pero antes de que pudiera comentarlo nos distrajo un grupo que salía del edificio de metal.

-Es la hora de las proyecciones de energía- dijo Sarah-. Te gustará ver esto.

Seguimos a cuatro muchachos, al parecer estudiantes, hasta la parcela de trigo. Cuando nos acercamos, me di cuenta de que la parcela estaba subdividida en dos parcelas más, cada una de poco más de tres metros cuadrados. En una de ellas el trigo tenía unos sesenta centímetros de alto, mientras que en la otra medían menos de veinticinco centímetros. Los hombres caminaron alrededor de la parcela donde crecía el trigo más alto, se sentaron, uno en cada punta, mirando hacia adentro. Como siguiendo alguna señal, todos parecían concentrar los ojos en las plantas. El sol del atardecer brillaba a mis espaldas y bañaba la parcela con una luz ámbar claro, en tanto que el bosque se veía oscuro a lo lejos. La parcela de trigo y los estudiantes se dibujaban contra ese fondo casi negro.

Sarah se hallaba detrás de mí.

-Esto es perfecto- dijo-. ¡Mira! ¿Ves?

-¿Qué cosa?

-Están proyectando su energía sobre las plantas.

Miré atentamente la escena pero no logré detectar nada.

-No veo nada- dije.

-Entonces agáchate- me indicó Sarah- y concéntrate en el espacio entre las personas y las plantas.

Por un momento me pareció ver un rayo de luz, pero llegue a la conclusión de que era simplemente un reflejo o una mala jugada de mis ojos. Hice varios intentos más por ver algo y al final me di por vencido.

-No puedo- protesté, y me incorporé

Sarah me palmeó el hombro.

-No te preocupes. La primera vez siempre es difícil. Por lo general, hay que experimentar un poco para aprender a enfocar la vista.

Uno de los meditadores nos miró y se llevó el dedo índice a los labios, de modo que caminamos hacia el edificio.

-¿Te quedaras mucho tiempo en Vicente?- me preguntó Sarah

-Es probable que no- respondí-. La persona con la que vine está buscando la última parte del Manuscrito.

Me miró sorprendida.

-Pensé que ya la habían encontrado todo. Aunque en realidad no sé. He estado tan concentrada en la parte que corresponde a mi trabajo, que no he leído demasiado el resto.

Instintivamente busqué el bolsillo de mi pantalón, pues no estaba seguro de seguir teniendo la traducción de Sarah. Estaba enrollada en el bolsillo trasero.

-¿Sabes?- dijo Sarah-. Hemos descubierto que hay dos momentos del día más oportunos para ver los campos energéticos. Uno es el atardecer y el otro el amanecer. Si quieres, podemos vernos mañana al alba y volver a probar.

Estiró la mano para tomar las hojas.

-Así puedo hacerte una copia de esta traducción para que te la lleves- continuó

Analicé la sugerencia durante unos segundos y decidí que no había ningún problema.
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Re: La Profecía Celeste (Las Revelaciones)

Mensaje por NiGhT HaWk el Mar Ago 05, 2008 9:27 pm

Parte 6:

-¿Por qué no?- dije-. De todos modos, hablaré con mi amigo para asegurarme de tener suficiente tiempo.- le sonreí-. ¿Qué te hace pensar que puedo aprender a ver eso?

-Digamos que un presentimiento.

Acordamos encontrarnos en la colina a las seis de la mañana, y emprendí solo el regreso a la posada. El sol había desaparecido por completo pero su luz todavía bañaba las nubes grises que cubrían el horizonte con matices anaranjados. El aire estaba fresco pero no había viento.

En la posada encontré una cola formada frente al mostrador del bar del inmenso comedor. Como tenía hambre, fui hasta el extremo de la cola para ver que comida servían. Wil y el profesor Hains se hallaban entre los primeros de la fila, conversando.

-Bueno- dijo Wil-, ¿qué tal pasaste la tarde?

-Estupendamente- respondí

-Te presento a William Hains- agregó Wil.

-Si- dije-, ya nos conocíamos.

El profesor asintió.

Mencioné la cita que había concretado para la mañana siguiente. Wil me dijo que no habría problema, pues quería ver a un par de personas con las que todavía no había podido hablar y no pensaba salir antes de las 9am.

La fila avanzó y las personas que estaban atrás me permitieron sumarme a mis amigos. Me ubiqué al lado del profesor.

-¿Qué piensa entonces, de lo que estamos haciendo aquí?- me preguntó Hains.

-No se- repuse-. Trato de absorberlo de a poco. La idea de los campos de energía es nueva para mí.

-La prueba de su existencia es nueva para todos- contestó-, pero lo interesante es que esta energía es lo que siempre buscó la ciencia: algo que estuviera implícito en toda nuestra materia. A partir de Einstein, en particular, la física ha buscado una teoría unificada. No se si ésta lo es o no, pero, en todo caso, este Manuscrito estimuló investigaciones interesantes.

-¿Qué necesitaría la ciencia para aceptar esta idea?- pregunté

-Una forma de medirla- respondió-. La existencia de esa energía no es tan extraña en realidad. Los maestros de karate hablan de una energía Chi subadyacente, responsable de sus hazañas aparentemente imposibles de romper ladrillos con las manos y ser capaces de permanecer sentados en un lugar, inmóviles, mientras 4 hombres tratan de empujarlos. Y todos hemos visto a atletas que hacen movimientos espectaculares, que se tuercen, se contorsionan y cuelgan en el aire desafiando la ley de gravedad. Todo esto es consecuencia de esa energía oculta a la que tenemos acceso. Obviamente- concluyó-, no será aceptado hasta que la gente lo vea por si misma.

-¿Alguna vez la observó?- pregunté

- He observado algo- repuso-. En realidad, depende de lo que hayamos comido.

-¿Cómo?

-Bueno, las personas de aquí que ven con facilidad esos campos energéticos comen principalmente vegetales. Y en general, sólo estas plantas muy potentes que ellos mismos cultivaron.

Señaló la mesa de comidas.

-Éstas son algunas de ellas, aunque, gracias a Dios, también sirven algo de pescado y hacen trampa para algunos viejos como yo, adictos a la carne. Pero si me obligo a comer de otra manera, si, puedo ver algo.

-Pero, ¿Por qué no cambia su dieta entonces?

-No lo sé- dijo-. Los viejos hábitos son difíciles de dejar

La cola avanzó y pedí solo verduras. Los tres nos acercamos a una mesa grande donde había otra gente, y charlamos durante una hora. Luego, Wil y yo fuimos hasta el jeep a buscar nuestras cosas.

-¿Viste alguna vez esos campos de energía?- le pregunté

Sonrió y asintió

-Mi cuarto está en el primero piso- contestó-. El tuyo, en el tercero. Habitación 306. Pide tu llave en la recepción
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Re: La Profecía Celeste (Las Revelaciones)

Mensaje por NiGhT HaWk el Mar Ago 05, 2008 9:29 pm

Parte 7:

El cuarto no tenía teléfono, pero un empleado de la posada que vi en el pasillo me dijo que alguien llamaría a mi puerta a las 5 en punto. Me acosté y me quedé pensando unos minutos. La tarde había sido larga y plena y comprendí el silencio de Wil. Quería que viviera la Tercera Revelación a mi manera.

Lo primero que sentí después de eso fue que alguien golpeaba la puerta. Mire el reloj: las cinco. Cuando el empleado volvió a golpear, dije “gracias”, en un tono lo bastante alto como para que lo oyera, y después me levanté y miré por la ventana. La única señal del día era un resplandor pálido hacia el este.

Salí al vestíbulo, fui hasta el baño y me duché; después me vestí y bajé. El comedor estaba abierto y había una cantidad sorprendente de personas. Comí solo fruta y salí al exterior.

Hilos de niebla descendían sobre los campos y se colgaban sobre las praderas lejanas. Los pájaros se llamaban de un árbol a otro. Al alejarme de la posada, el sol empezaba a despuntar en el horizonte hacia el este. El colorido era espectacular. El cielo, de un azul profundo sobre el horizonte color durazno brillante.

Llegué a la loma quince minutos antes, de modo que me senté apoyado contra el tronco de un inmenso árbol, fascinado por la trama de ramas nudosas que crecían sobre mi cabeza. A los pocos minutos, escuché que alguien se acercaba por el camino y miré hacia ese lado, esperando ver a Sarah. Vi, en cambio, a alguien que no conocía, un hombre de unos 45 años. Se apartó del camino y caminó hacia mí sin verme. Cuando se hallaba a menos de 3 metros, me vio y se asustó, lo cual me hizo sobresaltar a mí también.

-Ah, hola- dijo.

Hice un gesto de saludo con la cabeza. El sujeto llevaba puesto unos vaqueros y botas de montar, y lucía un cuerpo muy atlético y trabajado. Tenía el pelo ondulado y se veía que empezaba a perderlo.

-Perdón por llegar tan inoportunamente- se disculpó.

-No hay problema.

Me dijo que se llamaba Phil Stone, y yo le dije quien era y que estaba esperando a una amiga.

-Sin duda estás haciendo alguna investigación aquí- agregué

-En realidad no- respondió-. Trabajo para la universidad de Bolivia. Estamos haciendo estudios en otra provincia sobre la reducción de selvas tropicales, pero cada vez que puedo venir aquí y me tomo un descanso. Me gusta vagar por donde las selvas son tan distintas.

Miró en derredor

-¿Te das cuenta de que estos árboles tienen casi 500 años? Ésta es realmente una selva virgen, algo muy raro. Todo está en perfecto equilibrio: los árboles más altos filtran la luz solar, permitiendo que una gran variedad de plantas tropicales se desarrollen abajo. La vida de las plantas en una selva tropical también se remonta muy lejos, pero se desarrolla de otra manera. En esencia es jungla. Esto se parece más a una zona templada.

-Nunca vi nada como esto- comenté

- Lo sé- me confirmó-. Quedan pocas. La mayoría de las que conozco fueron vendidas por el estado a empresas madereras, como si todo lo que pudiera verse en una selva así fueran tablones de madera. Maldito sea el que se meta con un lugar así. Mira que energía.

-¿Puedes ver la energía aquí?- pregunté

Me miró fijo, como pensando si debía o no ahondar en el tema.

-Si, puedo- dijo al fin

-Pues yo no he podido- repuse-. Ayer lo intenté mientras meditaban con las plantas en el jardín.

-Oh, al principio yo tampoco veía campos tan grandes- explicó-. Tuve que empezar mirándome los dedos.

-¿A que te refieres?

-Vallamos allá- propuso, señalando una zona en que los árboles se hallaban un poco separados y se veía algo de cielo abierto-. Te mostraré.- Cuando llegamos me indicó:

-Recuéstate y una las puntas de tus dedos índices. Que te quede el cielo como fondo. Ahora, separa las puntas unos dos centímetros y mira ese espacio. ¿Qué ves?

-Polvo en la lente de mi ojo.

-No le hagas caso. Saca tus ojos un poquito de foco y acerca las puntas y después vuelve a separarlas.

Mientras él hablaba yo movía los dedos, no muy seguro de lo que quería decirme con eso de que sacara mis ojos de foco. Al final, ubiqué mi mirada vagamente en la zona que quedaba entre mis dedos. Las dos puntas se volvieron levemente borrosas y, mientras ocurría esto, vi algo parecido a hilos de humo que se estiraban entre las puntas.

-¡Qué increíble!- exclamé, y le expliqué lo que veía

-¡Eso es! ¡Eso es!- se entusiasmó-. Ahora juega un rato.

Entonces junté 4 dedos, después las palmas y los antebrazos. En cada caso, seguía viendo rayas de energía entre las partes del cuerpo. Dejé caer los brazos y miré a Phil.

-¿Quieres ver la mía?- preguntó. Se puso de pie y se alejó un poco; colocó la cabeza y el torso de manera que el cielo quedara justo detrás de él. Por unos minutos lo intenté, pero un ruido a nuestras espaldas interrumpió mi concentración. Me di vuelta y vi a Sarah.

Phil se adelantó sonriendo.

-¿Es esta la persona que estaba esperando?

Cuando Sarah se acercó, también sonreía.

-He, yo te conozco- dijo, señalando a Phil

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